• Estéfani Huiza Fernández

Como homenaje al creador plástico se inauguró ayer una exposición pictórica que muestra más de 70 años de trayectoria artística a lo largo de su carrera.

La exposición permanecerá hasta el 18 de junio en las salas Cristal, Diez de Medina y Sala Previa del Museo Nacional de Arte. Se trata de una colección vasta y exquisita de las etapas de la creación del maestro orureño radicado en La Paz.

La muestra abarca obras inéditas, desde sus inicios en el año 1956 hasta sus últimas creaciones artísticas. Su obra se caracteriza por ser contestataria, ya que en ella se reflejan escenas cotidianas de los campesinos y mineros, que resaltan por sus colores ocres y grises.

La sala principal del Museo Nacional de Arte se llenó de las figuras y los trazos en acuarela del artista plástico. Colores rojizos y azulados en tonos grises mostraban en firmes pinceladas imágenes añejas de épocas pasadas que se quedaron atrapadas en las pinturas como recuerdos.

Medina fue un niño prodigio, desde sus cinco años realizaba retratos de su abuela y su mamá. Su inicio en la vida pública como artista plástico comenzó en 1956. Recorrió el mundo con su obra, visitó naciones como Japón, Alemania, España. Yugoslavia, Estados Unidos, México, Costa Rica, Venezuela, Argentina, entre otras.

El director del Museo Nacional de Arte, Iván Castellón, en el momento de inaugurar la exposición, destacó los 70 años de vida artística del maestro Alberto Medina.

“Medina utiliza un expresivo lenguaje telurista y social compartido con varios artistas bolivianos desde la década de 1960 y asociado con la famosísima obra del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín”, sostuvo Castellón.

HERENCIA INVALUABLE

La hija del talentoso artista plástico Ninoska Medina contó que desde niña se sintió orgullosa por los logros que conseguía su padre y que fue un ejemplo para ella y su hermano.

“No sé de dónde saca tanta creatividad, a él todo le sirve, nada desecha”, comentó.

A Ninoska le emociona hablar de su padre, por eso cuando lo hace sus ojos reflejan un gran cariño y agradecimiento.

“Lo que destaco de mi papá son los valores que nos inculcó, como su bondad, enseñanzas y cariño, gracias a él somos lo que somos”, expresó.

Alberto Medina dejó a sus dos hijos una herencia invaluable, ellos rescatan de él su personalidad autodidacta, su amor al arte, a la vida y sobre todo a sus raíces indígenas.

SOBRE EL ARTISTA

Alberto Medina nació en 1937, se graduó en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal en 1953. De su época temprana, queda un puñado de lienzos de factura academicista, que muestra un talento innato para la creación artística.

Medina radica en la ciudad de La Paz desde finales de la década de 1980. Educado en estrechez de recursos y en la disciplina del trabajo duro, el artista siempre priorizó en sus obras a las clases menos favorecidas y el descontento de los sectores populares.