Problemas cardíacos, pulmonares y neurológicos. (Foto: RRSS)

• Redacción Central/

Estuvo a punto de perder la vida. El Covid-19 lo obligó a ser internado y pasar semanas en coma inducido, en la sala de terapia intensiva.

“Soñé que me encontré con amigos que murieron, con mis abuelitos y mi papá, ellos ya habían muerto hace tiempo, pero mi papá fue el que me dijo que no era mi hora y desperté, estaba rodeado de médicos”, cuenta el señor José E.

Durante casi tres semanas, los médicos lo mantuvieron con vida hasta que su cuerpo se recupere y pueda respirar por sí solo.

Hoy la afectación a los pulmones es intensa, el compromiso pulmonar es amplio y no le deja caminar ni siquiera una cuadra sin sentir una pesadez y falta de aire. Su saturación de oxígeno con barbijo llega casi a 70% y sin barbijo a 80%, una saturación normal es de 90 a 95 en lugares elevados.

Una persona afectada por el Covid-19 debe buscar ayuda inmediata de profesionales al comienzo de la enfermedad y después de superarla.

Esa es una de las 200 secuelas de que deja la enfermedad producida por el virus que se conoce como SARS-CoV-2, que causa el Covid-19; cada paciente puede presentar de una a 36.

“Durante las cuatro olas vimos cómo la enfermedad fue afectando distintos órganos además de los pulmones, el cerebro, corazón, riñones, hígado y páncreas, y la afectación de esos órganos puede generar muchas secuelas”, explicó la médica Meylin Vega Fernández.

Los efectos más comunes son los respiratorios, como los broncoespasmos, fibrosis pulmonar y esto depende de la recuperación, desde la falta de aire leve hasta tener que utilizar oxígeno.

Para el director del hospital Arco Iris, Luis Bedregal, son casi dos años de pandemia en los que se aprendió mucho, por ejemplo, que el Covid-19 es una enfermedad sistémica que provoca insuficiencias respiratorias, fibrosis pulmonar que ocasiona la disminución respiratoria; desde el punto de vista cardiovascular, coágulos e infartos y los accidentes cerebrales vasculares también conocidos como infartos al cerebro.

“Es una enfermedad que deja secuelas y por lo tanto hay que tener mucho cuidado con ella”, indicó el profesional.
Bedregal dijo que cada paciente es único y por lo tanto los efectos también lo serán; hay muchos que vencen la enfermedad sin secuelas, otros las tienen y en casos extremos hay permanentes como la hemiplejia.

Cada día se conocen muchas secuelas nuevas asociadas a la enfermedad, como la pérdida de memoria, reducción de la agudeza visual y trastornos metabólicos como la diabetes.

RESPIRATORIAS
La afectación muscular en muchos pacientes que han sufrido Covid-19 puede derivar en la disnea, que es la dificultad en la respiración.

Puede suceder en los pacientes graves, que han estado con neumonías en las unidades de terapia intensiva, con tratamientos largos de ventilación mecánica y estancias prolongadas con neumonías bilaterales muy extensas. En algunos casos, la propia inflamación de la neumonía deriva en una cicatrización de tipo fibrosis.

El 76% de los pacientes recuperados presenta fatiga y disnea, función pulmonar alterada y anomalías en la imagen del tórax incluso hasta más de seis meses después de haber pasado la enfermedad.

NEUROLÓGICAS
La anosmia o pérdida de olfato se produce por afectación directa del virus en el sistema nervioso central, la mayoría de los pacientes suele recuperarse entre las dos y cuatro primeras semanas. No obstante, hay pacientes en los que puede permanecer un déficit prolongado.

Una paciente que superó el Covid-19 fue dada de alta, pero con las recomendaciones necesarias para no descuidar su salud.

