Uni pablo de Olavide

Carlos F. Toranzos*

El mes de marzo alumbra el sol en Sevilla de una manera distinta. Las calles se empiezan a llenar de perfume de azahar y las aceras se cubren de un manto suave de pétalos de flores de naranjos. Todo alumbrado con un sol renaciente y un aire ahora ya tibio.
El alumbrado que da el sol a sus calles se ha puesto, de pronto, más brillante, y esa luz la da otra flor primaveral.
Esa luz viene de la Universidad Pablo de Olavide. Ahí se está cocinando una ceremonia genialmente hermosa y apetitosa: la defensa de la tesis de la doctoranda Carmen Escalante Gutiérrez. 
Qué novedad más apasionante; doña Carmen no sólo defiende su tesis, sino que abre una puerta hasta ahora cerrada para toda la actividad académica. Esa puerta se abre amplia y victoriosa, es la puerta de la lengua quechua. Carmen defiende su tesis en quechua.
Es la primera vez que después de Garcilaso de la Vega la lengua de los incas se escucha en ámbitos escolásticos. 
Este hecho histórico viene acompañado de la mano del director de tesis Juan Marchena Fernández. 
El título no puede ser más apropiado para ser leído y defendido en el otrora gran imperio colonizador: Rugido Alzado en Armas. Un subtítulo largo, pero igual de revelador, ‘Los descendientes de incas y la independencia del Perú’. 
Las Rebeliones de José Gabriel Tupa Amaru, los hermanos Angulo y Mateo Pumaccahua, a partir de la documentación inédita de los Tupa GuamarimachiYnga. Cusco 1776-1825.
Este nuevo enfoque del grito libertario en las colonias es motivo de buen análisis y lectura por supuesto, sin embargo, lo que a mí me parece un grito realmente alto y libertario es haber dado al quechua un lugar en la academia. 
Un lugar por demás ignorado, si no despreciado en los propios países donde esta lengua es la segunda y en muchos casos la primera lengua materna de muchos.
No hay boliviano o peruano o ecuatoriano e incluso colombiano que no tenga un roce con el quechua, el aymara o el guaraní, pero hasta ahora hemos hecho caso omiso de la validez de estas lenguas en la ratificación de la cultura y de la gente que lo habla.
No ha sido una defensa de tesis sólo, ha sido la defensa de una lengua postergada por la misma república, demonizada en muchos casos y disminuida de su valor como esencia de la comunicación de la cultura.
Gobiernos han dado pasos tímidos en hacer de estas lenguas materia política de liberación.
Carmen Escalante Gutiérrez presentaba su defensa, con traducción simultánea y era como entrar en los recónditos lugares donde esas lenguas estaban esperando ser reconocidas por el mundo como válidas en lo que la academia, muy tímidamente, ha dado a defender.
No hay, que yo sepa, en las universidades privadas y algunas públicas de Perú, Bolivia, Ecuador, Chile y la Argentina la intención de lanzar la defensa de las lenguas autóctonas como parte intrínseca del origen de las culturas.
La Pablo de Olavide ha dado el paso de gigantes que deben las autoridades educativas de todas las naciones —donde sus lenguas nativas han sido relegadas— lanzar como parte básica de su defensa de lo cultural y de lo totalmente nuestro.
Chaysituchákanman (Esito sería todo)
Una semana del mes de abril se defenderá una tesis en aymara, otra vez entre aromas de azahar y pétalos blancos

*Escritor, investigador y filósofo. 
 

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