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• Agencias /

Los deseos, reclamos y solicitudes de la cantautora Violeta Parra, escritos de su puño y letra, son exhibidos por las redes sociales del Archivo, la Sala Museo Gabriela Mistral (dependiente de la anterior) y la Casa de Bello de la Universidad de Chile.

Entre las cartas que se mostrarán está una misiva de Violeta Parra en 1960 al entonces secretario general de la Universidad de Chile, Álvaro Bunster,  en la que la artista le reclama atención.

“Chile está sembrado de folklore inexplorado. Yo tengo entusiasmo, experiencia, cariño y fuerza para llevar a cabo el trabajo completo que Chile precisa realizar algún día y de todas maneras. Yo no puedo seguir haciéndolo con las uñas, ni atravesando potreros, barriales, cerros y pampas, arrastrando mi vieja máquina grabadora, mis cuadernos y mi guitarra como una huérfana siendo que este trabajo beneficia a toda la población del país. Por eso te pido amparo, Álvaro”.

La autora de Gracias a la vida pedía el apoyo de la institución de educación superior.

1964 expuso en el Louvre. Fue la primera artista latinoamericana en llevar sus obras al repositorio ubicado en París, Francia.

“No sabemos si hubo respuesta de parte del profesor; sin embargo, la forma en la que ella escribe plantea los dolores que tenemos en el campo cultural, la falta de comprensión, la falta de medios para desarrollar las investigaciones, y que a la larga también cumplieron en el caso Violeta hacer pervivir tradiciones populares que se estaban perdiendo, como la composición en décima o el canto popular, con ella se tiene una deuda siempre”, cuenta la historiadora Ariadna Biotti, coordinadora de Área de Investigación Patrimonial del Archivo Central Andrés Bello.

La última carta

El 5 de febrero de 1967, la compositora escribió una carta destinada a su hermano Nicanor y luego apoyó la pistola en su sien derecha.

“Yo no me suicido por amor. Lo hago por el orgullo que rebalsa a los mediocres”, dijo en una de las líneas de la misiva.

“Si juntamos dos mil hombres no alcanza a salir de ellos un cuarto de hombre”, escribió la compositora.

“Desesperada, nada. Clarificada. Durante décadas, las últimas palabras de la artista más significativa de la música chilena permanecieron en la intimidad familiar.

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