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AFP/Edición Impresa

Brasil inauguró ayer una oficina económica en Jerusalén en presencia de Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro, que confirmó la intención de su padre de desplazar la embajada del país a la Ciudad Santa.

En una visita a Israel, en marzo, el Mandatario de Brasil dijo que la apertura en Jerusalén de una oficina de la agencia brasileña de promoción del comercio y  la inversión (Apex) era el primer paso para desplazar la embajada, actualmente en Tel Aviv.

En mayo de 2018, Estados Unidos trasladó su embajada a Jerusalén por decisión de Donald Trump y ahora Brasil podría seguir sus pasos.
En la ceremonia, Eduardo Bolsonaro, diputado brasileño, dijo que su padre seguía queriendo desplazar la embajada.

“Me dijo que era seguro, es un compromiso, desplazará la embajada a Jerusalén, lo hará”, afirmó.

En la misma ceremonia, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebró “el compromiso del presidente Bolsonaro de abrir una embajada en Jerusalén el año que viene”.

El estatuto de la ciudad de Jerusalén es una de las cuestiones más complejas del conflicto israelo-palestino. 

Israel ocupa Jerusalén-Este desde la guerra de 1967 y luego la anexó, un acto que nunca fue reconocido por la comunidad internacional.

Israel considera toda la ciudad como su capital, mientras que los palestinos quieren convertir Jerusalén-Este en la capital del Estado al que aspiran.

La mayoría de las embajadas están situadas en Tel-Aviv para no interferir en las negociaciones entre israelíes y palestinos.
Trump puso fin en diciembre de 2017 a décadas de consenso diplomático al reconocer a Jerusalén como capital de Israel y anunciar el traslado de su embajada.