En la última semana se iniciaron los bloqueos de caminos, principalmente, en las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz, donde cuestionan los resultados de las elecciones generales del 18 de octubre, en la que salió victorioso el candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce. Además, la movilización es contra la eliminación de los dos tercios en el reglamento de las cámaras de Diputados y Senadores por la mayoría del partido azul, despejando así todo obstáculo legal para aprobar leyes a gusto y gana del nuevo mandatario.

Pese a que este sector de la población está en su derecho de manifestarse, pero evidentemente no existen argumentos válidos en el primer reclamo. En el segundo caso, obviamente amerita la protesta, pero estas manifestaciones no deberían estar al margen de la ley ni perjudicar el desarrollo del país y ni a otros ciudadanos.

En el caso de Santa Cruz, donde la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) encabeza las manifestaciones cerrando calles, avenidas, rotondas y carreteras a las provincias, incurre directamente en la prohibición de locomoción de las personas y afecta a la economía departamental y nacional. Además, es una medida ilegal, porque esta determinación de parar Santa Cruz no fue decidida en una Asamblea de la Cruceñidad del Comité pro Santa Cruz, como establecen las normas de esta institución.

Por ejemplo, los ciudadanos deben viajar a la capital cruceña por trabajo u otras actividades desde los municipios vecinos como La Guardia, Montero, Warnes y Cotoca, deben pagar hasta el triple del costo del pasaje porque los transportistas se ven obligados a realizar desvíos para llegar a sus destinos, a fin de sortear los bloqueos. Más aun en esta época de crisis económica a consecuencia de la pandemia, afecta considerablemente la economía de la población.

La misma economía departamental y nacional está buscando reactivarse, pero medidas como los bloqueos son graves errores, es como darse un tiro en el pie. Así no avanzaremos y tampoco muchos padres de familia podrán llevar alimento a sus hogares. ¡Basta de bloqueos! ¡Basta de truncar nuestro propio desarrollo! Suficiente tenemos con la pandemia y la crisis económica a consecuencia de ella como para tener otros problemas más. Lamentablemente, hasta en el exterior tienen la imagen de que Bolivia es un país conflictivo, donde los turistas se quedan en las carreteras por los bloqueos. Es lamentable que los extranjeros tengan ese concepto del país, pero somos nosotros mismos les damos razones para el concepto que se tiene de Bolivia.

Es tiempo de mirar al futuro y caminar juntos, todos los bolivianos, sin distinciones de ningún tipo. Porque solo el trabajo constante nos permitirá aspirar a mejores días para nuestras familias.