El presidente Luis Arce.

Hermanas y hermanos, bolivianas y bolivianos que habitamos los llanos, valles, amazonia, el chaco y el altiplano de nuestra hermosa patria, bolivianas y bolivianos que viven en otros países.

Hoy conmemoramos un año más del glorioso nacimiento de nuestro Estado Plurinacional de Bolivia que, a diferencia de la vieja República colonial de ese Estado aparente y de jerarquías que tuvimos desde la fundación de Bolivia, nos reconoce y nos reúne a todas y todos en nuestra pluralidad, en nuestras semejanzas y diferencias. Esta es nuestra identidad hoy y nuestro sentido de pertenencia como seres humanos dentro de una gran sociedad diversa, pero también como seres colectivos organizados en torno a nuestras naciones, en torno a nuestras comunidades ancestrales.

La traumática presencia del imperio español en nuestras tierras, la explotación, el saqueo de nuestros recursos naturales y la exclusión fueron forjando una conciencia que pronto se transformó en lucha de búsquedas de independencia, soberanía, dignidad y justicia social.

La opresión de la Corona Española sobre los pueblos originarios arreciaba con mayor fuerza a medida que más riquezas eran encontradas en las tierras del Alto Perú. Las rebeliones indígenas muy pronto fueron sucediéndose con mayor frecuencia y nuevos liderazgos también empezaron a emerger contestatariamente al poder de quienes habían implantado en nuestro territorio una sociedad de castas, de privilegios y jerarquías, donde los dueños de estas tierras, indígenas originarios, eran reducidos únicamente a fuerza de trabajo.

Hacia finales del siglo XVIII se produce la rebelión indígena más extensa geográficamente. En marzo de 1781, Túpac Katari inició el primer cerco que se prolongó por más de 100 días. Acompañado de su compañera de vida y lucha, Bartolina Sisa, una gran lideresa, y de su hermana Gregoria Apaza combatieron al yugo español.

Aún resuena en nuestra historia aquellas últimas palabras de Túpac Katari antes de ser descuartizado, y que, como una sentencia ineludible guía los pasos de nuestra Revolución Democrática y Cultural: “A mí solo me matarán…, pero mañana volveré y seré millones».

El pensamiento de Túpac Katari, de Bartolina Sisa y de tantos guerreros y guerreras indígenas de nuestra tierra, que buscaban terminar con los abusos que había impuesto el imperio español, guía hoy nuestros pasos en el esfuerzo de construir una sociedad descolonizada, más inclusiva y justa.

Ya en la vida republicana, la oligarquía señorial reprodujo un colonialismo interno que se desarrolló rápidamente sosteniendo los espacios de injusticias y desigualdades sociales, de racismo, sometimiento y desprecio al indio, al cholaje, al cunumi, al negro.

En la República colonial las mayorías fueron excluidas política, social, cultural y económicamente, pero además sus derechos continuaron mutilados porque no eran considerados ciudadanos.

La sociedad se construyó sobre una farsa de democracia, pues continuaron los privilegios, las jerarquías y las servidumbres. Un Estado donde doctores, militares, sacerdotes, hacendados, profesionales y técnicos, comerciantes, industriales y otros formaban parte del estrato de privilegio; y después de ellos, la servidumbre sin dignidad humana y sin salario.

En 1843, Bolivia conoce el primer partido de masas, el partido de Belzu, ese al que Arguedas refería despectivamente como el de “la plebe en acción”. Fue un tiempo en el que por primera vez los estratos populares de la nobel sociedad boliviana emergen como protagonistas políticos. Decía Belzu en el Congreso de 1855: “Las masas populares han hecho oír su voz y desempeñado su rol espontáneamente, han sofocado revoluciones y combatido por el gobierno constitucional. La aparición de este poder formidable es un hecho social de innegable trascendencia”. Fue un breve y fecundo tiempo de reivindicaciones y construcción de conciencia popular.

En este tiempo, cuando los sectores indígenas veían que sus tierras no les pertenecían, Pablo Zárate Willka encabezaba un ejército de indígenas originarios que enfrentan los abusos del Estado republicano y su reticencia a entregarles tierras en propiedad.

