Por: Iván Canelas Alurralde/

Los cívicos de Santa Cruz encabezados por el gobernador Luis Fernando Camacho y el dirigente Rómulo Calvo no consiguieron nada en 36 días de un paro inútil y perjudicial, que solo generó violencia extrema y demostró los grados de fascismo y racismo que persisten en esa región.

El Gobierno planteó la solución del problema, en coordinación con los demás gobernadores departamentales y los alcaldes urbanos y rurales, incluso antes de que se asumieran medidas de presión. Entonces ¿para qué declararon su paro que ocasionó pérdidas cercanas a los más de mil 200 millones de dólares?

El Ejecutivo definió la fecha del Censo para el 23 de marzo de 2024, porque esa fecha técnicamente garantiza un buen trabajo. Los dirigentes cívicos se cerraron en el “2023 o nada”, pero será el 24, ¿entonces qué ganaron?

A pesar de su tozudez, al final los cívicos y Camacho terminaron por aceptar la fecha, los más irónico y mentiroso, sin embargo, es que afirman, a través de sus medios conservadores, que fue una victoria, ¿quién les puede creer? Como dicen los cruceños “ni opas que fueran”.

Lo que demostraron en toda su aventura de 36 días de violentos bloqueos, 9 muertos, más de 200 heridos, en medio de la intolerancia y delincuencia fue su afán por desestabilizar la democracia y propiciar un golpe contra el gobierno del presidente Lucho Arce.

Intentaron reagrupar a comités cívicos, alentaron medidas de presión en otras regiones, querían generar también procesos de violencia, pero nadie les dio la hora, excepto unos cuantos trasnochados. La mayoría entendió que su objetivo político era un nuevo golpe.

Lo que queda de ese absurdo paro son los indiscriminados ataques al comercio formal e informal que quería trabajar, el robo y destrucción de mercaderías, la violencia y los abusos en las rotondas contra humildes ciudadanos que fueron golpeados y extorsionados, mientras los fascistas consumían bebidas alcohólicas.

A toda esa insensatez hay que sumarle, entre otros, los perjuicios provocados a los niños y jóvenes que no pudieron asistir a sus clases en colegios y universidades, a los pacientes que no lograron ser atendidos en hospitales y a los cinco enfermos renales que perdieron la vida porque no los dejaron pasar los bloqueos.

¿Para qué sirvieron 36 días de un abusivo y delincuencial paro si el gobierno había anunciado con anticipación que la distribución de los recursos económicos, tomando en cuenta los resultados del Censo, se realizará en septiembre del 2024?

Los cívicos tarde o temprano tendrán que responder por las gigantescas pérdidas económicas que provocaron sus medidas de presión no sólo a Santa Cruz, sino a otras regiones del país, principalmente a la industria, empresa privada, a la gente que vive al día y que si no trabaja no come.

Nadie les podrá lavar la imagen al gobernador Camacho y al dirigente Calvo. Entrarán en la historia como protagonistas de una de las peores épocas de Santa Cruz, porque los daños provocados por su estupidez no se podrán recuperar nunca.

Iván Canelas Alurralde, es periodista.