Gabriela Ramos/Bolivia Digital

En la Caja Nacional de Salud (CNS) – regional La Paz, los médicos han recurrido a “resetear” el sistema inmunológico de sus pacientes más graves con coronavirus (COVID-19) para salvarles la vida. Este método, conocido como terapia inmunomoduladora dio resultado con una mujer de 72 años, que ya fue de alta y con otros tres pacientes que ya no precisan el respirador y esperan a que las pruebas den negativo para el virus, con lo que serán dados de alta.

El supervisor regional de hospitales de la CNS, el hematólogo Juan Choque, señaló que esta terapia se usa sólo en pacientes que ingresan a la unidad de terapia intensiva y cuyo estado de salud se complica porque “la naturaleza agresiva” del COVID-19 provoca que sus sistemas inmunológicos desarrollen una respuesta exagerada para combatir el virus y terminen por dañar al propio organismo.

“Hay un grupo de pacientes cuyos organismos desarrollan una respuesta exagerada al defenderse de la enfermedad. Se producen las complicaciones y daños más severos por esa respuesta exagerada” y a veces no fallecen por el virus como tal sino por los daños sufridos en el cuerpo, producto de esa situación, explicó el profesional.

Esta respuesta exacerbada se expresa en la desmedida producción de citoquina, una sustancia inflamatoria que modula la respuesta inmune.

Para regular el sistema inmunológico de sus pacientes más graves, los médicos de la CNS usan dos tipos de corticoides, que “apagan las defensas para que la inflamación (causada por las citoquinas) pueda ceder y el cuerpo pueda recuperarse.

La literatura médica producida sobre el coronavirus, descrita por galenos alrededor del mundo, a menudo menciona esa producción exagerada de citoquinas, como parte de las complicaciones observadas en los pacientes. Este cuadro es descrito por Choque como “una tormenta de citoquinas”.

El hematólogo aclaró que esta terapia o los medicamentos usados para ejecutarla no curan el virus en sí, pues aún no se ha descubierto un fármaco o vía para la curación, sino que luchan contra las complicaciones causadas por la presencia del virus en el cuerpo. Por ello es importante que su aplicación se efectúe solo en los pacientes más graves y bajo estricta vigilancia y control médico, lo cual sólo se garantiza en Terapia Intensiva.  

Otro de los efectos es la afectación al sistema de coagulación, que se activa de una manera anormal y produce coágulos, lo que agrava la situación del afectado.

“El paciente desarrolla una trombofilia”, señaló el experto, y por ello la CNS también aplica terapias de profilaxis antitrombótica para combatir este efecto del coronavirus.

Más terapias para salvar más vidas

Estos tratamientos fueron aprobados por el comité de Bioética de la CNS, instancia que se encuentra en plena labor para introducir más terapias y medicamentos para ayudar a que los pacientes más graves se recuperen.

Uno de ellos es la utilización de plasma de convaleciente, aprobado hace diez días por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que​ es la agencia del gobierno de los Estados Unidos encargada de regular y autorizar los alimentos, medicamentos, cosméticos y productos relacionados con la medicina que pueden utilizarse o venderse.

Esta metodología es una terapia de inmunidad pasiva, cuyo objetivo es aumentar la capacidad del organismo para que combata contra el coronavirus, usando los anticuerpos de una persona que ya cursó la enfermedad y ya ha sobrevivido a ella.

Choque reiteró que este y los otros tratamientos deben ser administrados sólo a los pacientes más graves y bajo vigilancia y control de médicos de Terapia Intensiva. En el caso específico de la terapia de plasma de convaleciente, en el mejor de los casos, puede ayudar al paciente a derrotar al virus, pero también puede exacerbar la actividad del sistema inmune y provocar daños en su organismo, lo cual debe ser monitorizado y controlado por galenos especializados.

“Este tratamiento ya lo aprobó el Ministerio de Salud dentro de los mismos lineamientos internacionales y la CNS está en ese camino de aprobarlo para su aplicación”, mencionó.

Choque reiteró que la terapia es de alta complejidad, y es aplicada en los centros de salud más avanzados del mundo, pero la CNS está a la altura como para dar este tipo de tratamientos a sus pacientes.

Estas experiencias fueron aplicadas en España, Italia, además de los Estados Unidos. El personal de la CNS “está en constante retroalimentación con sus pares de otros países también tenemos mucho apoyo de la Argentina y Chile con quienes muchas veces nos hemos podido reunir para discutir estos temas”, destacó el supervisor regional de hospitales de la entidad de seguridad social.

Vidas salvadas

La epidemióloga de la CNS, Mariana Moyano explicó que el promedio en que los pacientes de la entidad se recuperan del COVID-19 es de 14 a 20 días.

La Caja Nacional de Salud, señaló, tiene varios protocolos para asegurar una buena atención al asegurado y garantizar que no contagiará a personal médico u otra persona. Por eso, en cuanto detectan un caso proceden a clasificar el caso, de acuerdo a la gravedad de la infección.

Los pacientes que desarrollan la versión más leve de la enfermedad son aislados en sus domicilios. Equipos de médicos los monitorean diariamente para verificar su estado de salud. Reciben paracetamol como medicación para reducir los efectos de sus síntomas, que suelen ser una fiebre leve, dolor de garganta y/o tos seca.

Los que requieren hospitalización son llevados al hospital Luis Uria de la Oliva donde son internados y son atendidos por especialistas en Neumología y Medicina Interna.

Moyano acotó que los que requieren terapia intensiva son llevados al Hospital Obrero, donde equipos médicos completos atienden los requerimientos de los enfermos, ya que por lo general tienen enfermedades crónicas de base. Allí reciben la terapia combinada inmunomoduladora, profilaxis antitrombótica y apoyo de antibióticos.