Los bolivianos varados en Chile estaban aislados en Iquique. Foto APG

Reynaldo J. González / Bolivia Digital

22 de los ciudadanos bolivianos que cumplen una cuarentena sanitaria en Iquique, Chile, a la espera de poder reingresar a territorio boliviano, dieron positivo a las pruebas de coronavirus (COVID-19).

La información fue confirmada hoy por autoridades chilenas quienes explicaron que se trata de personas integrantes de un grupo mayor que llegó procedente de Santiago de Chile a finales de abril.

Según explicó el intendente de Tarapacá, Miguel Ángel Quezada, los 22 casos positivos corresponden a un grupo de alrededor de 30 personas que habría sido traslado por las autoridades chilenas tras permanecer desde mediados de abril en un campamento a las afueras del consulado boliviano en la capital chilena.

El primer caso de COVID-19 en este grupo ya habría sido reportado durante el pasado fin de semana lo que ocasionó que se hicieran las pruebas correspondientes a todos sus integrantes.

“Se hicieron las pruebas a alrededor de 30 personas, lo que dio como resultado 21 casos positivos y, por lo tanto, tenemos 22 casos positivos en el albergue de los ciudadanos bolivianos”, explicó el Intendente.

Al respecto, el alcalde de Iquique, Mauricio Soria, lamentó el “desastre sanitario” arguyendo que los bolivianos habrían sido trasladados de manera “inhumana” y que su despacho había comunicado a las autoridades chilenas que Iquique ya no tenía capacidad para albergar más bolivianos a la espera de su repatriación.

Soria añadió que recurrirá a la Contraloría chilena para “aclarar las circunstancias en las que estos hermanos bolivianos fueron trasladados”.

Según el diario Bio Bio Chile, fueron cerca de 400 los bolivianos que fueron trasladados el pasado 28 de abril desde Santiago a Iquique. De acuerdo a medios locales, a mediados de abril los bolivianos habían instalado carpas a las afueras del consulado boliviano a la espera de una respuesta del cónsul a su solicitud de cooperación para retornar a territorio boliviano en medio de la crisis mundial del COVID-19.

Desde el 26 de marzo, las fronteras de Bolivia se encuentran cerradas para evitar la propagación del virus. No obstante, el gobierno nacional coordinó con el Gobierno de Chile el retornó de más de 1000 bolivianos por razones humanitarias. Para ello habilitó el campamento Tata Santiago en la localidad fronteriza de Pisiga (Oruro) donde dos grupos de más de 400 personas cumplieron una cuarentena preventiva de 14 días antes de ser devueltas a sus lugares de residencia. La cantidad de bolivianos que pidieron reingresar a nuestro país, también obligó a autoridades chilenas a acoger a otros grupos en campamentos de cuarentena habilitados en la ciudad de Iquique.