Militares y policías tenían luz verde para disparar sus armas de fuego contra los manifestantes. (Foto: Archivo)

• Roberto Medina /

Jeanine Añez asumió la presidencia de Bolivia el 12 de noviembre de 2019 con la consigna de pacificar el país, sin embargo su objetivo inmediato fue reprimir a los miles de seguidores de Evo Morales, por ello aprobó la compra inmediata de gases lacrimógenos que luego derivó en sobreprecio de $us 2,3 millones.

Luego de las elecciones generales del 20 de octubre de 2019, los bolivianos se dividieron en dos bandos; unos que daban por hecho un nuevo triunfo del entonces presidente Evo Morales y otros que afirmaban que se gestó un fraude electoral.

Las movilizaciones se volvieron cada día más violentas y, una vez que Jeanine Añez se autoproclamó presidenta, junto con su gabinete, reprimió con dureza a la resistencia social.

El Decreto 4090 del 29 de noviembre de 2019 autorizó al Ministerio de Defensa la “adquisición excepcional de gases antidisturbios o antimotín para la Policía Boliviana”.

El 12 de diciembre de 2019 se firmó el Decreto 4116, que abrogó el Decreto 4090 y autorizó al Ministerio de Defensa a encaminar la “contratación directa en el extranjero” para la compra de los gases lacrimógenos.

El 28 de febrero de 2020, Añez y su gabinete reasignaron, mediante el Decreto 4168, al Ministerio de Gobierno Bs 40.068.000, que fueron transferidos al Ministerio de Defensa para la compra del material antidisturbios.

Debido a la firma de estos tres decretos, la exmandataria declaró el lunes, en calidad de testigo, y afirmó que atendió la solicitud de los exministros Arturo Murillo y Luis Fernando López en momentos de urgencia por los conflictos sociales.

Según El Deber, la expresidenta afirmó que los decretos 4090, 4116 y 4168 fueron considerados en el consejo de ministros “por la vía rápida” sobre la base de una petición de los entonces ministros Arturo Murillo y Luis Fernando López.

En parte de la declaración de Añez, a la que tuvo acceso El Deber, ella señala que esa forma de aprobar la normativa es legal porque está reglamentada por el Decreto 29894 de 2009.

“Los decretos supremos para la adquisición de gases no son delictivos, un gabinete no va a aprobar un decreto supremo ilegal. Como presidenta y el gabinete en su conjunto actuamos de buena fe, pero nunca para que estos recursos sean mal usados”, señaló Añez, de acuerdo con el medio cruceño.

Al parecer, los dos exministros ya habían planificado robarle al Estado y le explicaron personalmente a Añez la necesidad de comprar los gases lacrimógenos. Tras escucharlos, Añez autorizó la adquisición del equipamiento disuasivo para continuar reprimiendo sin contemplación a sus detractores.

Al margen de que la exmandataria y sus colaboradores tenían la predisposición de reprimir a la brevedad a los movilizados en todo el país, pasaron por alto que el material antidisturbios tenía un sobreprecio de $us 2,3 millones.

¿Cuáles fueron las intenciones de Murillo Y López?

La solicitud de compra de Arturo Murillo y Luis Fernando López tenía dos intenciones: reprimir a la ciudadanía para mantener al gobierno de facto y robar dinero de las arcas del Estado.

A los dos exministros no les tembló la mano para arremeter contra la gente, ya que, según documentó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al menos 36 personas perdieron la vida y más de un centenar resultaron heridas en las masacres de Senkata (El Alto), Huayllani, Sacaba (Cochabamba), entre otros.

Murillo y López habían autorizado a militares y policías la ejecución de operativos coordinados en varias regiones del país para masacrar a las personas que rechazaron el golpe de Estado.

Con la compra de los gases lacrimógenos, los exministros y sus cómplices robaron $us 2,3 millones, en tanto que Añez y su gabinete dieron luz verde a un hecho de corrupción sin precedentes para mantenerse en el poder.

La expresidenta “encubrió” la corrupción

“Decir que (Jeanine Añez) no se enteró es un absurdo (…) Ella tuvo que saber”, dijo el exministro de la Presidencia Jerjes Justiniano a la red Bolivisión.

Pese a que la expresidenta expresó, mediante su cuenta de Twitter, su  repudio a todo acto de corrupción (como la compra de gases con sobreprecio) y que asumió la responsabilidad de presidir un proceso complejo, para que conduzca a los bolivianos a la pacificación y a una transición ordenada y democrática, su exministro aseguró que ella encubrió el delito.

Aunque durante los 11 meses como presidenta apoyó sin cuestionamientos a Arturo Murillo y Fernando López, al conocer sobre el millonario robo y la detención del primero en Estados Unidos, dijo estar sorprendida, decepcionada de sus excolaboradores y que no sabía nada sobre el hecho de corrupción contra el Estado.

“Añez encubrió la corrupción del caso gases lacrimógenos”, manifestó el extitular de Presidencia.

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