Los daños por la destrucción de las carreteras son enormes. Las autoridades han cifrado esos destrozos en varios millones de dólares, porque las carreteras fueron afectadas por la detonación de dinamitas que cerró el paso al oxígeno y a alimentos. Esa estrategia de usar dinamitas, solo para mostrar fuerza y para mostrar que sin el MAS el país sería inviable, ahora mismo se ve en la Asamblea Legislativa.

El partido de Evo Morales aprobó y promulgó unas cinco normas para mostrar que puede abusar del poder que le fue conferido con las elecciones de 2014. Ese mandato expiró formalmente en enero, pero fue extendido excepcionalmente en medio de una crisis provocada por la manipulación dolosa de los resultados de las elecciones de 2019 y la renuncia/huida del jefe del MAS.

Las leyes promulgadas por Eva Copa eran impensadas durante el extendido mandato de Morales. ¿El MAS -por ejemplo- hubiese aprobado una ley para arraigar a su presidente de manera que pueda rendir cuentas tras el término de su mandato? El avispado lector podrá imaginar que, si esa norma hubiera estado vigente antes de los comicios anulados de 2019, Evo Morales y su corte estuvieran ayudando a la Justicia a determinar las responsabilidades por dinamitar la estructura instruccional de Bolivia.

También es bueno recordar que los legisladores del MAS nunca pusieron reparos a los créditos que propuso Morales para la construcción de las obras de infraestructura que se hicieron en los últimos 14 años, muchas de ellas erigidas solo para alentar el culto a su personalidad. De otro modo, el país estuviese mejor preparado para enfrentar la actual pandemia que golpea a miles de familias en el país.

Si bien los actuados del MAS tuvieron como base la legitimidad de su mandato, la forma en la que está actuando -en estos momentos en los que el país reclama unidad está dinamitando la legitimidad de las instituciones y, por ese camino, a la democracia. Abusar de su poder para aprobar leyes que apuntan únicamente a destruir la credibilidad del Gobierno es mezquino y autoritario.

¿Cuál es el papel del Legislativo en estos momentos? El ciudadano espera que el primer poder del Estado, donde se supone están concentrada la representación del país, debe interpretar las necesidades de la gente. Los errores para atender la pandemia se produjeron en todas las líneas y los parlamentarios no están para maximizar esos equívocos sino para corregirlos, precautelando la institucionalidad del Estado.

Si bien las elecciones reconfigurarán la correlación de fuerzas vigente, la Asamblea Legislativa actual tiene una responsabilidad institucional que es mayor a la coyuntura electoral. ¿Cuál será la actitud de los legisladores frente al presupuesto del próximo año? ¿No es tiempo ya de considerar en serio que ese 10% para la salud es, a estas alturas, una cuestión de vida?

Pero ya está visto. Los próximos actuados de la Asamblea Legislativa estarán marcados por interpelaciones e informes orientados a la destrucción de la imagen del Gobierno. Quizá si el MAS hubiera fiscalizado así a Evo Morales, la situación no sería tan compleja hoy. Hace falta una coherencia política que aún no existe.