En la Proclama de Caracollo de 1899 Zárate Willka pedía respeto recíproco en el trato entre blancos e indios, «tan lo mismo deben respetar los blancos y vecinos a los indios porque son de la misma sangre e hijos de Bolivia y que deben quererse como hermanos y como indianos», decía Zárate Willka. Respeto recíproco, una frase que aun hoy algunas personas no comprenden en su verdadera dimensión.

Durante este tiempo que corresponde a la denominada oligarquía minera, la clase mayoritaria, indígenas y campesinos, siguió sumida en la pobreza, sin derecho a educación ni a salud.

La difícil contienda bélica que significó para todos los bolivianos y bolivianas, la Guerra del Chaco, dejó en evidencia lo poco que nos conocíamos en nuestro propio país, y la ineptitud de una indiferente clase política.

Las demandas sociales y el clamor popular se abrían paso desde diversos sectores sociales y regiones. Fue el tiempo de un cambio ideológico que en 1936 el general David Toro expresaba en su manifiesta intención de implantar en Bolivia el ‘Socialismo de Estado’. La nueva terminología cotidiana de la política nacional incorpora los vocablos “justicia social”, “reivindicación”, “partidos reaccionarios”. A partir de del gobierno de Toro se va gestando la presencia determinante del sindicalismo en Bolivia en la mirada de preservación de los derechos de los trabajadores. Fundó YPFB y nacionalizó la Standard Oil Company, ante los hechos de defraudación fiscal de esa compañía extranjera.

Reconocemos el aporte en la construcción nacional popular del coronel Germán Busch. Su impulso al constitucionalismo social aprobado en 1938 y los cambios profundos y estructurales como son la nacionalización del Banco Central de Bolivia; la nacionalización de las ganancias de la gran minería; la implementación del Código de Trabajo; la vinculación ferroviaria de Bolivia con Brasil y Argentina y la Constitución de fuerte carácter social de 1938, entre otras medidas de necesidad y reivindicación históricas. El accionar de Germán Busch abonó el terreno donde otro militar comprometido con las causas populares iba a continuar su legado.

Gualberto Villarroel profundizó la senda social y popular. En los dos años de mandato, que se inició en 1944, apuntaló importantes cambios sociales en favor de las clases obreras y los indígenas, en ellas se traducía su pensamiento expresado en aquella frase que aún hoy recordamos: “No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres”. 

El 10 de mayo de 1945, Villarroel posibilita la celebración del Primer Congreso Indigenal. El pasado año manifesté al respecto que este Congreso sin duda marcó un hito en la historia del país, ha sido muy importante todo lo que el movimiento indígena ha ido mostrando desde la resistencia al colonialismo español, pasando por diferentes manifestaciones de descontento, ante malos tratos, ante consideraciones inhumanas que han sufrido nuestros hermanos durante tantos años.

Al presidente Villarroel también le debemos la abolición del pongueaje y el mitaje. Sus palabras reverdecen hoy cuando decía en aquel tiempo: «Trabajen con entusiasmo la tierra, cumplan con su deber, pero no se humillen. Todos somos iguales, no debe haber pongos ni mitanis en Bolivia. El Art. 5° de la Constitución dice que en Bolivia no hay esclavos. No hay ninguna servidumbre y nadie puede ser obligado a prestar servicios personales sin antes convenir y sin que se le pague un justo salario», decía Villarroel.

Cuánta dignidad en aquel mensaje y cuanto compromiso en aquella histórica decisión de un hombre que terminó víctima de los sectores oligárquicos y reaccionarios de nuestro país.

Ante el desazón del asesinato de Villarroel, la Tesis de Pulacayo marca otro hito en la construcción de una conciencia proletaria en el movimiento obrero boliviano. Definiéndose los mineros como el sector más avanzado y combativo del proletariado nacional, los sindicatos proponen una revolución democrático-burguesa y una revolución agraria, a la vez que plantean la lucha contra el imperialismo, contra el fascismo y contra el colaboracionismo clasista, así decía la Tesis de Pulacayo.

Con la construcción del sujeto histórico en la esencia de lo nacional popular fueron décadas de acumulación histórica de un proceso cancelado e interrumpido por sucesivas dictaduras militares.

