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Gabriela Ramos – Edición impresa

En la ciudad de La Paz existen al menos 15 albergues para perros y gatos de la calle, y todos están asfixiados por la sobrepoblación. Sus propietarios esperan el apoyo de la ciudadanía y el Estado. 

“Nos dejaron perros embolsados en yutes y amarrados a la puerta, o al poste de la calle. Lo peor sucedió con los gatitos, porque los metieron en bolsas y los lanzaron al patio, por encima de la pared”, relató Ariana Castillo, responsable del área social del albergue Peluchín.

La joven voluntaria relató así algunas de las muchas maneras en que las personas se deshacen de sus mascotas y abarrotan el albergue pese a que está al tope de su capacidad.

Contó que el lugar tiene capacidad para 50 animales adultos, pero actualmente acoge a 73: 32 perros adultos, 21 cachorros y 18 gatos de distintas edades.

De acuerdo con datos de la activista Silvia Paco, que organizó la última feria de adopciones en La Paz, hay 15 albergues de animales en la urbe paceña, entre los que están Peluchín, El Choco, Laika, Periférica, Independientes por los Animales (Ipla), Hocicos del Mundo, Amores Patitas, Estrellita de Amor, entre otros.

“Todos están con sobrepoblación y no siempre tienen las condiciones óptimas para atender a los animalitos, pero no podemos dejarlos en la calle, así que los animalistas tenemos que correr con todos los gastos, de alimentación, veterinario, limpieza”, explicó Paco.

La protectora indicó que el problema de los animales es responsabilidad de la sociedad, porque son las personas las que los abandonan, y como tal el Estado tiene que ayudar a las organizaciones protectoras de animales para que se sostengan.

Castillo relató que su organización no tiene fines de lucro y que se mantiene gracias al aporte de sus voluntarios o de personas que les hacen llegar un quintal de arrocillo, una bolsa de croquetas, implementos de limpieza, colchones, frazadas, ropa o juguetes para los peluditos.  

“Mensualmente necesitamos más de 2.000 bolivianos, para pagar servicios básicos, veterinario y transporte. Solo para la alimentación necesitamos entre 400 y 450 bolivianos por día, ya que nuestros albergados comen un saco de croquetas por día y en la noche les damos su sopa de verduras y menudencias”, contó.

Para Ana Serrano, de la asociación Amor por los Animales Bolivia (APLAB), sostener un albergue es una actividad digna de admirar; pero considera que implica “sostener un círculo vicioso”, ya que la gente piensa que es una obligación de los activistas ocuparse de los animales que los dueños abandonan.

Debido a la imposibilidad de mantener un albergue en condiciones adecuadas, APLAB decidió cerrar el suyo —Esperanza Animal—, que tenía capacidad para 30 peluditos.

A cambio, la organización optó por instalar una veterinaria para socorrer a los animales que rescatan y que están en situación de abandono o sufrieron maltrato.

APLAB ya no recibe mascotas abandonadas de la manera que lo hacía, pues ahora, cuando alguien deja alguna, le exigen que corra por lo menos con la mitad de los gastos para vacunarla y esterilizarla. Indicó que las mantienen en la veterinaria y en hogares temporales mientras les buscan una familia.

Los voluntarios del hogar Rescatando Peluditas se especializan en recoger a hembras en celo en situación de calle.

El lugar donde las mantienen es alquilado y tiene capacidad solo para 10 a 12 de ellas, explicó Rossana Silvera, una de las activistas.

“Estamos en la labor de rescatar animales desde hace nueve meses. Somos 16 voluntarios que sostenemos a las perritas con donaciones.

Algunas personas nos regalan un quintal de arrocillo, que  nos dura un mes, otras nos dan detergentes y lavandina”, detalló. Silvera también señaló que  Rescatando Peluditas requiere apoyo económico, pues gastan unos 500 bolivianos al mes para sostener a las mascotas y muchas veces necesitan más dinero para esterilizaciones, vacunas, transporte, y arreglos en el albergue. Por ello hacen rifas, ventas de garaje, kermeses y venden productos para conseguir fondos.

La recompensa a tanto esfuerzo, dijeron, son las 68 perritas que lograron dar en adopción, ya esterilizadas y que ahora forman parte de familias responsables y que las aman.