Los niños con autismo requieren una atención especial en tiempos de cuarentena. (Foto: Supercuidadores-UNIR)

Érika Ibargüen/Bolivia Digital

Las necesidades, carencias, potencialidades y herramientas pueden hacerse más notorias durante la cuarentena impuesta para contener el coronavirus.

Mucho se ha hablado sobre las personas de riesgo, como son los de la tercera edad, las mujeres embarazadas y las personas que tienen enfermedades de base, pero es necesario también abarcar otros sectores en esta etapa. Uno de estos son los niños con autismo.

Las restricciones impuestas para contener el avance del COVID-19 representan un reto para padres de niños con problemas de autismo, dentro y fuera de casa.

El periódico Bolivia digital acudió a Tatiana Jáuregui, psicóloga clínica que trabaja en el área de seguridad, y a la psicopedagoga Silvia Maceda, para que los padres sepan cómo adecuarse a ciertos retos y continuar el tratamiento en esta época de cuarentena.

Los padres de niños con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) en Bolivia deben superar dentro de sus casas este tema al hacer que sus hijos no sean perjudicados por no recibir el tratamiento adecuado a causa de la pandemia, que obliga a mantener un encierro para precautelar la salud de todas las personas.

Ambas profesionales nos presentan alternativas para aprovechar este ‘encierro’ a favor de este, a veces, olvidado segmento de la población para mantener su funcionalidad social y cognitiva.

Maceda aconseja a los padres de familia continuar con la rutina para que los niños no pierdan los avances obtenidos hasta el momento (antes de iniciar la cuarentena).

“Los retos consisten en seguir lo que, por lo general, explicamos a los padres de familia cuando nos traen a los pacientitos y aplicarlos en casa para que ellos tengan un seguimiento. Los papás tienen conocimientos básicos, algunos, y otros se interiorizan más”, dijo.

Por ejemplo, mencionó que si los niños son pequeños y en edad inicial de colegio, se les debe hacer practicar los colores, formas, frutas, verduras, canciones, etc., para que no olviden lo que estaban aprendiendo o lo que ya habían aprendido.

“Alfabetizar sobre las rigurosas e individuales medidas de prevención debe centrar el tiempo de la familia o persona que esté a cargo del integrante con TEA”, explicó la especialista.

Por eso es importante, según Maceda, lograr una permanencia efectiva en casa para la prevención, sin trastocar las rutinas y garantizar el acceso a medicinas para no cortar el tratamiento externo que el paciente recibe.

Jáuregui sostiene que es muy difícil entender la situación de los niños con síndrome de autismo porque cada persona es única y el tratamiento casi siempre está personalizado y su dinámica familiar en una situación de cuarentena requiere mucha empatía.

“Para empezar, los niños con este síndrome tienen particulares rutinas de organización que les generan incertidumbre para un desenvolvimiento normal”, comenta.

La psicóloga insiste en que reemplazar la ayuda externa y especializada, en este caso terapéutica, es muy complicado. Sin embargo, se puede sugerir cambiar mínimamente la rutina dentro de la cuarentena con otro tipo de actividades que se organicen dentro de las rutinas que tenían antes.

“No debemos olvidar que los niños con autismo tienen un funcionamiento diverso y diferente dentro de lo que son las sinapsis, lo que es el funcionamiento cerebral, es por eso que actúan así por el déficit comunicacional, social y de habilidades sociales”, explicó.

Jáuregui señala que al hablar de rutina se está hablando del horario y acciones a las que el niño está acostumbrado y que le genera cierta certidumbre con la que puede manejarse dentro de rangos estables y compensados, frente a la raíz del síndrome que tiene.

“El romper con esta organización o rutina ya establecidas en los marcos terapéuticos, le significa una sobrecarga emocional, tanto al niño y también para los papás”, añadió.

Jáuregui coincide con Maceda en que no se deben perder los esquemas genéricos dentro de la rutina, que es lo más aconsejable. Lo más aconsejable es sustituir muy paulatinamente y secuencialmente lo que está ocurriendo con la cuarentena con las nuevas actividades.

“Es decir, si el niño pasaba clases se debe tratar de sustituir ese espacio de enseñanza y aprendizaje bajo los parámetros manejados dentro de la casa, para que pueda continuar con esa acción y así sucesivamente ir recreando los espacios y tiempos y, en la medida de las posibilidades, los procedimientos dentro del hogar para que el niño no rompa de manera tan abrupta sus espacios de rutina que le genera certidumbre”, señaló.

Este grupo de pacientes es atendido generalmente por un psicólogo, psicopedagogo, terapista ocupacional y del lenguaje, así que los padres o personas a cargo deben asumir empáticamente todos estos papeles en esta etapa sin tener que dedicar todo el tiempo de esta cuarentena, sino darse tiempos también para recuperar energía.