DEP 4 - FOTO 1 - VICENTE

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Vicente Castro fue un inagotable goleador. Jugó en San José. También transmitió su experiencia como 
entrenador. Hoy está jubilado y vive en Oruro.

¿A qué se dedica?

Por ser una persona mayor, al descanso. Ya terminé la carrera de ser futbolista y de entrenador de varios equipos de Oruro. Dejé de jugar al fútbol en los torneos de la Mutual, más por miedo a lesionarme que por no tener ganas de seguir haciendo goles.

¿Qué le dejó el fútbol?

Todo lo que tengo se debe al fútbol, mi familia, mis hijos y mi fuente laboral. Hoy soy jubilado y percibo una renta que me da para vivir tranquilo, aunque por el momento que vive el país no sé si me alcanzará más adelante.

Antes jugábamos y trabajábamos. Me levantaba a las seis, iba a trabajar de siete de la mañana a tres de la tarde, entrenaba de cuatro a seis y llegaba a casa a las siete de la noche totalmente exhausto. Esa era mi rutina.

¿Lo más grato?

Llegar a la preselección boliviana el 73 cuando Freddy Valda era el técnico y haber conocido amigos por todo el país.

¿Lo ingrato?

La lesión que sufrí en 1985, una fractura doble de tibia y peroné en la pierna derecha. Fue alguien que me pegó con mala leche, pensando que jugando fuerte iba a ser el mejor; pero ya pasó y ahí acabó mi carrera deportiva.

Después, me dediqué a entrenador y dirigí a Ingenieros, Deportivo Itos, San José, Litoral, Oruro Royal, entre otros.

¿Cómo está nuestro fútbol?

Está muy mercantilizado, ya no hay corazón ni alma para jugar y defender un equipo. Hoy un jugador que se está iniciando gana entre 2.000 y 3.000 dólares y alguien mejor cobra de 7.000 a 10 mil dólares; en cambio antes trabajábamos y jugábamos para sostener a nuestras familias.

Hoy la tecnología ayuda en la preparación física; antes para estar bien corríamos kilómetros, subíamos cerros, dábamos 20 vueltas a la cancha.

Lo más gratificante era que nadie quería perder; hoy ganar o perder da lo mismo.

¿Cuánto era el mejor sueldo?

El mejor era 2.500 bolivianos y en el trabajo te pagaban 2.000, en total ganabas 4.500, más o menos unos 500 dólares. El más bajo era de 500 a 1.000 bolivianos.

¿Cómo ve a la Selección?

Antes un futbolista de 30 años ya no estaba en la Selección; ahora vemos que muchos ya pasaron esa edad y siguen. En mis tiempos eso no ocurría porque había jugadores de 22 a 23 años que pedían paso y de buen nivel, por lo que uno tenía que aprovechar al máximo su momento.

¿Qué le parece el San José de hoy?

Está un poco mal gracias a una mala administración. Espero que salga del mal momento y vuelva a ser el gran equipo orureño.

Cuando jugaba en el equipo era dependiente de la empresa minera San José, los trabajadores aportábamos con una cantidad para costear el mantenimiento del equipo, al igual que en 31 de Octubre de La Paz. Antes de final de mes te llamaban para cobrar tu sueldo.

Cuéntenos una anécdota…

Era un ‘pícaro’ para fingir faltas, me hacía el payaso. Cuando uno contrario venía con fuerza o intención antes que me tocara me caía al suelo, gritaba un poquito y el árbitro pitaba como falta, hasta que poco a poco se dieron cuenta y casi ya no me hacían caso, aunque siempre trataba de engañarlos (sonríe).