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AFP /Bolivia – Edición impresa

El presidente Iván Duque medirá mañana la fuerza de sus políticas cuando sindicatos, estudiantes, indígenas y opositores protagonicen una gran marcha en Colombia en contra de su gobierno, que luce debilitado.

Con un abanico diverso de reivindicaciones y reclamos, los manifestantes colombianos se unen a la ola de descontento social, sin denominador común, que sacudió recientemente a Ecuador, Chile y Bolivia.

“La protesta social pacífica es un derecho constitucional, el cual garantizamos, pero seremos implacables con los actos de vandalismo”, señaló el mandatario a la radio Candela.

Con su popularidad en rojo, el llamado paro nacional medirá el pulso de Duque, quien no consolidó una coalición en el Congreso y cuyo partido, el derechista Centro Democrático, encajó reveses en las elecciones locales de octubre.

La gran huelga fue convocada desde octubre por el Comando Nacional Unitario, que une a las principales centrales obreras, ante supuestas iniciativas gubernamentales para flexibilizar el mercado laboral y debilitar el fondo estatal de pensiones en favor de fondos privados y aumentar la edad de jubilación.

Duque niega que vaya a presentar proyectos legislativos con esos fines, aunque los ministros de Trabajo y de Hacienda se mostraron favorables a reformas en esas líneas que se difundieron recientemente.

La “protesta no tiene otra intencionalidad que presionar al gobierno, a la clase dirigente de este país, para que se les dé respuesta a los problemas de la clase trabajadora”, dijo a la agencia AFP Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo.