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Gonzalo Pérez Bejar  – Edición impresa

El 10 de octubre de 1982, luego de una intensa lucha, el pueblo boliviano consolidó el retorno de la democracia, que se mantiene por 37 años de manera consecutiva y que permitió ampliar la participación de las mujeres y pueblos indígenas, y que materializó la soberanía y libertad nacional.

Quedaron atrás esos días de los toques de queda o el dolor de mucha gente que iba de un lado a otro para indagar sobre el paradero de algún familiar a las oficinas de la DOP (Dirección de Orden Público, dependiente del Ministerio del Interior).

“Ahora la población vive, puede circular de un lugar a otro  sin problemas, cuenta con el desarrollo de la tecnología y puede comunicarse en segundos con sus seres queridos que viven en otras latitudes del mundo”, señaló el sociólogo Eduardo Paz Rada.

Ese 10 de octubre de 1982, el presidente del Senado, Julio Garret Ayllón, tomó juramento a Hernán Siles Zuazo como presidente del país. Lo hacía por segunda vez —la primera fue entre 1956 y 1960— en un contexto adverso que la derecha usaría para tomar espacios y mover el timón del país al neoliberalismo.

Lucha del pueblo

Para el historiador y director de la Biblioteca de la Vicepresidencia del Estado, Luis Oporto, el 10 de octubre debe quedar reflejado con todo su alcance, es decir, la síntesis de la lucha del pueblo boliviano, “la lucha de los trabajadores, de los hombres y mujeres del país para reconquistar la democracia que fue  conculcada desde 1964 (con el golpe militar de René Barrientos a Víctor Paz Estenssoro)”.

Dijo que la recuperación de los valores democráticos no es ninguna concesión gratuita, “es resultado del sacrificio de los mártires de la clase obrera, es el final de la persecución dictatorial a los trabajadores por reclamar sus derechos”.

“Por eso es necesario que las nuevas generaciones comprendan su significación y simbolismo, porque en esa fecha se plasma el anhelo del pueblo boliviano en una realidad y nos garantiza una vida democrática que estamos gozando actualmente”, sostuvo.

Recordó que en “una dictadura se conculcan los derechos ciudadanos y se usa el aparato coercitivo del Estado para aplacar toda protesta”.

“La dictadura que se había logrado consolidar en el país tenía sus métodos represivos: identificar a los militantes de izquierda, identificar a los dirigentes del movimiento minero, del movimiento fabril, apresarlos, torturarlos, desterrarlos y exiliarlos. Ese era el método”, sostuvo.

Para el sociólogo y profesor universitario Eduardo Paz, esta fecha se relaciona a la reconquista democrática que fue “una lucha muy tenaz del pueblo boliviano, de los sindicatos de las organizaciones gremiales, estudiantiles de todo el país, porque fue una lucha, primero contra la dictadura de Hugo Banzer (1971-1978) y luego de intentos democráticos contra la dictadura de García Meza (1980-1981)”.

Esta reconquista significó en su momento el total reconocimiento para que Hernán Siles Zuazo y Jaime Paz Zamora administren el Estado bajo el gobierno de la Unión Democrática y Popular (UDP), conformada por el MNR-I, el Partido Comunista (PC) y el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR).

“Definitivamente se había derrotado a las dictaduras militares, dictaduras militares que seguían al imperialismo que había dejado una gran pobreza en el país, mucho más en el caso de (Luis) García Meza, que había convertido al país en un campo de persecución, de detención y una situación especial porque prácticamente se anularon todos sus derechos; sin embargo, el pueblo boliviano de manera clandestina recuperó el potencial de sus organizaciones e impulsó un hecho que va a marcar la historia en Bolivia”, mencionó.

Pero de esa conquista se apropiaron los grandes empresarios e imperialismo porque lograron que Siles Zuazo reduzca el período de su mandato para que la oligarquía y el neoliberalismo que con Víctor Paz Estenssoro (1985) se aprovechen.

“Prácticamente la democracia pasa de manos del pueblo a la de los grandes empresarios del país y de los proyectos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial”, apuntó.

El período del gobierno de Siles Zuazo, elegido por el Congreso en 1982, fue acortado por un acuerdo político y se convocó a las elecciones en 1985.

