René Peter López Churruarrin/

Cuando nos referimos al tempo y su importancia encontramos que si hay un elemento que realmente afecta a la música es el tempo, su influencia en una obra o canción es excesiva, ya que tiene la capacidad de producir diferentes sensaciones o incluso podría deformar la canción por completo.

La influencia que ejerce va más allá de la canción, afectando de esa forma a la actitud y el ánimo de quienes bailan y oyen la música; no obstante, si bien la influencia del tempo es notable, muchos músicos prefieren centrarse en otros elementos como la letra o la innovación de nuevos instrumentos a la hora de componer, dejando de lado al tempo. Sin embargo, este debe ser valorado como uno de los elementos fundamentales a la hora de componer y de influir en la danza y las personas a través de la música.

EL PPM o BPM

En concreto, el tempo o la velocidad de la obra o canción nació junto a las partituras para aportar la métrica a cada tema. En el caso de la música folklórica boliviana podemos decir que el tempo surgió de una forma más intuitiva como parte de la inteligencia comunitaria que nos permitió establecer el tempo en nuestra música.

Ahora, las pulsaciones por minuto o PPM no son más que una unidad empleada para medir el ritmo en música que equivale al número de pulsaciones que caben en un minuto. El término pulso en inglés se dice beat, este y otros anglicismos relacionados con el mismo suelen emplearse sobre todo en el jazz y la música popular, de ahí surge también el BPM (beat per minute) palabra en inglés que traducida al español significa pulso o golpe por minuto.

Siendo BPM la abreviatura con la que los músicos definen el tempo de sus canciones al momento de componer, interpretar y grabar las mismas. También sabemos que cada estilo y género musical está asociado a un ritmo, por lo cual teóricamente cada género tiene su propio tempo, es decir ‘su propio’ BPM.

También debemos tener en cuenta dos conceptos primordiales, el ‘Tempo Musical’ y el ‘Tempo Natural’. Por un lado, el tempo musical sabemos que se refiere al tiempo en que está compuesta o se reproduce la obra; por otro lado, el tempo natural se refiere a los movimientos básicos de la persona. Existen diferentes investigaciones que demostraron que el ‘tempo’ tanto musical como natural va ‘evolucionando’ o cambiando con el transcurrir de los años.

Los cambios del tempo

Un caso muy cercano es el de la música del salay que, desde sus inicios en 1987 debido a que no existía indicaciones sobre el tempo en la que debería interpretarse, creó una especie de libre albedrío en el que cada intérprete la ejecutaba a gusto. No es hasta el año 2013 que la idea del tempo empieza a cambiar con la aparición de la agrupación Sumaya Andina y más concretamente la canción Corazoncito fue interpretada en 87 (BPM)

La misma más adelante derivaría en un alza de la popularización tanto de la música como de la danza. Llegando de alguna forma a una especie de estandarización del tempo tanto en las agrupaciones folklóricas como las bandas de música. De ese modo surgió un referente que expresaba la ‘velocidad’ o la forma que debía ser ejecutada la música. Tomando como base los 87 BPM para la interpretación de la música del salay.

Sin embargo, más adelante, a raíz de la popularización de la danza en los jóvenes y la necesidad de identificarse dentro de la danza con un estilo propio, y más ágil, el BPM se fue acelerando, llegando hasta 95 BPM; en la actualidad, la música de la danza del salay fluctúa dentro los 85 hasta 95 BPM.

Otro ejemplo es la música de la danza del tinku que también sufrió algunas transformaciones en cuanto al tempo, tonadas Norte potosinas como Señora Chichera que para finales de los años 60 era interpretada en 140 BPM, los tinkus compuestos por Luis Rico como Coplas de la sequía, interpretado en 137 BPM o El último Tinku en París, en 142 BPM, nos marcan claramente un rango entre 137 a 142 BPM para la danza.

Pese a eso, con el pasar de los años también se fue acelerando, llegando a tener un rango que supera los 160 BPM. En el caso del tinku este hecho afectó de forma positiva a la música, ya que le dio un carácter más enérgico debido a que el ritmo nos afecta, consciente e inconscientemente.

Sin embargo, en danzas como el salay el hecho de acelerar el tempo hace que muchas veces no se preste una especial atención a la elegancia, el coqueteo y la rítmica del zapateo.

Por lo cual consideramos que el tempo es un punto donde nuestros actuales compositores tendrían que tener un especial cuidado componiendo en función de lo que queremos transmitir, si queremos dar una poco más de “alegría” o “excitación” podemos incrementar el tempo y, por el contrario, disminuir el tempo produce relax, melancolía. Si bien no existe un tempo definido para muchas de nuestras danzas, el tempo está dado por la sensación que buscamos generar con nuestra música, bien podemos utilizar cualquiera de los muchos recursos con los que contamos en la actualidad, pero eso sí, sin perder la vista en la esencia de la danza y la importancia de su TEMPO.