Desde 2006 hasta 2018, Bolivia ha importado más de 340 mil toneladas, por un valor de 60 millones de dólares. (Foto: Internet)

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La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), a través de su presidente, Marcelo Pantoja, señaló que Bolivia viene importando maíz transgénico desde por lo menos el año 2006, principalmente de la Argentina, donde la producción de maíz es 100% transgénica.

“Desde 2006 hasta 2018, Bolivia ha importado más de 340 mil toneladas por un valor de 60 millones de dólares, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que demuestra que desde hace tiempo estamos consumiendo maíz transgénico, con autorizaciones de importación del Gobierno de ese período», dijo.

Indicó que si a la importación legal sumamos los cientos de miles de toneladas que también ingresan anualmente por la vía de contrabando desde Argentina, con seguridad que estamos hablando de por lo menos unas 700 mil toneladas que han sido introducidas y consumidas en el país durante ese periodo.

“Este grano de maíz transgénico, proveniente de la Argentina, ha ingresado en camiones por las localidades de Yacuiba y Bermejo, que son fronterizas con ese país, y desde allí han llegado a todas las regiones del país para su consumo en la alimentación animal, principalmente», agregó.

Informó que también la producción de maíz transgénico en el país ya existe de parte de cientos de pequeños productores, principalmente de la región del Chaco, que es frontera con Argentina, y en algunas zonas productivas del departamento de Santa Cruz.

«Estimamos que los pequeños productores del Chaco están con un 70% de su área con una producción de maíz transgénico desde hace años, y en la zona de Santa Cruz los pequeños productores deben estar con un 40% del área de siembra, con los híbridos denominados betitos», continuó.

Añadió que los productores necesitan tener acceso a esta tecnología para continuar produciendo maíz para el país, porque con la tecnología existente se hace inviable su producción, por la baja productividad y sus altos costos de producción, por lo que existe el riesgo de que disminuya nuestra producción y dependamos de la importación para abastecer de este alimento al país, y, si eso sucede, con seguridad que importaremos maíz transgénico, porque es lo que producen los países vecinos.