Infografía Yuri Rojas

.Redacción central/ Especial/

Bolivia celebra el Año Nuevo Andino Amazónico y Chaqueño en 222 sitios sagrados. La fiesta ancestral se desarrolla cada 21 de junio desde hace 1.500 años, según amautas y sociólogos. Sin embargo, desde 1970 comienza a resurgir con más fuerza y emerge una especie de recuperación de ritos a partir del calendario andino, que simboliza el retorno del sol y el nuevo ciclo agrícola.

Las ruinas precolombinas de Tiwanaku, situadas en la provincia Ingavi, La Paz, son el centro de las ceremonias del Willka Kuti (el retorno del sol); con él, una nueva energía se irradia por los 36 pueblos indígenas, originarios y campesinos del Estado Plurinacional de Bolivia.

El guía turístico del municipio de Tiwanaku, Agustín Flores, asegura que el Año Nuevo Aymara fue una actividad olvidada por mucho tiempo en el país y que a partir de 1980 se empezó a revalorizar los usos y costumbres.

“El templo de Kalasasaya tiene un papel principal en la celebración, tiene mucha kamasa (donde se aloja el valor y el coraje), ahí se realizan los principales ritos de ofrenda para nuestra Pachamama, que se hace en cada ciclo. Para el mundo andino representa el Machak Mara (solsticio de invierno)” añadió.

El experto en Cosmovisión Andina y Arqueoastronomía, Manuel de la Torre Ugarte, explicó que para los pueblos andinos el año se divide en ciclos y que el 21 de junio está dedicado a la fiesta del Tata Inti. “Para nuestros ancestros todo se compone en ciclos agrícolas, el día, la noche, desde ahí conocemos el origen de la celebración”, señaló.

De la Torre contó que los ritos, que aún perduran, como recibir los rayos del sol, brindar una ofrenda a la Pachamama y la ofrenda de mesas a la Pachamama, son el ejemplo del legado ancestral que dejaron los incas. Además, añadió que estas tradiciones representan la sabiduría andina, mediante su calendario astronómico.

“El calendario andino no solo representa el principio y fin, las principales ceremonias son solares y las estrellas sirven como indicadoras. El calendario andino tiene 13 meses y cada uno tiene su propia constelación que rige a cada mes” añadió el experto.

HISTORIA
Para el escritor e investigador Carlos Macusaya, en un artículo denominado ‘El surgimiento del Año Nuevo Aymara. Historia de una ceremonia formada en el siglo XX’, la celebración tiene sus orígenes a finales de los años 70 e inicios de los 80 del siglo XX. Surge como iniciativa de un grupo de estudiantes indígenas aymaras del Movimiento Universitario Julián Apaza, MUJA, y como parte de la irrupción político cultural del indianismo y el katarismo.

“Entre 1960 y 1971 emergió el indianismo, sentando los elementos básicos en la politización de la ‘etnicidad’ en los Andes de Bolivia y apuntando hacia el accionar independiente del ‘indio’ en la lucha por el poder estatal. Entre 1973 y 1980, desde el sindicalismo campesino, se formó e irrumpió el katarismo, que estableció relaciones con sectores de la izquierda y de la ‘iglesia progresista’, diferenciándose del indianismo y enfrentándolo (…)” añade.

Macusaya detalló que fueron Germán Choque y Moisés Gutiérrez quienes trabajaron, junto con otros estudiantes, en la refundación del MUJA para enarbolar la identidad aymara, en un escenario difícil y complicado.

Fue en ese tiempo, marcado por el racismo explícito, que se desarrollaron los esfuerzos de los jóvenes del MUJA, y en general, de los militantes indianistas y kataristas. “Estos jóvenes, entre sus actividades, solían tener charlas problematizándose aspectos de otros pueblos” añadió.

En una de esas conversaciones surgió el tema de tener un Año Nuevo Aymara como los chinos, judíos y otras culturas. Los jóvenes no dudaron en indagar más sobre el tema y armaron un calendario andino, de acuerdo a sus investigaciones.

Para el experto, el origen del Año Nuevo Aymara es un ejemplo de cómo un pueblo muestra sus bríos de vitalidad no en la forma en la que repite su cultura heredada del pasado, sino en la capacidad de rehacerse a sí mismo, de reinterpretar y resignificar su cultura.

“En este proceso son los jóvenes quienes tienen un papel protagónico, como nos muestra el caso del MUJA. Fueron los jóvenes indianistas y kataristas quienes dieron nueva dinámica a las expresiones culturales aymaras en un escenario donde decirse aymara era vergüenza y ello implicaba desarrollar, con muchas complicaciones y contradicciones, una lucha política y de afirmación identitaria, lo que fue asumido por indianistas y kataristas dentro de las limitaciones que su tiempo les imponía” agregó.

La Ministra de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización informó que Bolivia celebra este Willka Kuti 5530 en 222 sitios sagrados que están distribuidos por todo el país. Entre los lugares donde se celebrará la festividad están el Templo de Kalasasaya, Tiwanaku (La Paz); Inca Rakay, Sipe Sipe (Cochabamba); Apacheta Sagrado Corazón de Jesús (El Alto); Faldas del Cerro Posokoni, Huanuni (Oruro) entre otros.

REVALORIZACIÓN DEL AÑO NUEVO ANDINO AMAZÓNICO y CHAQUEÑO

.En Bolivia, el 12 de abril de 2005, mediante Ley N° 3018, se declara patrimonio intangible, histórico y cultural de la nación al Año Nuevo Aymara, que se celebra cada 21 de junio en Tiwanaku.

.El Decreto Supremo Nº 173 del año 2009 declara feriado inamovible al 21 de junio de cada año.

.En 2010, la celebración dejó de ser únicamente Año Nuevo Aymara, su nueva designación fue de Año Nuevo Andino Amazónico y Chaqueño.

.Las Naciones Unidas reconocieron el 21 de junio de 2019 como el Día Internacional de la Celebración del Solsticio.

Recuperación de las tradiciones indígenas

Los pututus y flautas anuncian la llegada de un nuevo año en el calendario Andino Amazónico-Chaqueño. La celebración cobró más fuerza gracias a la formación de el Estado Plurinacional de Bolivia, cuyo objetivo es rescatar las tradiciones de los pueblos indígenas originarios campesinos de todo el país.

Cada año, son cada vez más las personas que se dirigen al centro ceremonial de Tiwanaku para recibir los primeros rayos del sol. Ese acto representa la renovación espiritual, además de la purificación y fertilización de la tierra.

La celebración principal se lleva a cabo en Tiwanaku, antigua capital del estado tiwanacota que formaba parte de la cultura aymara.

Debido a la connotación de esta festividad entre los pueblos originarios en Bolivia, actualmente es denominado ‘Año Nuevo Andino Amazónico y Chaqueño’.

El 2018, según información del Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización la actividad se celebró en 207 sitios, para este 2022 se registró 222 sitios sagrados en todo el país para recibir el Año Nuevo Andino Amazónico y Chaqueño.