Con ademanes de suficiencia, Luis Arce Catacora, exministro de Economía en el gobierno del cocalero Morales y ahora candidato presidencial por el masismo, está proponiendo soluciones al problema causado por el coronavirus en la economía del país.

Dice que no es preciso frenar la economía, que los sectores humildes deberían recibir ayuda especial, etcétera, y lo hace cuando el país está esperando, con angustia, el momento en que la  pandemia ponga en evidencia el desastroso estado de la salud pública.

Las decisiones tomadas por la presidenta Jeanine Áñez, como ella mismo lo explicó, están basadas en la necesidad de cortar las vías de expansión del virus, o por lo menos demorar su avance, pues a ella le preocupa que la salud pública cuenta con pocos medios.

En medio de esta angustia, las palabras de Arce Catacora suenan a burla, porque fue él quien diseñó las partidas de gasto e inversión en los presupuestos de todos los años en que estuvo de ministro, y cuando le negó al rubro salud los recursos que necesitaba.

Si el señor Arce Catacora no hubiera destinado 4.000 millones de dólares a propaganda desde 2006 hasta 2018, y menos de la mitad a salud, en este momento el sistema sanitario tendría mejores condiciones para enfrentar la pandemia.

Quizá él no sea el único responsable de este desacierto, porque su jefe, el cocalero Morales, repetía en todas partes que él prefería construir polideportivos o canchitas antes que hospitales porque es la mejor manera de proteger la salud.

Se supone que el ahora candidato fue a la universidad y podía haber corregido al cocalero, diciéndole que el equipamiento de los hospitales es primordial para el cuidado de la salud de la población. Pero no lo hizo. Este egresado de una universidad fue incapaz de señalar a su jefe que era un craso, y se podría decir criminal, error el negar recursos a la salud pública.

Ahora, cuando el virus originado en la China está causando la muerte en muchos países y la población boliviana ha sido declarada en cuarentena para por lo menos demorar la llegada del flagelo, quizá corresponda que el candidato Arce Catacora dé algunas explicaciones al país.

Es que no puede aparecerse en medio del drama con actitudes de candidato cínico, hablando de nimiedades, como burlándose del país y de los bolivianos, sin explicar cómo es que se le ocurrió privar a la salud pública de los recursos que necesitaba, justamente cuando el país estaba recibiendo recursos extraordinarios como resultado del alza de los precios de las materias primas.

Según calcula el ministro de Justicia, Álvaro Coimbra, el MAS utilizó 340.000 millones de dólares en los casi catorce años de su gobierno. Pero alguien ordenó a Arce Catacora negar a la salud y a la educación de los recursos que necesitaban esos dos rubros esenciales para el país. Si no señala a quién le ordenó hacer esa barbaridad, estaría asumiendo toda la responsabilidad de la peor asignación de recursos en la historia de Bolivia.

Con un criterio sano e inteligente, pero no corrupto, se hubieran destinado a salud los recursos necesarios. Es imperdonable lo que ha hecho el gobierno del cocalero Morales y su actual candidato con los recursos del país.