El ministro de Economía, José Luis Parada. (Foto: Archivo)

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El Gobierno destinó cerca a $us 300 millones de ahorro, generado en la subvención de combustibles (gasolina y diésel), para coadyuvar en la aplicación de las distintas medidas sociales orientadas a combatir la propagación del coronavirus (COVID-19).

Así informó el jueves el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Luis Parada, quien indicó que dichos recursos, que equivalen a unos Bs 2.100 millones, son utilizados para la primera fase del pago de los bonos sociales como la Canasta Familiar cuya entrega comienza el viernes 3 de abril a los adultos mayores que reciben la Renta Dignidad, pero que no tienen ingresos por Jubilación, las mujeres que acceden al bono Juana Azurduy y las ciudadanas o ciudadanos con discapacidad.

“Hemos ahorrado por compra de diésel y combustible, que hacía el anterior gobierno, aproximadamente 300 millones de dólares, esos son 2.100 millones de bolivianos, que es lo que estamos utilizando para esta primera fase de los bonos”, señaló Parada en declaraciones a la red UNO.

Según los datos oficiales, solo el pago de la Canasta Familiar demandará un presupuesto de Bs 421,8 millones, mientras que el bono Familia de Bs 500 para familias con hijos en ciclo inicial (pre-kinder y kínder) y nivel primario de las unidades educativas fiscales alcanza a cerca de Bs 760 millones.

El titular de Economía mencionó que la aplicación de todas las medidas de ayuda económica y de atención de la emergencia sanitaria nacional por el coronavirus son sostenibles y en este momento provienen de los recursos internos y no de las Reservas Internacionales Netas (RIN) administradas por el Banco Central de Bolivia (BCB).

“No se están tocando las Reservas Internacionales Netas, estamos trabajando con otro mecanismo de financiamiento interno, con lo cual, de acuerdo a cómo va evolucionando, es controlable”, afirmó.

A decir de Parada, el Gobierno mantiene la estabilidad económica del país y las inversiones que se deben hacer continúan en ejecución en el marco de las limitaciones por la situación sanitaria.

“La prioridad, de acuerdo a la instrucción de la Presidenta (Jeanine Áñez), es la salud y también el equilibrio macroeconómico y sobre todo que no se rompa la cadena productiva, porque esa es la ventaja de Bolivia, puede abastecer el 80 a 85 por ciento de los alimentos que son producidos en el país”, explicó la autoridad.