Los bolivianos hacen fila para abordar una de las flotas que los llevará hasta sus destinos Pisiga, Oruro. (Fotos: APG)

Bolivia Digital

Luego de permanecer 14 días en cuarentena estricta dentro del campamento Tata Santiago, ubicado en la región fronteriza con Chile, en la localidad de Pisiga, los 480 bolivianos emprendieron el viaje hacia sus regiones.

Con evidente emoción, niños, niñas, jóvenes y adultos abordaron las flotas que fueron contratadas por las autoridades para el retorno a sus hogares.

Los compatriotas formaron filas en perfecto orden y la mayoría se fundió en abrazos interminables, mientras que otros trataban de ocultar sus lágrimas de emoción y alegría.

En contacto con la Red RTP, Mónica Quijua, representante de los connacionales, dijo que todos serán trasladados a sus regiones, aunque existe el temor de que sean estigmatizados.

“Por fin vamos a volver y estamos felices, pero también hay temor porque en nuestras regiones pueden pensar que estamos enfermos y nos van a querer aislar. Estamos con certificados médicos del Ministerio de Salud que nos avalan que no tenemos ningún síntoma del coronavirus”, señaló.

Una pareja se abraza antes de subir a uno de los buses.

Según los compatriotas, el jueves se cumplieron con varios protocolos de seguridad y los encargados de la administración del campamento les explicaron cómo cuidarse una vez que estén en sus hogares.

Javier, otro de los connacionales que se encontraba en el campamento, relató a Bolivia TV que recibieron toda la capacitación para estar seguros y no correr riesgos.

“Es una alegría inmensa volver luego de la cuarentena y de estar trabajando en Chile. Allá estábamos solo por la temporada de cosecha, lejos de Santiago, y ahora ya podemos volver a nuestras casas con toda seguridad”, afirmó.

Los 480 bolivianos ingresaron al campamento el 4 de abril luego de abandonar territorio chileno.

Un ciudadano saluda desde la ventana de una de las flotas.

Aunque la mayoría cumplió a cabalidad con todo lo dispuesto, un grupo de al menos 30 personas trató de destrozar las carpas, desobedecer las órdenes y salir del campamento.

Este reducido grupo recibió apoyo del exterior por parte de un grupo de más de 200 personas, la mayoría afines al Movimiento al Socialismo (MAS), que trató de ingresar por la fuerza al campamento para romper la cuarentena.

En estas movilizaciones incluso se agredió al personal militar a cargo de la seguridad interna y del perímetro del campamento, además que se robó un arma reglamentaria que posteriormente fue recuperada.

Las investigaciones comprobaron que los agitadores no pretendían retornar al país como el grupo original y que habían recibido dinero, alojamiento y alimentación con el afán de provocar el caos.

A pesar de estos hechos, se retomó la calma y los compatriotas cumplieron con la cuarentena.

“Nosotros estamos retornando a nuestro país porque dejamos de trabajar en Chile, no somos parte del MAS, entonces le pedimos a la población que se quede tranquila porque no queremos causar problemas a la ciudadanía”, afirmó Quijua.

El gobierno analiza las condiciones para que otro grupo de bolivianos, que también está retornando de Chile, ingrese al campamento en las próximas horas.