La presencia de Marcelo Quiroga Santa Cruz, acompañado por un profundo compromiso con la democracia y la preservación innegociable de nuestros recursos naturales. Ya en 1969 hizo muestra de este compromiso, cuando se constituye en el artífice de la recuperación del gas y petróleo de la transnacional Gulf Oil Company. Los beneficios para nuestro país por la nacionalización de esta empresa fueron económicamente fundamentales.

La lucha de Marcelo es también la lucha de miles y miles de bolivianas y bolivianos por una sociedad de mayor igualdad y una democracia justa en su representación política.

Las asimetrías económicas y sociales producidas por el modelo neoliberal aplicados insensiblemente por los viejos actores de la partidocracia generaron un retroceso en la lucha popular y social por un Estado más inclusivo y sin jerarquías. Años de exclusión y políticas neoliberales, privatizadoras de nuestras empresas estatales y de los servicios básicos desencadenaron en movilizaciones cada vez más comprometidas con un cambio.

A fines de los años 80 y durante los años 90 se desarrollaron varias importantes movilizaciones del pueblo organizado, entre ellas la Marcha por la Vida, una gran movilización de trabajadores mineros de Bolivia y sectores populares en contra de la relocalización de mineros y todo el pisoteo a sus derechos laborales que había desencadenado el Decreto 21060.

Asimismo, tenemos la histórica Marcha por el Territorio y la Dignidad, en la que pueblos indígenas originarios de tierras bajas demandaban reconocimiento, inclusión, y respeto a su territorio y culturas.

Y también es necesario recordar la Campaña 500 Años de Resistencia Indígena.

Posteriormente, vino la Guerra del Agua en el año 2000, la Guerra del Gas en 2003, la demanda de una Asamblea Constituyente y la nacionalización de nuestras empresas estratégicas configuraron una agenda que pedía un nuevo Estado, con mejor y más amplia representación política, con la presencia de los actores políticos históricamente invisibilizados, que eran la mayoría, y las organizaciones políticas postergadas.

Allí, la fuerza del liderazgo del hermano Evo Morales terminó constituyéndose en el eje aglutinador del movimiento popular para pasar de la resistencia a la toma del poder.

Nuestro hermano Evo, el 21 de enero de 2006, en una histórica ceremonia ancestral en Tiwanaku, dijo: “Aymaras, quechuas, mojeños somos presidentes”, pues por primera vez en nuestra historia un indígena asumía la presidencia de nuestro país.

Y desde el 22 de enero de 2006 se abre un nuevo tiempo para el pueblo boliviano, el tiempo de nuestra Revolución Democrática y Cultural, del Proceso de Cambio que refundó el viejo Estado colonial y neoliberal, nacionalizó nuestros recursos naturales estratégicos y redistribuyó la riqueza, hasta ese momento concentrada en pocas manos.

Asimismo, al asumir su mandato recordó a mártires de la liberación como Túpac Katari, Bartolina Sisa, Zárate Willca, Apiaguaiki Tumpa, Andrés Ibáñez, Marcelo Quiroga Santa Cruz, Luis Espinal, Simón Bolívar, y al movimiento indígena de Bolivia y toda nuestra América.

Hermanas y hermanos, recordamos nuestra historia porque es muy importante conocer de dónde venimos para saber adónde vamos.

Las bolivianas y bolivianos tenemos el 6 de agosto como la fecha que marca el aniversario de nuestra independencia, y hoy nos encontramos rumbo a nuestro bicentenario

Y tenemos el 22 de enero que se constituye en la refundación de nuestro Estado, un Estado Plurinacional que es estudiado y considerado ejemplo para muchos países; inclusivo en lo político, social, económico y cultural, que toma y valora a nuestras naciones y que profundiza la democracia, pues la ampliación de derechos políticos  y la incorporación de la democracia intercultural amplía y preserva nuestras diversas formas de autogobernarnos.

El año 2006 se instala una histórica Asamblea Constituyente, en la que por primera vez en nuestra historia nos vemos representados todos, tenemos voz todos y nos escuchamos todos, sin que existan bolivianos de primera, de segunda ni de tercera.

Nuestra hermana Silvia Lazarte, mujer indígena de pollera, luchadora y comprometida con los intereses del pueblo, fue presidenta de la Asamblea Constituyente.

