No es ahora, es hace un año que la ciudad de La Paz se encuentra en el abandono y su deterioro empieza a pasar factura a los ciudadanos que deben vivir con el problema de la basura, el alumbrado público, los baches, los deslizamientos.

El alcalde Arias cumplió un año y 14 días al mando del municipio paceño y hasta ahora lo único que se vio de su labor fue el asfaltado de la avenida Ballivián de Calacoto, entre la 13 y 21, justo antes de la inauguración del edificio Green Tower de su correligionario político Samuel Doria Medina, lo que demuestra la falta de gestión de la autoridad municipal.

Durante el año y 14 días de gestión del Alcalde, la ciudad sufrió varios deslizamientos que afectaron y dejaron sin vivienda a muchos paceños a quienes Arias culpó por vivir en las laderas, aseguró que es increíble cómo pueden residir las personas en sectores como los que él considera inhabitables.

Lamentablemente en estos deslizamientos también se perdieron vidas, lo que dejó a familias enlutadas y con el dolor de la perdida de sus seres queridos.

Ahora la noticia del Alcalde paceño fue clara para las fiestas julianas: no hay nada para inaugurar, con lo que se demuestra que la gestión municipal es nula y sin miras a mejorar en los próximos años, que todavía le tocará al pueblo paceño vivir con este abandono de sus autoridades municipales.

Con Arias a la cabeza, las fiestas julias solo se celebrarán con el tradicional desfile de teas, viendo cómo se deterioran los Pumakatari con sobreprecio, calles estropeadas, laderas abandonadas y un municipio endeudado con la banca privada.

La Paz no merece una celebración como la que viene porque es la ciudad más importante de Bolivia, porque es la que aglutina a muchos ciudadanos que llegaron del interior del país y se enraizaron en la región; la ciudad no se merece este abandono, pues todo paceño paga sus impuestos y no recibe las comodidades adecuadas para una metrópoli como es La Paz.

El Alcalde de La Paz demostró en este año y 14 días que no tiene un plan de trabajo, que junto a sus concejales es la continuidad de la gestión de Revilla, quien tampoco hizo un trabajo adecuado y dejó obras mal proyectadas, como el túnel de la calle Belisario Salinas o el distribuidor del Estadio miraflorino.

Arias llegó a la silla edil con el voto del pueblo y ahora no le hace caso al pueblo, y prefiere hacer lo que él considera, junto a sus amigos, lo mejor para el municipio, pero hasta ahora nadie sabe qué es lo mejor para La Paz si no hay obras que se puedan ver o por lo menos estén en proceso de ejecución.

A este paso la sociedad terminará gritando La Paz no da más.