El Covid-19 sigue avanzando a grandes pasos en varios países, principalmente en Estados Unidos y, en nuestra región, en Brasil. La ola de contagios es cada vez más alta y los Estados invierten en la compra de medicamentos que ayuden a inmunizar a la población, que empezarán a arribar a nuestro país a partir de este mes.

Sin embargo, a esta batalla se suman propuestas de gran importancia, como es el caso de la medicina tradicional. Bolivia cuenta con una amplia riqueza de plantas medicinales en oriente y occidente, pero también es importante no automedicarse ni exagerar en su consumo, para lo cual es importante consultar a los prestadores de medicina tradicional, que son quienes pueden orientar sobre su uso para evitar contraindicaciones.

Se puede entender medicina tradicional como la suma total de conocimientos, técnicas y procedimientos basados en las teorías, las creencias y las experiencias indígenas de diferentes culturas, sean o no explicables, utilizados para el mantenimiento de la salud, así como para la prevención, el diagnóstico, la mejora o el tratamiento de enfermedades físicas y mentales. En algunos países se utilizan indistintamente los términos medicina complementaria, alternativa, no convencional y tradicional.

La Constitución Política del Estado establece que tanto el patrimonio cultural como el conocimiento de los pueblos indígenas deben ser respetados y protegidos (artículo 98,99 y 100 de la sección III de culturas de la CPE), lo que implica una aproximación particular desde el punto de vista de la salud.

“Hemos sido testigos de cómo en Bolivia nuestros hermanos recurrieron a la huira huira, al eucalipto, al matico, al none, al molle, al khea khea, a la quena y otros productos que de alguna manera han logrado reforzar en hermanos y hermanas su inmunología y resistir el embate del coronavirus”, dijo en una ocasión el presidente Luis Arce.

Estas recomendaciones y usos de hierbas en productos naturales y elaborados son parte de las campañas que llevan adelante miles de bolivianos para mejorar las defensas del cuerpo humano y en algunos casos para aliviar las consecuencias físicas que trae la enfermedad.

Es por este motivo que el Estado, desde los altos ejecutivos, trata de dar el ejemplo para que se pueda concretar esta fusión entre la ciencia y la medicina tradicional. Es importante recordar que a la mano de esta campaña, el gobierno ya movilizó los recursos no sólo para comprar millones de pruebas contra el Covid, sino para comprar medicinas inyectables que serán distribuidas gratuitamente a todos los bolivianos que así lo deseen.

Países como Bolivia son un excelente ejemplo de esta fusión, dada nuestra riqueza cultural, nuestra variedad en plantas, en productos naturales y sobre todo nuestro conocimiento ancestral que por generaciones de generaciones se fue pasando a nuestras abuelas, abuelos, a nuestras madres y padres, datos que ahora nos transmiten para nuestras defensas y afrontar, de la mano de la tradición y la tecnología, al virus que hoy atemoriza al mundo completo.

Sin embargo, es necesario sumar a estos esfuerzos la voluntad propia de cuidarse, haciendo caso a las recomendaciones de prevención, como el uso de barbijos, alcohol en gel y tomar siempre las distancias correspondientes, elementos que, sumados con las referencias mencionadas, permitirán a los bolivianos superar esta crisis.