Construimos colectivamente un nuevo texto constitucional, aprendiendo que nuestra plurinacionalidad es nuestra mayor riqueza y fortaleza. Y a partir de la aprobación de nuestra Constitución Política del Estado el año 2009, con más del 60% de apoyo en un referéndum constitucional, fuimos dejando atrás esas estructuras anquilosadas de un Estado que existía para unos pocos y daba la espalda a las grandes mayorías.

Se traza un nuevo horizonte, se cimientan las bases de un nuevo Estado, unitario social de derecho plurinacional comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías, fundado en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador de nuestro país.

Nuestra nación boliviana está conformada por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígena originario campesinos y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano, así lo establece nuestra Constitución Política del Estado.

Y así como definimos un nuevo tejido político, social y cultural, también queda establecida la nueva estructura y organización económica de nuestro Estado, un modelo orientado a mejorar la calidad de vida y el Vivir Bien de todas las bolivianas y los bolivianos, articulando las formas de organización económica estatal, privada, social cooperativa y comunitaria para asegurar un desarrollo integral mediante la redistribución equitativa de los excedentes económicos en políticas sociales, de salud, educación, cultura y en la reinversión en desarrollo económico productivo.

Recuperamos la soberanía sobre nuestros recursos naturales, el Estado retoma un rol protagónico en nuestra economía, controla y redistribuye el excedente económico que antes se externalizaba.

Dejamos atrás el modelo neoliberal, un modelo privatizador y hambreador, de saqueo del Estado, impuesto a la mayoría de los países latinoamericanos como parte de la estrategia de dominación y hegemonía unipolar que buscó siempre apropiarse de nuestros recursos naturales para financiar el desarrollo capitalista de países del norte.

Nuestro Modelo Económico Social Comunitario Productivo es soberano, hecho por bolivianos y para los bolivianos, y responde a nuestra realidad. Con él trabajamos por un crecimiento económico con justicia social, y la estabilidad se convierte en un patrimonio del pueblo boliviano.

No debemos perder nunca de vista que con la ruptura del orden constitucional de 2019 se buscó volver a la República colonial y al modelo neoliberal, pero el pueblo boliviano había definido democráticamente nuestro horizonte, nuestro proyecto de país con un Estado Plurinacional, digno, soberano, cimentado en la descolonización, en la despatriarcalización, una democracia intercultural y un modelo económico alternativo al neoliberalismo.

El pueblo boliviano recuperó nuestra democracia en 2020 en las calles y en las urnas, con más del 55%, y gracias a esa lucha retomamos la senda de construcción de nuestro Estado Plurinacional, la senda de la inclusión, la senda de la estabilidad y del crecimiento económico con justicia social.

Hoy, pese a un contexto internacional adverso, y producto de las políticas  implementadas en el marco de nuestro modelo económico, orientadas a la reconstrucción económica y productiva, registramos una cifra de crecimiento positiva de 6,1% para la gestión 2021 y a fines de la gestión 2022 hemos llegado a cerca del 4%.

No podemos olvidar que venimos de una profunda crisis económica que nos dejó el gobierno de facto por una pésima administración económica, y que a esto se sumó la pandemia. Al segundo trimestre de 2020, se registró en ese año un decrecimiento del 12% en nuestra economía.

No ha sido fácil salir de ahí, pero gracias a la confianza del pueblo en nuestro Gobierno y al trabajo de todas y todos quienes apuestan por nuestra patria avanzamos comprometidos con la reconstrucción de nuestra patria, trabajando por la diversificación productiva, la seguridad alimentaria con soberanía y la industrialización con sustitución de importaciones, reduciendo la pobreza y las desigualdades económicas y sociales.

Organismos internacionales como el Banco Mundial posicionan a nuestro país entre los tres países con mayor crecimiento de la región para la gestión 2023. Diversos indicadores económicos dan constancia de nuestra reconstrucción económica y, sobre todo, de la estabilidad de nuestra economía, en comparación con otros países que se han visto afectados por la crisis internacional que agobia hoy todo el planeta.

Nuestro modelo económico tiene la gran virtud de no solo mirar hacia afuera, sino  apostar por la dinamización de la demanda interna, que es lo que nos permite afrontar las crisis económicas internacionales de una mejor manera. 

