Laberinto / Gustavo Cortez C. / Editor Deportes

Los golpes de la vida nos cambian. Dejamos egoísmos y caprichos a un lado y vemos la realidad y el futuro con otra perspectiva (aunque también tenemos que reconocer que cuando pasa el mal rato volvemos a punto cero, en todo). Este es un momento de reflexión y el fútbol boliviano debe pisar tierra y hacer lo que corresponde. Algo racional y sin apasionamientos.

En marzo hubo desacuerdo total. Los clubes proponían bajar sueldos y los futbolistas decían ‘no’. Abril es distinto. Hay incertidumbre. El torneo Apertura es probable que no se reanude. ¿Cuándo volverá la actividad? Nadie sabe. Así que unos y otros tienen que hacer ajustes imprescindibles y necesarios, sin posturas extremas.

En otros países ya han tomado algunas decisiones. En España, el Barcelona de Messi se bajó el 70% del salario. Y la mayoría de los clubes pide recortes en esta época sin fútbol, sin recaudaciones y con patrocinadores y empresas de TV que van a poner condiciones para erogar recursos. Es que el coronavirus volteó el tablero económico del fútbol y solo los consensos racionales hallarán una solución.

No es época de discusiones, sí de planteamientos. Las posiciones tozudas solo serán obstáculos. Es hora de lanzar ideas y propuestas. Las contrapropuestas serán el mejor signo de allanar el camino. No hay lugar para amenazas y crear zozobra. El fútbol volverá cuando pase la pandemia y nadie querrá quedar en ridículo anunciando quiebre total o desaparición de clubes. No.

Los futbolistas tampoco están en época de seguir arriba del NO. Hay que bajar y resignar. Hay que aceptar la realidad. Vean sus necesidades principales. No es hora de poner en riesgo la fuente laboral. De esto viven y no hay que cerrarse puertas.

Si hay ayuda externa, bienvenida. Aquí la dirigencia de la FBF tiene que ser honesta, transparente. Y si hay acuerdos, que haya cumplimientos. No son enemigos los jugadores, son ‘socios’. Solo así, con racionalidad, se superará este difícil partido contra el COVID-19.