Grupos violentos pertenecientes al partido del cocalero Morales han anunciado por las redes sociales la intención que tienen de sabotear la reanudación de las actividades económicas, comenzando por las que utilizan la carretera que atraviesa el Chapare.

Son grupos que exigen a sus dirigentes, los cocaleros, abrir la “caja común” para financiar operaciones de sabotaje, comenzando por lanzar “miguelitos” (clavos retorcidos para dañar las gomas de los motorizados) en la carretera.

Dicen haber recibido instrucciones desde Buenos Aires para perjudicar cualquier actividad económica legal, en represalia por las dificultades que debe enfrentar ahora el narcotráfico, tales como la falta de combustible para el proceso de elaboración de la droga o la falta de transporte para llevar la mercadería hasta los mercados de consumo.

No se han enterado que todos los narcotraficantes del mundo están frente a esas dificultades, que no las ha inventado nadie con la intención de perjudicar a esta actividad ilegal, sino que surge de la parálisis a la que está sometida toda la economía mundial.

Incluso la Defensora del Pueblo, militante masista, ha salido a reclamar por la falta de combustibles para los cocaleros, sin advertir que incluso las importaciones de gasolina y diésel se han frenado ante la falta del consumo de los motorizados. El pretexto que tienen los productores de droga es que en el Chapare existen criaderos de peces y que necesitan activar unas bombas de agua para renovar el oxígeno.

Lo que ocurre, como han explicado las autoridades, es que son cientos las actividades económicas que se perjudican con estas medidas, como ocurre en todo el mundo, y que no se trata de una medida dirigida a perjudicar a nadie. Los puestos de venta de combustibles derivados del petróleo están vacíos en todo el país porque está prohibido circular con los motorizados, excepto para las muy pocas personas que tienen autorizaciones específicas de parte de las autoridades correspondientes.

A pesar de todo esto, los cocaleros del Chapare se preparan para dañar los vehículos que se atrevan a pasar por la zona, sobre todo a los que llevan alimentos, con la idea del cocalero Morales de que su partido debe ocuparse de cercar las ciudades para que los habitantes se mueran de hambre porque tuvieron el atrevimiento de repudiarlo y hacer que huya como una rata en noviembre pasado.

Menos mal que las autoridades conocen estos preparativos de sabotajes y es probable que estén tomando medidas para garantizar el normal tránsito de vehículos, aunque para ello sea necesario detener y someter a la justicia a quienes quieran cumplir estas instrucciones criminales.