Como parte de algunas medidas en esta dirección, establecimos créditos blandos para los emprendedores que sustituyan importaciones con su producción a través del SIBOLIVIA con Bs 2.393 millones, y hasta diciembre se había desembolsado un monto de Bs 1.280 millones a favor de 9.466 unidades productivas, de las cuales el 98% son micro y pequeñas empresas y el 71% del total de desembolsos corresponde a créditos para la industria manufacturera.

Con el propósito de impulsar la producción ‘Hecho en Bolivia’ hemos establecido la aplicación móvil ‘Consume lo Nuestro’, que ha registrado Bs 210 millones de ingresos en favor de 810 unidades productivas de micro y pequeñas empresas de nuestro país.

Asimismo, a través de los incentivos a la importación de bienes de capital ingresaron al país más de Bs 4.200 millones de bienes de capital libres de pago del IVA y se han comercializado en el Mercado Interno más de Bs 1.941 millones en beneficio de los sectores agropecuario, industrial, construcción y minería. Continuamos impulsando la inversión pública a través del Fideicomiso de Apoyo a la Reactivación de la Inversión Pública (Farip), que ya cuenta con Bs 1.918 millones priorizados, orientados a proyectos de infraestructura y proyectos sociales de las entidades territoriales autónomas.

A través del Fondo Concursable de Inversión Pública Productiva (Focipp) ya se han aprobado Bs 669 millones para proyectos productivos orientados a la sustitución de importaciones en 74 municipios que han sido beneficiados con este programa.

En cuanto a la implementación del reintegro del IVA contamos con más de Bs 64 millones que fueron devueltos a más de 97.000 beneficiarios contribuyentes al Impuesto al Valor Agregado en nuestro país.

A través de estas y otras medidas económicas y sociales que venimos aplicando desde noviembre de 2020 estamos obteniendo resultados concretos que benefician directamente a la población y que nos han permitido retomar nuestro camino de crecimiento económico con justicia social.

La tasa de desocupación pasó de un 11% al tercer trimestre de 2020 a un 4% en similar periodo en la gestión pasada, en ese lapso de tiempo más de 214 mil personas dejaron de estar desempleadas. La pobreza extrema pasó del 14% en 2020 al 11% en 2021 y, en la misma tendencia, la pobreza moderada pasó del 39% al 36% en el mismo periodo de tiempo, ambas cifras las más bajas registradas en los últimos años.

Solo hasta noviembre de 2022 nuestras exportaciones marcaron una cifra de $us 12.617 millones, más del 25% en comparación al total de la gestión 2021, alcanzando niveles récord en el historial de exportaciones nacionales. Es así que se ha mantenido el superávit comercial en el país con más de $us.760 millones positivo esta vez para nuestro país.

Por otro lado, al tercer trimestre de 2022 se registra un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de $us 1.026 millones, revirtiendo la situación deficitaria registrada desde el año 2015. El superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos mejora la posición externa del país y fortalece la economía boliviana.

En el área financiera, los depósitos del público se incrementaron en 6,1% respecto a la gestión 2021, reflejando la confianza de la población en el Sistema Financiero. Por su parte, la cartera de créditos se incrementó en 7,3% respecto a la gestión 2021. Los créditos destinados al sector productivo se incrementaron en 9,3% respecto a la gestión 2021, permitiendo a las empresas incrementar y/o mejorar su capacidad productiva. En el mismo contexto, los créditos de vivienda de interés social se incrementaron en 7,3% respecto a la gestión 2021. Estos son algunos de los datos que reflejan el crecimiento y dinamismo que hoy tiene nuestra economía.

A pesar de la crisis internacional sin precedentes que afecta a todo el mundo, Bolivia tiene la tasa de inflación más baja de la región con un porcentaje del 3,1% registrado en la gestión pasada. Las políticas económicas de nuestro Gobierno se han dirigido básicamente en mantener el poder adquisitivo del boliviano y cuidar el bienestar de todas las familias bolivianas.

Algo en lo que también estamos redoblando esfuerzos es en el fortalecimiento de nuestra política de seguridad con soberanía alimentaria, a través del mejoramiento en los procesos de innovación tecnológica, manejo fitosanitario, asistencia técnica, producción agrícola y comercialización. En este marco contamos con los programas de apoyo a la producción y comercialización de hortalizas, enfocado en tomate, cebolla, zanahoria, haba y arveja; el Programa Nacional de Apoyo a la Producción de Algodones, el Programa Nacional de Tubérculos y Raíces y el Programa Nacional de Fortalecimiento y Apoyo a la Producción Apícola, que suman una inversión de Bs 1.317 millones.

