En los últimos 16 años, excepto en la etapa de la dictadura de Jeanine Añez, los bolivianos se acostumbraron a ver el inicio de obras y su inauguración en todos los rincones del país.

Lamentablemente, en la actualidad, Luis Fernando Camacho no sabe cómo salir del problema en el que se encuentra por la cantidad de promesas que ofreció a Santa Cruz y que no las puede cumplir, así como no les cumplió a los policías que se amotinaron en 2019 para interrumpir la democracia boliviana.

El Gobernador de Santa Cruz hasta ahora sólo se dedicó a viajar a varias ciudades del país intentando dividir a los bolivianos con un falso discurso de federalismo, del cual conoce poco o nada, o de mostrar un supuesto modelo económico exitoso de Santa Cruz, cuando en realidad sabemos que ese modelo es de acaparamiento y no de distribución equitativa de los recursos que se generan en el país.

El Gobernador de Santa Cruz, tildado de dictador por sus propios correligionarios que se alejaron de él, en una actitud desesperada, intenta minimizar las obras que el presidente Luis Arce Catacora entrega en el departamento de Santa Cruz, mientras él no puede concretizar una sola obra construida en su gestión.

El Gobierno nacional, entre 2021 y 2022, dotó de unidades educativas, hospitales, carreteras al departamento cruceño; en tanto que la autoridad departamental no tiene obras que entregar. Con esto Camacho demuestra poca eficiencia en su gestión que comenzó el 3 de mayo del pasado año.

La autoridad que en 2019 ingresó al Palacio con su Biblia para iniciar un régimen de facto que se cargó 38 muertos dijo, después durante su campaña electoral, que Santa Cruz cambiaría con él hacia el crecimiento departamental, lo que hasta ahora no ocurre; al contrario, nos encontramos con una región estancada, sin obras para el desarrollo y observamos a políticos más preocupados por sus empresas y sus ambiciones políticas que empiezan a dañar las estructuras autonómicas.

En un año Santa Cruz se dio cuenta de que su crecimiento está en base a todo el trabajo que desarrolla el Ejecutivo nacional y no a sus autoridades departamentales, quienes no están llevando a cabo sus ofertas para su plan de gobierno departamental, promesas falsas con las cuales lograron la confianza de los cruceños.

Si bien la región oriental sigue siendo un polo de desarrollo económico, no es por la capacidad de su Gobernador. El departamento empieza a mostrar más grietas entre pobres y ricos, lo que está determinando que la calidad de vida en esa zona de país sufra un retroceso y sea relegada por otras regiones del país.

Si Camacho no hace obras, si no endereza el timón de su gestión, será la etapa más nefasta para la historia de Santa Cruz.

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