El fin de semana ingresaron 74 connacionales de Chile. Foto APG Noticias

Gabriela Ramos/Bolivia Digital
En Bérgamo, Italia, la comunidad boliviana suele reunirse en espacios deportivos o restaurantes para mantener los vínculos creados por haber nacido en la misma patria. Debido a la cuarentena dictada por el Gobierno italiano, estas concentraciones fueron suspendidas y muchos bolivianos, entre ellos Sebastián Salazar, tienen miedo de que, cuando todo vuelva a la normalidad, deban enterarse de que algún amigo o paisano murió por coronavirus.
“Tengo miedo de no volverlos a ver. El que está infectado regresa a la vida ‘normal’ si mejora, y si no, pues, solo retorna en un cajoncito pequeño. Vemos eso todos los días, no solo con la comunidad de bolivianos”, relató Sebastián, mediante un contacto exclusivo con el periódico BOLIVIA.
Salazar, que tiene un negocio de comida tradicional boliviana en Bérgamo, explicó que ya vivieron esa situación de cerca con un compañero de trabajo de su esposa, cuyo padre enfermó con el virus y luego de seis días de haber sido trasladado a un hospital recibieron la noticia del fallecimiento.
“El señor duró solo seis días y luego murió, ahora su familia está en espera de que les lleguen las cenizas”, contó.
Por eso la comunidad boliviana no tiene conocimiento exacto de cuántos de sus miembros adquirieron el virus, cuando reciben ese tipo de noticias, de un contagio de un compatriota, mediante grupos de WhatsApp o Facebook, solo les queda lamentarse.
“No sabemos el número de paisanos con coronavirus, como comunidad no podemos encontrarnos como hacíamos antes en las canchas de futbol, nos informamos un poco en las redes sociales. Hasta donde sé, hay seis personas que están infectadas y un par internado en el hospital”, indicó.

El quiebre
Salazar recuerda que cuando comenzaron a conocerse los casos de coronavirus las autoridades dispusieron la suspensión de clases, pero la población de Bérgamo pensó que era algo así como vacaciones y salieron en familia o con amigos a la playa, a los ríos, a los parques.
“El clima no colaboró porque esos días el cielo estaba despejado, la temperatura agradable, con mucho sol”, rememoró. A pesar de la drasticidad con que fueron comunicadas por las autoridades, las normas italianas que se comenzaron a aplicar no fueron atendidas por la ciudadanía.
“La gente se asustó recién cuando los médicos pidieron auxilio”, expresó.
Tanto Salazar como otros connacionales esperan que la cuarentena pase y todo vuelva a la normalidad. Cuenta que los italianos no temen volver a empezar y reconstruir la economía de su país, pues comparan esta situación con la Segunda Guerra Mundial, de la cual salieron y volvieron a fortalecerse.
“Nosotros somos laburadores, tenemos manos y pies, volveremos a trabajar”, afirmó.