La Comuna de Sucre lleva agua en camión cisterna al barrio 20 de Diciembre. (Foto: Alcaldía de Sucre)

Veiska Soto / Bolivia Digital

La principal forma de prevenir la pandemia del coronavirus es el lavado frecuente de manos con agua y jabón, según establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero ¿qué pasa con aquellos que no tienen acceso al agua?

Según un informe del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de 2017, pese a los avances en obras para el abastecimiento de agua, todavía existe un déficit en la dotación de este servicio en Bolivia. Así, el 19,20% de la población no tiene acceso a fuentes mejoradas de agua, lo que equivale a 1.925.233 personas. Este déficit afecta al 13,1% de la población urbana (860.092 personas) y al 37,7% de la población rural (1.223.571 personas).

Un ejemplo de quienes no tienen acceso al agua en el país, por la expansión del área urbana, se vio este fin de semana.

Cerca de 35 familias que viven en un barrio de reciente creación en la zona alta de la ciudad de Sucre esperaban la llegada de una cisterna con agua potable, tras la solicitud manuscrita del presidente de la junta de vecinos, Pablo Salazar, a la Subalcaldía del Distrito 5.

“Somos un barrio nuevo, no contamos con grifo todavía, recién hemos solicitado conexión, pero como ha llegado esta enfermedad, no hemos podido hacer instalar. Es lo principal, como dicen que hay que lavarse las manos a cada rato, entonces necesitamos agua”, explicó Pablo Salazar al periódico Bolivia.

La crisis del COVID-19, ¿una oportunidad?

Según la ONU y Unicef, la crisis generada por la pandemia realza la importancia de garantizar un acceso universal al agua limpia y saneamiento.

En pasados días, el viceministro de Autonomías, Gustavo Serrano, manifestó a la Agencia Boliviana de Información (ABI) que, en el marco de la emergencia sanitaria nacional decretada por la presidenta Jeanine Áñez, corresponde a los municipios “asumir una actitud proactiva” sobre varios ámbitos.

La autoridad señaló que ante la pandemia que afecta incluso a las mayores potencias del mundo, se hace necesario pensar en respuestas creativas para la optimización de los recursos públicos dirigidos a atender la prevención y tratamiento de los enfermos con coronavirus.