DEP 4 - FOTO 1 - CACHON

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Carlos fue futbolista y corredor de autos en su juventud. Hoy es dirigente en el Club Municipal de La Paz e impulsa el básquetbol paceño.

¿A qué se dedica actualmente?

Soy presidente de la Asociación Municipal de Básquetbol de La Paz y también presido el Club Municipal, una entidad que siempre cultivó la práctica del deporte y logró grandes pergaminos en sus 75 años, en las diferentes disciplinas deportivas.

¿Cómo se siente?

Bien, y tratando de aportar con mi experiencia dirigencial para que el básquet paceño pueda recuperar sitiales de protagonismo en el contexto nacional, dando más cabida a los niños y jóvenes, sin descuidar las categorías mayores.

La primera labor fue la de masificar el baloncesto y lo estamos logrando, hay un buen número de deportistas que participan en diferentes categorías.

Después, implementamos una iluminación nueva en la cancha B del coliseo donde juegan las divisiones de ascenso y las categorías menores; antes había un baño compartido para damas y varones, era incómodo, ahora hemos construido dos más, así que hay uno para niñas, otro para damas y otro para varones; incluso hay opción de hacer un cuarto vestuario. Se refaccionaron las paredes y el techo por donde se filtraba agua en época de lluvia y también se pintó la cancha, todo para dar comodidad a nuestros deportistas.

¿En qué quedó el automovilismo deportivo y el fútbol?

Son mis otras pasiones como deportista y dirigente. En el automovilismo corrí muchos años junto a grandes pilotos, como Dieter Hubner, Willy Bendeck, Óscar Crespo, Armin Franulic, Armando Paravicini y otros, a quienes alguna vez les pelee los primeros puestos.

Fui futbolista y también dirigente del fútbol paceño en diferentes cargos. No me van a creer, pero a mis 70 años sigo jugando. Participo en campeonatos de los diferentes barrios en la categoría seniors con el club Colombia, que lo fundamos siendo chicos y hoy seguimos encontrándonos. 

¿Cómo nace su pasión por los autos?

Mi tío Alfonso Méndez era preparador de coches y fue navegante de Hubner cuando ganaron los Caminos del Inca. Él nos incursionó en el automovilismo junto a mi hermano José.

Preparaba el coche de Willy Bendeck y nosotros íbamos a probarlo, me gustó, y es ahí donde nació mi pasión por los fierros.

Competí en varios Grandes Premios, Integración del Oriente, Sorata, Yungas, aunque no siempre terminaba en los primeros lugares, pero sí entre los 10 mejores. Mi primera carrera fue una Doble Copacabana.

¿Por qué le dicen ‘Cachón’?

Mi papá era militar de la Fuerza Aérea, a sus cadetes les decía cachones y cuando aparecía él decían: “Ahí viene ‘El Cachón’”; después mi hermano también fue militar y heredó el apodo, ya cuando corríamos juntos, así como había los hermanos Veintemillas, a nosotros nos decían ‘Los Cachones’. Falleció mi hermano y me quedé con el apodo.

Cuéntenos una anécdota…

Esto me pasó en una competencia automovilística nacional. Paramos para ayudar a otro compañero, mientras le auxiliábamos apareció una persona, se subió a mi coche, comenzó a manejar, corrimos, lo alcanzamos, recuperamos el auto y volvimos a la ruta a correr. Fue un susto y algo gracioso.