Gigia con los chicos

Jackeline Rojas Heredia

Gigia Talarico destaca en el mundo literario por su larga producción en el género de la poesía, pero también desarrolló una importante narrativa dirigida a jóvenes, niños y niñas. Vive en Bolivia hace mucho con una conexión especial que se manifiesta a través de su escritura y de su diálogo. Participará en la XXII Feria Internacional del Libro en La Paz con la presentación de su obra El secreto país de las aguas, publicada por editorial La Hoguera, el sábado 5 de agosto a las 18.00.

¿Cómo despertó la inspiración creadora de  El secreto país de las aguas?
El contenido fue inspirado en un encuentro que tuve y compartí con la escritora Claudia Vaca en San Ignacio de Moxos, una tierra llena de misterio que siempre me provocó interés y sentía que tenía pendiente el viaje. Fue a raíz de eso que empecé el libro. Y es significativo para mí porque integra cosas de la infancia, vivencias. 

El texto fue anunciado ya el pasado año y presentado en Santa Cruz, ¿actualmente se trabaja en la creación de otro?
Estoy concluyendo un libro de poesía porque es el género en el qué más trabajo, pero aún no sé cuando lo presentaré. Yo publicó lentamente, me gusta que las cosas sean muy bien terminadas, que tomen su tiempo, generalmente cuando está ya listo lo lanzo, los libros que he publicado son mis hijos y tienen vuelo propio. Me siento satisfecha, realizada, muy tranquila en cuanto a eso y a mi producción. 

Entiendo que da talleres, como el que dio en la Feria del Libro en Santa Cruz, y está en permanente contacto con niños, niñas y jóvenes, ¿cómo le enriquece ese contacto?
Ésa es la retroalimentación que me gusta.

En el taller que di en la feria había chicos de 12 años con unas preguntas inteligentes, rápidas, a mí me hace feliz compartir con todos ellos, que lean mi obra mucho más y eso es lo que me impulsa a seguir produciendo. El contacto con el lector es lo más importante. Mientras más le toque la historia escrita a la persona que lee,  mejor se siente uno porque uno mismo tiene libros que han costado.

Alguna anécdota especial en esos encuentros con sus pequeños lectores…
He tenido experiencias maravillosas, todas son buenas, pero te contaré una más divertida. Estando un día en el colegio de la Sierra, en el encuentro anual que tenemos, todo el colegio estaba presente y hablábamos, y de pronto se ve a un niño que levanta la mano y cuando se le da la palabra nos dice: (imitando la dulzura infantil) “Yo quería decirle que es usted la señora más hermosa que he conocido”. Era un niño de 6 ó 7 años y todo el colegio se puso a reír, y realmente para mí fue muy divertido y tierno, así espontáneos son los niños (ríe).

¿Qué recomendaría a los escritores que sienten el deseo de escribir para los chicos?
(Con una voz firme y seria) Tomar en serio a los niños, escribir cosas que les abran el corazón, la mente, nunca subestimar, los chicos quieren cosas divertidas, interesantes, la lectura debe ser divertida, nada de cosas evidentes, el respeto es vital. Ellos saben cuando los respetas y yo creo que por eso me ha ido bien porque yo respeto mucho a los chicos.

¿Cómo se logra que los niños y niñas no se sientan tan influenciados por el contexto actual en el que todo es televisión e Internet y se inclinen por la lectura? 
Hay una tendencia en la familia de dejar a los chicos en manos de la escuela, y muchas veces olvidan que es la escuela la que los instruye y la casa la que los educa. Creo que lo más importante es que los padres estén cerca de los hijos y los orienten en cuanto a lo que les gustaría leer; independientemente, los padres deben cumplir con su trabajo.  

¿Qué mensaje considera usted que tiene su obra El secreto país de las aguas? 
Yo creo que Bolivia es un crisol de nacionalidades, es el lugar donde todos nos encontramos y donde están todas las culturas y las nacionalidades, de eso se trata, de lo pluricultural. Es un universo rico y variado en el que vivimos, eso es Bolivia, yo creo que en el libro encontrarán eso, lo que nosotros somos. 

La autora ha sido ganadora de varios premios, como el premio único Dante Alighieri (2014), en Santa Cruz, por su poemario La Manzana Dorada, Premio Nacional de Poesía en 2013, además de obtener varias menciones por otras obras.

Sobre El secreto país de las aguas, el también poeta y escritor Homero Carvalho Oliva compartió lo siguiente: 
“Gigia Talarico es de las pocas narradoras de literatura infantil que pueden ser consideradas maestras del género.  Ha escrito varios volúmenes de cuentos y una novela juvenil que han cimentado su prestigio nacional e internacional, y su nombre ya es una marca registrada. 

El secreto país de las aguas es un extraordinario cuento largo o novela corta en que la fantasía y lo real maravilloso se mezclan entre elementos mitológicos universales y locales, especialmente amazónicos. Mitos y leyendas son territorios en los que se confunde la realidad con la ficción, lo sagrado y lo profano, la verdad y la fantasía. Sabemos que los mitos y las leyendas son productos de una compleja y sistemática construcción colectiva, son una especie de memoria soñada que tiene que ver con lo que imaginamos y creemos, en ese sentido podríamos decir que los límites de nuestra imaginación son también la última frontera de nuestro mundo, y Gigia nos lleva a esa frontera”.

Los personajes que presenta la obra son: Diego, un narrador especial; Janosh y Gabor, dos niños gitanos, y Élida, la mujer que viene del país de las aguas.