Hermanas y hermanos, quiero hacer énfasis en un compromiso que habíamos asumido, que también estamos cumpliendo y que es muy importante para nuestro país, al que antes de nuestra Revolución Democrática y Cultural había sido condenado a ser proveedor de materias primas, me refiero a la industrialización con sustitución de importaciones, que sin lugar a dudas cambiará la historia económica y política de nuestro país.

En el segundo semestre de la anterior gestión, la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH) inauguró la Planta de Fertilizantes Granulados, ubicada en el departamento de Cochabamba, que a mediados de esta gestión estaremos inaugurando y que aportará al desarrollo de la producción agrícola nacional y a la soberanía alimentaria con una inversión de Bs 62 millones y beneficiará con la generación de 110 empleos directos y más de 2.800 empleos indirectos; contará con una capacidad real de producción de 60.000 toneladas anuales de diferentes formulaciones de fertilizantes NPK y urea de liberación controlada, cubriendo la totalidad de la demanda nacional y exportando el excedentes y generando excedentes económicos para nuestro Estado Plurinacional de Bolivia.

Nuestra política de industrialización con sustitución de importaciones tiene la finalidad de construir una economía sólida, integrada, con soberanía industrial, fortaleciendo el mercado interno para acelerar nuestro desarrollo integral y se basa fundamentalmente en impulsar el crecimiento de la capacidad productiva de la industria boliviana que permita sustituir importaciones utilizando la mayor cantidad de insumos y materias primas nacionales, para desplazar productos importados y reducir nuestra dependencia en la importación de insumos, equipamiento industrial y productos de bienes de consumo.

En ese sentido, en los 26 meses de gestión se han garantizado recursos por Bs 3.727 millones para la implementación de 33 industrias en todo el territorio nacional y un laboratorio para servicios industriales, realizándose las siguientes intervenciones:

•             El desarrollo de nuevas industrias para la generación de insumos y materias primas procesadas para nuestra industria nacional, fortaleciendo los encadenamientos productivos. A la fecha se han garantizado recursos por Bs 1.660 millones para la implementación de tres plantas de extracción de aceite de palma en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Beni; una planta de extracción de aceites de macororó y jatropha en Villamontes, cuatro centros de acopio y procesamiento de aceites y grasas usadas en los departamentos de La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz. Estos insumos serán utilizados para la producción de diésel ecológico.

También se está implementando una industria para el procesamiento e industrialización de nuestra hoja sagrada y plantas medicinales en el departamento de Cochabamba, una planta de transformación de subproductos de soya en Santa Cruz, además de otra planta para la producción de abonos y biofertilizantes en Santa Cruz, así como la ampliación de la planta de vidrios en Chuquisaca, que permitirá dotar envases de vidrio a la micro y pequeña empresa.

•             Desarrollamos las potencialidades de cada región, incentivando el incremento y la diversidad de su productividad para que puedan transformar las materias primas en lugar de exportarlas sin ningún valor agregado, inicialmente para satisfacer el mercado interno de manera soberana y posteriormente exportarlas con mayor valor agregado. A la fecha se han garantizado recursos por Bs 2.024 millones para la implementación de una planta de transformación de frutos amazónicos en el departamento Pando, una industria de camélidos en el departamento de Oruro, una planta de industrialización de almendras en el departamento Beni, una planta de industrialización de producción del chaco chuquisaqueño, además de dos plantas de industrialización de papa, una en La Paz y otra en Chuquisaca, tres plantas de industrialización del pescado en La Paz, Beni y Tarija, una planta de procesamiento de frutas en La Paz y una planta de procesamiento de cereales y almendras en el departamento de La Paz, dos plantas de almacenamiento de granos en el departamento de La Paz, una planta en Santa Cruz, otra en Tarija, dos plantas procesadoras de leche en los departamentos de Oruro y La Paz, respectivamente, y un centro de confinamiento y frigorífico en el departamento del Beni.

