• Gonzalo Jallasi

La playa y las calles del pueblo parecen más limpias que nunca, pero están vacías. Copacabana, la joya turística de Bolivia en el lago Titicaca, aún agoniza luego de casi un año de crisis y pandemia.

En los hoteles y alojamientos todavía abiertos se destaca el silencio, y los escasos restaurantes en funcionamiento ruegan por clientes.

La pandemia del Covid-19 golpeó con fuerza a la industria turística en todo el mundo, pero en Copacabana los problemas de hoteles, restaurantes, transporte y otros servicios, allá por septiembre de 2019, comenzaron a alejar a los visitantes que antes llegaban en grandes cantidades.

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