• Frank Ibañez/

Bolivia destaca en la región y en el mundo por su política de estabilidad de precios de la gasolina, el diésel, el gas natural vehicular (GNV) y el gas licuado de petróleo (GLP), afirmó el Ministerio de Hidrocarburos.

De acuerdo con un reporte de ese despacho, esto sucede pese al incremento del costo internacional del petróleo, ocasionado por el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Esta medida, de mantener los precios “congelados”, es una política del Gobierno nacional, en el marco de su Modelo Económico Social Comunitario Productivo, que permite reducir el riesgo de una ola de inflación que desataría el incremento en el valor de los carburantes.

El sector energético es el motor de cualquier actividad de desarrollo en el mundo, por ello la subvención al precio de los combustibles para su comercialización en el mercado interno es la política con mayor impacto positivo para las familias bolivianas, se especifica en el reporte.

Bolivia se caracteriza por ser un productor de gas, pero no así de petróleo. Por tanto, debe importar diésel, insumos y aditivos para la gasolina. A causa del conflicto Rusia-Ucrania, el costo de estos líquidos se incrementó sustancialmente en el exterior, ocasionando que Bolivia importe estos productos a un precio superior al de años anteriores. Sin embargo, gracias al Modelo Económico Social Comunitario Productivo, el Estado mantiene congelados los precios en el mercado interno.

Desde hace más de 15 años, los bolivianos adquieren la gasolina especial a Bs 3,74 por litro, el diésel a Bs 3,72 por litro, el metro cúbico de GNV a Bs 1,66 y una garrafa con GLP a Bs 22,5; sin mencionar que el precio del gas domiciliario es uno de los más baratos de la región, con un costo que oscila entre los Bs 10 y Bs 12 al mes.

La estabilidad de estos precios fortalece la seguridad energética del país y da certidumbre a los emprendimientos de los sectores públicos, privados e industriales que requieren indispensablemente de los recursos energéticos.

El sostenimiento del precio de estos hidrocarburos es un factor determinante para controlar la inflación. Un mínimo incremento en el precio de los combustibles desataría la subida de precios del transporte público, de los fertilizantes, de los alimentos y de casi todos los productos y servicios en el país y, posteriormente, aunque los combustibles volvieran a su precio actual del mercado interno, no ocurriría lo mismo con los productos y servicios.

Por tanto, la subida del precio de los carburantes no solo afectaría a los conductores particulares, al transporte público, al agro o a la industria, sino que tendría impacto directo en el bolsillo de cada ciudadano del país.

El comunicado explica que “el conflicto entre Rusia y Ucrania se desató en febrero de 2022, y apenas un mes después los precios de los combustibles para el consumidor final se incrementaron en los países de la región. Sin embargo Bolivia supo controlar este efecto para garantizar la estabilidad económica de la población”.

En Argentina se incrementó el precio del diésel en un promedio de 54%, en Brasil este combustible prácticamente duplicó su costo, en Chile se incrementó en un promedio del 79% y en Perú en un promedio del 95%. Mientras que la gasolina especial en Argentina se incrementó en un promedio del 59%, en Brasil y Chile el precio aumentó en más del 100% y en Perú en un promedio del 98%.

Al contrario de lo que ocurrió en estos países vecinos, Bolivia mantuvo fijos los precios de los carburantes, en el marco de una política instruida por el presidente Luis Arce para dar certidumbre y tranquilidad y avanzar hacia la reactivación económica del pueblo boliviano.

Abastecimiento garantizado

El 19 de enero de 2022, el presidente Luis Arce promulgó el Decreto Supremo 4661, que establece la reducción del gravamen arancelario a 0% para la importación de petróleo crudo y que permite a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) definir los volúmenes que se deban importar de ese hidrocarburo en función de la necesidad del mercado interno y la capacidad de procesamiento de las refinerías.

Con esta norma, el Gobierno, mediante el Ministerio de Hidrocarburos y Energías y sus entidades bajo tuición, establece que YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) garantizan el abastecimiento de carburantes para todos los sectores.

Cada año, el parque automotor incrementa y ocasiona una subida en la demanda interna de combustibles.

Sin embargo, esta situación no ha representado problema alguno para el Gobierno nacional, que ha sabido anticiparse a posibles percances para que la oferta de los hidrocarburos se haya mantenido estable, a diferencia de lo ocurrido durante el golpe de Estado en 2020, cuando la población debía madrugar y hacer largas filas para abastecerse de combustibles.