Por: Manuel López Colque/

La visita del Presidente paraguayo a Bolivia y su entusiasmo por un corredor bioceánico era obviamente por el que S. Piñera, presidente de Chile, solicitó y logró el apoyo y compromiso de sus colegas y correligionarios J. Bolsonaro, M. Macri y los paraguayos H. Cartes y M. A. Benítez, para construir un tren y carretera que desde Brasil cruce Paraguay, Argentina y llegue a Chile para competir, retrasar o impedir el corredor bioceánico ferroviario boliviano hacia ILO. Chile solo invierte en una intensa campaña de promoción de sus intereses como si fueran un gran negocio para Paraguay y Argentina. El senador chileno, Jorge Soria, se jacta de que Chile ya logró que sus vecinos hayan construido cuatro carreteras y dos ferrocarriles para sus puertos y que no les costó nada.

Ese corredor afectaría poco al boliviano, porque ya el Estado de Rondonia ha solicitado a Bolivia habilitar la hidrovía Puerto Villarroel (Ichilo) a Guayaramerín (Mamoré) para su comercio exterior. Además, la cercanía de los estados de Mato Grosso y Mato Grosso del Sur que limitan con Pando, Beni y Santa Cruz garantizarían muchos millones de toneladas de Brasil hacia China y Asia.

El potencial de una megaplanta siderúrgica en el Mutún, considerando la gran demanda de China, del volumen de importaciones de Australia, afectadas por la hostilidad australiana a China podrían asegurar financiamiento y mercado para acero, hierro y manganeso. El potencial exportador del complejo industrial de los salares, la hidrovía sobre el río Paraguay y millones de hectáreas cultivables que se habilitarán en el norte boliviano, garantizan el tren por ILO.

Hace años que cientos de lobbistas chilenos y de países vecinos, consultoras, expertos en comercio internacional e integración, manipuladores en medios de comunicación, empresarios, cámaras de Comercio, políticos y funcionarios públicos afines a estos gobiernos pro hegemónicos fueron contratados por el Gobierno chileno, para promover ese corredor y evitar que el corredor por ILO, devuelva a Bolivia después de 142 años, la soberanía sobre la administración y control de su carga en los puertos, que ya son 5 millones de toneladas y que con la de Brasil puede llegar a 70 millones. El senador chileno, Jorge Soria, dice que el corredor generará miles de miles de millones de dólares y que Chile debe ser la entrada y salida de esa carga y la de los 5 países que los rodean, y propone a su Gobierno fortalecer a sus agentes “casi inactivos de sus unidades de Relacionamiento Internacional (URAI) a través de poblaciones fronterizas, cámaras de Comercio, políticos afines, etc”. y de otra agencia chilena de relacionamiento fronterizo para promover INTERNACIONALIZAR (desbolivianizar y chilenizar) el tren bioceánico boliviano para compartir ese recurso boliviano.

Bolivia puede retomar la negociación para la concesión de una parte del puerto de ILO y compartir los millones de toneladas en tránsito. Además, el inmenso potencial del Perú y Bolivia separados se multiplicaría por varias veces si logran integrarse por su propia seguridad, prosperidad y potenciamiento a la arremetida chilena que insiste con el plan Alpaca de Pinochet para apoderarse del agua dulce y territorio boliviano

Lo más valioso es el gran efecto multiplicador que generarán millones de toneladas en los puertos, los miles de barcos que se cargan y descargan, el almacenamiento, reembarques, etc. los 365 días del año.

El ignorar la penetración chilena de sus URAI en los medios de comunicación, empresariales, políticos pro hegemónicos en Bolivia y Perú es un caballo de Troya como en 1879.