Cristóbal Chávez Bravo

Los poderes Ejecutivo y Legislativo del Estado chileno coinciden en la necesidad de una nueva Constitución para el país, tras el estallido social que ha dejado 23 muertos y miles de heridos.

La vocera del Gobierno de Chile, Karla Rubilar, aseveró este lunes que, con el presidente del país, Sebastián Piñera, están trabajando en el mecanismo para lograr una nueva Carta Magna para el país sudamericano, la que, según han detallado parlamentarios oficialistas, se haría por medio de un “congreso constituyente”.

“Esta nueva Constitución tiene que irse creando, irse formando en lo que también hemos creado entre todos, un Congreso diferente, un Congreso que no tiene sistema binominal (sistema que equilibra las fuerzas políticas entre la derecha e izquierda chilena), que le permite a los diversos partidos estar representados”, dijo a los periodistas.

Rubilar instó al Congreso chileno a ser partícipe de “la escucha activa, y es por eso por lo que, no solamente estamos pensando en un Congreso, sino que estamos pensado en una participación ciudadana tremendamente activa”.

“La señal que ha dado el Gobierno al hablar de nueva Constitución es una señal para acercar posiciones, ahora les pedimos a quienes no transan de un mecanismo en particular a que estén a la altura para acercar, para unir, para poder llegar a acuerdos”, indicó la vocera.

Rubilar abundó que el Gobierno chileno cree “firmemente” que el Congreso es el camino de avanzar en una unión que permita llegar a un gran acuerdo y advirtió que “nuestro camino no es la asamblea constituyente”.

El anuncio ha sido respaldado por parlamentarios tanto del oficialismo o cercanos al gobierno de Piñera, como de representantes de la oposición.

El presidente del partido de centroderecha Renovación Nacional (RN), Mario Desbordes, señaló esta jornada a la prensa local que “al resto de la gente que de verdad cree en la democracia y no le tienen miedo, quiero dejarlos tranquilos, ahora tendremos un proceso para conversar sobre cómo se transita hacia una nueva Constitución, cuáles son los mecanismos y cómo hacemos que la ciudadanía participe”.

En tanto, los partidos de la oposición chilena destacaron el avance por reformar la Constitución chilena que se promulgó en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), y que ha tenido decenas de reformas, la más importante concretada en 2005.

El Partido Comunista chileno, a través de su representación parlamentaria en la Cámara de Diputados, recordó que lo que la ciudadanía chilena quiere es “una nueva Constitución elaborada en un proceso ampliamente democrático y participativo, y ese camino es la asamblea constituyente”.

En tanto, el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde, afirmó que “la nueva Constitución debe ser elaborada con un mecanismo distinto, con una amplia participación ciudadana, y por tanto, los ciudadanos y ciudadanas deben elegir a quiénes van a ser sus representantes en un órgano especialmente creado al efecto, una asamblea con carácter constituyente que elabore esta nueva Constitución”.

Asimismo, la Corte Suprema chilena, el máximo órgano jurisdiccional dentro de los tribunales integrantes del Poder Judicial de ese país, emitió esta jornada una declaración en la que reconoció “en el diálogo de los actores sociales e institucionales y de todos los chilenos, la forma y el procedimiento para obtener las mejores soluciones para nuestro país”.

“En un Estado democrático todas las personas tienen el derecho inalienable, imprescriptible e irrenunciable de expresar su opinión respecto de las materias de relevancia pública y que se relacionan con el quehacer del Estado en su conjunto, en un clima de recíproco respeto”, abundó el escrito.

Millones de chilenos se han volcado a las calles durante las últimas tres semanas para exigir cambios al sistema de pensiones, mejores salarios y profundas reformas al modelo económico y político, alzando nuevamente la idea de escribir una nueva Constitución.

Según un informe emitido el domingo por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile, que trabaja con organismos de Naciones Unidas, las manifestaciones sociales en Chile han dejado a la fecha 2.009 heridos en hospitales, de los cuales 197 tienen heridas oculares, 5.629 personas detenidas y 283 acciones judiciales presentadas por torturas, violencia y homicidios.

En tanto, el Poder Judicial de Chile puntualizó que se contabilizaron 23 personas muertas, de las cuales cinco fallecieron a manos de agentes del Estado, y dos bajo la custodia de agentes policiales o militares.