Entre los 18 frentes participantes resultó primero el partido del exdictador Hugo Banzer Suárez (ADN); pero, en virtud del artículo 90 de la Constitución de entonces, fue elegido presidente, en el Congreso, Víctor Paz Estenssoro.

En tanto que en 1989, si bien el MNR con Gonzalo Sánchez de Lozada logró el primer lugar, Jaime Paz Zamora —que salió tercero—, fruto del denominado Acuerdo Patriótico con ADN y cruzando los “ríos de sangre”, fue electo presidente en el Congreso.

En 1993 y 1997, al igual que en 2002, con Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos de Mesa continuó esa lógica de las alianzas para la generación de gobernabilidad, que a la vez se traducía en distribución de cargos: ministerios, presidencias de las cámaras de Diputados y Senadores, prefecturas e incluso embajadas.

Sin embargo, en octubre de 2003 estalla la rebelión del pueblo, que fue germinando con las protestas en defensa del agua (2002) y de la coca desde la década de los 80.

“La gran conquista de la soberanía nacional, la nacionalización, la industrialización y otra democracia: la participativa, comunitaria, el desarrollo nacional e inclusión social que comienza en 2005”, indicó Paz Rada.

“Hay una gran diferencia entre ambos procesos democráticos, en el primero toman el poder las élites tradicionales y oligárquicas, y en el segundo hay una renovación democrática con la participación directa del pueblo, de las organizaciones y movimientos sociales”, sostuvo.

La construcción de la democracia es una tarea permanente en procura de lograr que los sectores marginados del pueblo tomen el poder, además enfrenten al imperialismo, “que constantemente está intentando frenar todas las decisiones propias, la soberanía y dignidad”.

Para el asambleísta departamental por La Paz Gustavo Torrico, la recuperación de la democracia triunfó gracias a la lucha férrea de todos los bolivianos en contra del régimen totalitario, que era sustentado por las capas pudientes y partidos políticos de derecha (MNR, MIR y ADN) en el país.

Recordó que el golpe de agosto de 1971, liderado por el entonces coronel Hugo Banzer Suárez, contó con el apoyo político del FSB y MNR, y fue el más cruento.

Dijo que en esa larga lucha no se tuvo la capacidad de controlar la economía y ahí se plasmó la dictadura económica, mucho más criminal, que no tuvo la necesidad de utilizar el fusil sino matar de hambre al pueblo y que culminó con la enajenación de los recursos naturales.

“En estos 13 años de Revolución Democrática y Cultural se pudo alcanzar los ideales de la democracia porque hay cierta libertad y se cumplió con los anhelos de la democracia. Se recuperó la dignidad del pueblo, que dejó de ser limosnero, que se beneficia de los recursos naturales que nos pertenecen a todos y a cada uno de los bolivianos, es un pueblo que redistribuye su riqueza, es un pueblo protector de la sociedad”, expresó.

 

Asofamd alerta sobre agoreros de una falsa dictadura

La representante de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional (Asofamd), Ruth Llanos, dijo que la reconquista de la democracia costó mucho dolor y sangre, y por eso le preocupa que en la actualidad se desinforme sobre lo que fue un régimen militar.

“Molesta que quienes vivieron las dictaduras ahora desinformen a la juventud sobre lo que se vivió en la década de los 70. Es revisionismo histórico cuando celebran un paro fracasado el 21 de agosto y utilizan esta fecha políticamente”, dijo.

Por eso hizo una convocatoria para que en los colegios y universidades se difunda la verdadera historia sobre lo ocurrido durante los gobiernos militares.

“Quisiéramos que se vea cómo las personas buscan de manera denodada a sus seres queridos desaparecidos en esos años”, señaló.

Indicó que el 10 de octubre es una fecha especial porque es el resultado de la movilización del pueblo boliviano para vencer la última dictadura militar que se instauró en el territorio.

Recordó que a 18 días de haber asumido el gobierno, el entonces presidente Hernán Siles Zuazo (+) conformó la primera Comisión de Búsqueda de Ciudadanos Desaparecidos, que no pudo culminar su trabajo por la influencia de muchos intereses, entre ellos los políticos de la derecha.

Asimismo, sostuvo que en Bolivia falta mucho por hacer para que las familias de los desaparecidos sepan lo que ocurrió con sus seres queridos, por ello manifestó que es necesario que se cuente con instituciones que se encarguen de recuperar la memoria histórica de esa época.