Eduardo Quiller regala textos a niños y niñas en un barrio de Santa Cruz. (Foto: Cortesía Eduardo Q.)

• Estéfani Huiza Fernández /

La Bibliobici fue ideada por el artista Eduardo Quiller en 2003 para fomentar la lectura en los barrios de la ciudad de Santa Cruz. Pese al uso masivo de la tecnología, el también músico manifiesta que un libro físico puede transmitir más emociones que un texto digital.

La Bibliobici es una bicicleta común y corriente a simple vista. Quiller le implementó una  maleta, que al principio fue pequeña, donde recoge los libros, está adornada con pequeños banderines, globos y carteles que llevan avisos, mensajes referidos a la literatura y los nombres de los escritores que donan sus libros.

Eduardo Quiller tiene 59 años, nació en 1962, en pleno auge del rock and roll. Fue quizá ese hecho el que marcó su rebeldía ante aspectos sociales, políticos y culturales.

 Para el artista la Bibliobici es una búsqueda continua de lectores de todas las edades, además es un instrumento que usa como rebeldía frente a la modernidad.

 “De alguna manera cuestiono la forma de vida que lleva la sociedad actual. Lo digital llegó a nuestras vidas y pareciera que nos aleja de la humanidad. No debemos perder el contacto con el ser humano y con la naturaleza”, dijo.

Quiller llevó la Bibliobici hacia barrios alejados como el Plan Tres Mil, El Dorado, Normandía, entre otros. (Foto: Juan Pablo Cejas)

Llevador de arte

A Eduardo le conmueve el aire, los árboles, las flores y todo lo que forma parte de la naturaleza. La poesía y la música son su otra pasión, para el artista esos son los motivos que lo inspiraron a llevar conocimiento a lugares alejados.

En sus largos trayectos siempre lleva consigo una pequeña guitarra eléctrica con la que difunde sus canciones, cuyas letras son odas a la literatura, poesía y amor a la vida.

“Voy cantando mis canciones que son compuestas para incentivar la poesía y la literatura. En ellas se puede sentir la belleza de la palabra”, contó.

Poetas emergentes

Una de las experiencias y gratas sorpresas que el también músico se llevó al salir con su Bibliobici a varios barrios cruceños fue que así conoció a mucha gente que también escribía y que le compartió sus versos.

Quiller recomendó dedicar un tiempo a la lectura, al contacto con el ser humano, usar la tecnología para acercar al prójimo y no para alejarlo.

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