•             También estamos trabajando en fortalecer la infraestructura de calidad para mejorar la competitividad de la industria nacional a través del establecimiento de laboratorios. Con este propósito, hemos puesto en marcha los laboratorios de Ibmetro en Sucre y estamos construyendo laboratorios especializados de Ibmetro en el departamento de La Paz, con una inversión de Bs 43 millones para el control de calidad, peso y composición de nuestros alimentos, a fin de cuidar la salud del pueblo boliviano.

Vamos a implementar la industria de la química básica, a través de las plantas de Ácido Sulfúrico, Ácido Clorhídrico, Carbonato de Sodio, Hidróxido de Sodio e Hidróxido de Calcio, que permitirán producir los principales insumos requeridos por la industria del litio, y que además proveerán insumos a la industria nacional productora de vidrio, alimentos detergentes, papel y cartón, medicamentos, tratamiento de aguas, entre las más importantes.

Así también, la industria farmacéutica que producirá insumos y materias primas para otras industrias nacionales para sustituir las importaciones, además de medicamentos granulados, comprimidos, cápsulas, pomadas, ungüentos, inyectables, jarabes, suspensiones y emulsiones para que nuestra población tenga el acceso a medicamentos seguros, eficaces y de calidad a precio justo. 

De igual manera estamos trabajando en la implementación de la industria de agroinsumos que proveerá de biofertilizantes con micronutrientes al sector agrícola para que pueda mejorar sus rendimientos productivos, además de centros de almacenamiento de trigo, maíz, papa y quinua, que nos permitirá incrementar las capacidades de almacenamiento de alimentos estratégicos de nuestro país para que no falte alimento a nuestro pueblo y contemos con reservas de alimentos disponibles. Estos proyectos tienen un presupuesto estimado de más de Bs 3.000 millones.

También es importante destacar que en el marco de nuestra política de industrialización con sustitución de importaciones, a través del Focipp, se aprobaron ya financiamientos a 78 proyectos en 74 municipios de toda Bolivia por un monto de Bs 669 millones, entre los que podemos destacar Construcción y Equipamiento de la Planta Procesadora de Ajo en el Municipio de El Puente – Tarija, Construcción de la Planta e Industrialización de la Papa en Chullchungani – Pocona de Cochabamba, la Implementación de una Planta Procesadora de Alimento Balanceado en el Municipio de Cuatro Cañadas en Santa Cruz, la Construcción de la Planta Industrial de Papa Andina en Calamarca – La Paz, la Construcción de la Planta de Almacenamiento y Balanceado de Maíz en Monteagudo – Chuquisaca, la Implementación de una Planta de Prefabricados de Hormigón para el Municipio de Oruro, la Implementación de la Empresa Municipal Beneficiadora de Café Amazónico en el municipio de Filadelfia – Pando, la Construcción y Equipamiento de la Planta Industrializadora de Sal en Colcha K – Potosí y la Construcción y Equipamiento de la Fábrica de Ladrillos en el Municipio de Trinidad, entre los más relevantes. Todo esto financiado por el Tesoro nacional.

En cuanto a los recursos evaporíticos, nuestra empresa Yacimientos de Litio Bolivianos cerró la gestión 2022 con Bs 555 millones de ingresos por ventas de carbonato de litio y cloruro de potasio. Por segundo año consecutivo la estatal rompe su propio récord de comercialización, siendo ésta la mayor cifra registrada en la historia. Además YLB registró la mayor producción de carbonato de litio en 2022, llegando a las 600 toneladas métricas, las cuales se exportaron a China, Rusia y Emiratos Árabes por un valor de Bs 367 millones.

Y con mucho optimismo quiero informarles que ingresamos a la era de la industrialización del litio boliviano, YLB hace dos días firmó un convenio con el Consorcio Chino CATL- Brunp & CMOC (CBC) para la construcción de dos plantas de carbonato de litio, con la tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL), con una inversión de más de $us 1.000 millones en nuestro país que sentarán las bases de la política de industrialización, con un modelo soberano de explotación y generación de inversiones en la industria del litio. Bolivia sentará las bases de la industrialización y de la transformación de nuestro país con fundamentos sostenibles y que comprenden el control de toda la cadena productiva por parte de nuestra empresa estatal.

