Mar 1

 

Fernando del Carpio Z.

Ya transcurrieron 141 años. Un día como hoy de 1879, fuerzas militares de Chile desconocieron acuerdos y mecanismos de arbitraje internacional e invadieron el puerto boliviano de Antofagasta.

La ocupación de territorio nacional se registró sin previa declaratoria de guerra. Los militares desembarcaron en el puerto, tomaron las instituciones públicas y desalojaron a los ciudadanos. Así las fuerzas extranjeras se apropiaron de más de 400 kilómetros de costa y 120 mil kilómetros de territorio.

Al respecto El libro del mar, en el capítulo de los antecedentes históricos, rememora el escenario. “A inicios de la década de 1840, ciudadanos chilenos comenzaron a ocupar el Litoral boliviano y explotar sin autorización los ricos depósitos de guano existentes en la zona, aprovechándose de la escasa población local y la poca presencia de autoridades bolivianas”.

“Como consecuencia, Chile pretendió extender su soberanía hasta el paralelo 23, en territorio boliviano. El gobierno de Hilarión Daza protestó formalmente y quiso solucionar la cuestión amistosamente”.

El 10 de agosto de 1866 se firmó un tratado de límites que fijaba la frontera en el paralelo 24, el cual establecía que la explotación de guano, metales y minerales comprendida entre los paralelos 24 y 25 “sería mancomunada”.

El 6 de agosto de 1874 se firmó el segundo tratado de límites, que confirma la frontera en el paralelo 24 y los derechos de explotación de guano para Chile hasta el paralelo 23.

Codicia chilena

“Las riquezas conjuntas de Perú y Bolivia para los chilenos”, decía un acápite de la carta que Diego Portales, ideólogo del Estado chileno, escribió a Manuel Blanco Encalada, primer presidente de Chile y creador de la Armada, el 10 de septiembre de 1836.

Además, Portales consideraba que la creación de la Confederación Perú-Boliviana era una amenaza para Chile, por lo que impulsó la guerra.

El general e historiador boliviano Luis Alcázar, autor de 250 agresiones de Chile a Bolivia por la cuestión marítima, señaló que la invasión “comenzó el 31 de octubre de 1842, cuando Chile sancionó la Ley Rengifo, por la que se adueñó de forma arbitraria de las guaneras y covaderas de Mejillones y Atacama, lo que generó la migración de ciudadanos chilenos para explotar esas riquezas”.

Desde entonces, según Alcázar, el país vecino tuvo 37 años para preparar las acciones militares y el pretexto que utilizó para el desembarco fue el impuesto de 10 centavos por quintal de guano y salitre exportado que determinó el gobierno boliviano, el 14 de febrero de 1878, el cual debería pagarse a partir de 1879.

El gobierno dispuso dicho impuesto, pues en 1877 un terremoto, seguido de un maremoto, arrasó la costa boliviana y devastó ese territorio.

Toma de prisioneros y saqueo en antofagasta

Antofagasta, el 14 de febrero de 1879, vivía en medio de una tensa situación porque era el día fijado por el gobierno boliviano para el remate de la  Compañía de Salitres y Ferrocarril.

Los chilenos, que eran la mayoría  de la población,   acordaron no permitir el remate, y la compañía no aceptaba que se aplique el impuesto de 10 centavos por cada quintal de salitre exportado.

Ese día, el coronel Emilio Sotomayor, comandante de la fuerza chilena de desembarco, envió  al prefecto del departamento del Litoral, Severino Zapata, sin previa declaración de guerra, una conminatoria de rendición incondicional.

Ante el lógico rechazo, tomó Antofagasta con 200 soldados, a los que se unen 3.000 civiles chilenos que trabajaban en la ciudad. Alrededor de 60 gendarmes bolivianos fueron tomados prisioneros y comienza el saqueo. Las poblaciones costeras de Antofagasta, Mejillones, Cobija, Tocopilla y otras son ocupadas por las tropas chilenas. (José Zurita Eguino, director del Museo Histórico Naval)

Contexto

En 1829 se creó la provincia del Litoral y en 1867 se constituyó como departamento con una superficie de 120 mil km2.

El Litoral estaba formado por los puertos de Antofagasta, Cobija, Tocopilla y Mejillones, y las poblaciones de Calama y San Pedro de Atacama.