Bolivia forma parte ahora del Grupo de Lima, conformado por las naciones latinoamericanas deseosas de encontrar soluciones democráticas a la crisis que vive el pueblo venezolano, sometido a una dictadura decidida a imponer el socialismo en esa nación.

La incorporación del país a este grupo es, para comenzar, el mensaje de que las dictaduras pueden ser derrotadas, como lo ha demostrado el pueblo boliviano en las jornadas de protesta contra el fraude electoral del 20 de octubre, protesta que llegó a provocar la renuncia del gobernante que  había pisoteado la Constitución y se proponía ignorar un referendo.

El pueblo venezolano no ha dejado de pelear, pero tiene en frente a un régimen que ha sido acusado por Estados Unidos de estar dirigido por el Cártel de los Soles, una organización de narcotraficantes que estaría encabezada por Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, e incluso por Nicolás Maduro, que ejerce de presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

El régimen que oprime a Venezuela tiene conexiones políticas tan peligrosas como sus conexiones con el narcotráfico: es socio de Irán, de Rusia, China, Turquía y Cuba, justamente el círculo nefasto del que Bolivia formaba parte por decisión del cocalero ahora refugiado en Argentina.

Las oficinas de refugiados calculan que hasta ahora han salido de Venezuela 6 millones de personas, huyendo del hambre  provocada por la dictadura. Miles de venezolanos, todos muy pobres, están en las esquinas de las ciudades bolivianas pidiendo limosna o alguna ayuda para sobrevivir, igual que ocurre en casi todos los países de la región. Se trata, dicen las cifras de Acnur, de uno de los mayores éxodos de la historia en todo el mundo.

Los venezolanos que han quedado en ese país desean elecciones libres para poder deshacerse de la dictadura, pero los operadores del régimen chavista tienen preparado un sistema de fraude que ha sido probado en Venezuela y también en Bolivia.

En efecto, los sistemas de computación usados en el país para el fraude del 20 de octubre fueron recomendados por los asesores venezolanos. La delegación boliviana puede dar testimonio del sistema tramposo patentado por la dictadura venezolana y que fue copiado en Bolivia, aunque descubierto a tiempo en las últimas elecciones.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) también puede contribuir con las pruebas que ha recabado del fraude, y la propia Unión Europea.

En suma, el aporte de Bolivia al Grupo de Lima es muy valioso y oportuno. El país se presenta como el escenario donde se aplicaron los experimentos fraudulentos ideados en Venezuela, pero también es el escenario donde el pueblo ha demostrado que las dictaduras pueden ser derrotadas y expulsadas.

Cuando se haya cumplido el propósito de restaurar la democracia en Venezuela quedarán pocos territorios en Sudamérica sometidos a dictaduras. Los pueblos de esos países tienen ahora, como ejemplo a seguir, la experiencia de Bolivia, que se ha convertido en un referente movilizador incluso para mexicanos y argentinos. Los cubanos también han recibido el mensaje del pueblo boliviano.

Bolivia forma parte ahora del Grupo de Lima, conformado por las naciones latinoamericanas deseosas de encontrar soluciones democráticas a la crisis que vive el pueblo venezolano, sometido a una dictadura decidida a imponer el socialismo en esa nación.