Ayer la exdictadora Jeanine Añez, mediante su cuenta de Twitter, presentó con fotos a 13 autoridades judiciales que supuestamente la sentenciarán en el caso Golpe de Estado II, de ese modo destruye la honorabilidad de los profesionales, llevándolos a un escarnio público.

La actitud de la exgobernante de facto demuestra una vez más que la derecha se maneja con odio y busca destruir la imagen de las personas sin importar las consecuencias para el ser humano.

Este tipo de actitudes es característico de un grupo de políticos que, ante las pruebas contundentes en contra de ellos y todos los actos irregulares que cometieron, intentan salvarse desacreditando la justicia, difamando a las personas e intentando mostrarse como sujetos probos que nunca cometieron ilícito alguno.

Añez en esta oportunidad publica rencor en su cuenta de redes sociales, vulnera todo tipo de ética y destruye a las personas, sin pensar si tienen o no familias, sin admitir que hay radicales como la Resistencia Juvenil Cochala o la Unión Juvenil Cruceñista que no miden consecuencias y atacan domicilios y a personas provocando en la sociedad dolor y muchas veces luto.

Añez, que se victimiza, primero no debería postear nada en sus redes, pues está encarcelada, pero tiene todo un aparato de redes que utiliza para victimizarse y manifestar que ella es una perseguida política o una mártir. Sin embargo, en el régimen de facto la señora violó derechos humanos y derechos constitucionales de las personas que pensaban diferente.

La exmandataria de facto en sus 11 meses de usurpación del poder, junto a sus dos paladines, como eran Arturo Murillo y Fernando López, se dedicó a amedrentar, desfalcar y torturar a las personas, negó esa vez lo que hoy ella misma pide: que la gente se defienda en libertad.

Si bien la dictadora pide libertad para defenderse, se olvida que intentó huir del país y fue encontrada oculta en un somier. Con esta actuación demostró que debe estar excarcelada pues intentó fugarse.

La siguiente semana, el país podría ver el juicio de Jeanine Añez, quien en su calidad de senadora se autoproclamó como presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia y perpetró el primer golpe de Estado de este milenio, por lo que debe ser juzgada como persona natural y no como autoridad de Estado, ya que su gestión no fue constitucional y ejerció como primera autoridad del país de manera ilegal.

No sólo es Añez quien comparecerá ante las autoridades judiciales; la exsenadora estará acompañada por los militares y policías que se amotinaron y provocaron en 2019 el golpe de Estado que sólo sirvió para matar y desfalcar las arcas del Estado, creando redes corruptas que sacaron dinero del país y por ello ahora su Ministro con mayor incidencia en el gabinete se encuentra detenido en Estados Unidos bajo el delito de blanqueo de dinero.

Añez ayer volvió a actuar como una dictadora, y si las autoridades judiciales deciden iniciarle un juicio por el daño que deben soportar ahora, esperemos que la señora no vuelva a salir con el discurso trillado de persecución política.