Hermanas y hermanos, avanzamos en la salud, en la educación, en nuestra reconstrucción económica y productiva, y ahora estamos dando el salto cualitativo hacia la industrialización con sustitución de importaciones. Nuestro país está saliendo adelante. Recuperamos la senda de la estabilidad y de la esperanza.

Hoy nuestro Estado Plurinacional cumple 14 años, y celebramos con alegría nuestra pluralidad, trabajando de manera irreversible e irrenunciable hacia un país más justo, libre de racismo y toda forma de discriminación.

Con la unidad, el trabajo, compromiso y valentía del pueblo boliviano ratificamos el amor por nuestra patria. Y quiero aprovechar esta oportunidad para resaltar la organización y movilización permanente del pueblo boliviano trabajador, que siempre estuvo y estará presente en defensa de nuestra democracia y de nuestra economía.

Junto a ustedes, hermanas y hermanos, estamos construyendo una sociedad más equitativa e inclusiva, soñamos con un país fuerte donde todas y todos podamos hacer realidad nuestros esos sueños, fortaleciendo la cultura de la vida, del diálogo, la paz y la justicia social.

Estamos avanzando, pero aún nos queda mucho por hacer, y hoy nuevas condiciones en el ámbito internacional y nacional nos imponen también nuevos desafíos. En el primer caso, comprometernos con las luchas de los pueblos y naciones que luchan por la justicia social, fortaleciendo la integración para poner fin a abusos hegemónicos. En lo interno, formular con creatividad y en permanente consulta con el pueblo organizado nuevos contenidos para no solo dar continuidad, sino para profundizar nuestra Revolución Democrática y Cultural, que tiene entre sus hitos más importantes precisamente la refundación de nuestra Bolivia en un Estado Plurinacional del que nos sentimos orgullosas y orgullosos.

Para avanzar en esa perspectiva, debemos también redoblar esfuerzos para consolidar serias alianzas con pueblos, naciones y gobiernos que comparten los ideales de una Patria Grande que, respetando nuestras particularidades, nos integre y nos afiance en la lucha contra todo tipo de explotación y opresión; que avance sin pausa hacia el Vivir Bien de todas y todos.

Hoy nuestra patria nos llama a nunca más permitir que la democracia y las conquistas del pueblo sean puestas en riesgo. En esa perspectiva, la unidad de nuestro Estado Plurinacional de Bolivia es una necesidad estratégica. Hoy, más que nunca, bolivianas y bolivianos debemos estar alertas al llamado de la patria, que nos convoca a defenderla por encima de todo cálculo político, partidario o de grupo.

Unidas y unidos, rumbo a nuestro bicentenario, hermanas y hermanos, avanzaremos a paso firme para consolidar nuestro Estado Plurinacional de Bolivia como un referente mundial de inclusión y justicia, de diversidad, pluralismo, de buen manejo económico y reconocimiento de las naciones indígenas originarias, revalorizando y potenciando nuestra gran riqueza cultural.

Es y será siempre el mejor homenaje a tantos héroes y heroínas que han dado sus vidas por nuestra dignidad y soberanía y que lucharon por nuestra patria y nuestro Estado Plurinacional de Bolivia.

Desde aquí, desde la Casa Grande del Pueblo, también quiero enviar un gran saludo y abrazo a la comunidad boliviana en el exterior en este día que celebramos un año más de nuestro Estado Plurinacional y entendemos las razones por las que ellos abandonaron el país, por razones circunstanciales, desde aquí, desde el Estado Plurinacional de Bolivia les deseamos también a ellos un feliz día del Estado Plurinacional de Bolivia.

Todas y todos conformamos la colectividad de una patria unida, consciente de sí misma; orgullosa de nuestra plurinacionalidad y segura en la búsqueda del bien común. Nos fortalecemos como pueblo boliviano. ¡Sigamos trabajando con esperanza en los mejores días que estamos construyendo para nuestras hijas e hijos, nietas y nietos!

¡Somos todas nuestras naciones! ¡Somos todas nuestras raíces! ¡Somos campo y ciudad! ¡Somos altiplano, llanos, chaco, valles y amazonia! ¡Somos La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Beni, Pando, Oruro, Tarija, Chuquisaca y Potosí!

¡Somos Estado Plurinacional de Bolivia!

¡Qué viva el pueblo unido!

Muchas gracias.