De hecho, hay pacientes que todavía no han recuperado el olfato y fueron infectados a principios de marzo de 2020; asimismo, la cefalea afecta a un 40 a 60% de los pacientes con Covid-19 sintomático. Aunque la mayoría de los pacientes soluciona este problema en dos semanas, entre 2 y 5% puede desarrollar una cefalea crónica de estas características.

Asimismo, a consecuencia de la llamada inmunidad cruzada, pueden producirse síndromes de Guillain-Barré o de Miller Fisher, las más frecuentes entre las secuelas graves junto a los ictus.

El Guillain-Barré puede dificultar andar y moverse, ya que afecta al sistema motor y al sensitivo, y hay pacientes que tardan hasta años en recuperar la capacidad de andar otra vez.

El Miller Fisher hace que el paciente no pueda mover los ojos y una inestabilidad tan marcada que en ocasiones no pueden caminar.

El insomnio es otro de los síntomas cotidianos durante la enfermedad y alrededor del 30% de los pacientes recuperados mantiene este síntoma, se desconoce aún el tiempo de duración por lo que se recomienda terapias de relajación y apoyo de sedación para evitar cuadros depresivos.

CARDIOVASCULAR
Algunos pacientes presentaron miocarditis, otros incluso muerte súbita. También en esta fase, en algunos la enfermedad coronaria se ha inestabilizado. Más pacientes presentaron problemas como infarto agudo de miocardio o también insuficiencias cardiacas. Una tercera parte o un poco más de los pacientes que son hospitalizados tienen elevaciones de los marcadores de daño miocárdico.

Las dos secuelas a medio plazo a prevenir son el síndrome postrombótico y la hipertensión pulmonar tromboembólica, mayor riesgo de fenómenos trombóticos, tanto arteriales como venosos, derivados del estado de hiperinflamación que causa el Covid-19.

Los pacientes que han sido sometidos a un tratamiento anticoagulante durante la hospitalización evolucionan más favorablemente que los pacientes en las primeras semanas que los que no lo han recibido. Es importante mantener la profilaxis antitrombótica tras el alta hospitalaria en estos pacientes.

La doctora Vega aseguró que son muchos pacientes que al sentirse mejor abandonaron sus tratamientos con consecuencias irremediables, incluso la muerte.

METABÓLICOS
Un síntoma característico, sobre todo en pacientes jóvenes, es la presencia de glicemia elevada, en su mayoría se normalizan con dieta y control de hipoglicemiantes entre el tercer y quinto día de tratamiento; sin embargo, existen casos de diabetes rebelde a tratamiento que no responde ni a la combinación de hipoglicemiantes, los mismos deben ser tratados por un especialista para determinar el tratamiento habitual para diabetes.

PSIQUIÁTRICOS
Alrededor del 20% de los pacientes recuperados de Covid-19 presentan trastornos mentales graves. Tienen una mayor repercusión cerebral y, por tanto, psiquiátrica que las personas que ingresan en cuidados intensivos por otras patologías: deterioro cognitivo y de respuesta emocional, distintas en cada caso”. Se empieza también a asentar el síndrome poscovid, las personas que han negativizado la infección desde hace mucho tiempo, por lo que no sería un efecto directo del virus, pero que se quedan anhedónicos (incapaces de experimentar placer sexual y llegar al orgasmo), apáticos, abúlicos (falta de voluntad o de energía para hacer algo o para moverse), lo que obliga a un importante diagnóstico diferencial con un cuadro depresivo.

Entre los profesionales sanitarios aparece un nuevo fenómeno que se suma a los cuatro síntomas previos clásicos (estrés postraumático, ansiedad, depresión e insomnio). La desmoralización o indefensión aprendida, basada en que si una persona, haga lo que haga, comprueba que todo sigue igual y que no depende de él, tira la toalla”.

CUTÁNEAS
“Cuando la piel sufre las consecuencias de la afectación vascular se produce lo que llamamos necrosis, que pueden ir desde pequeñas cicatrices, si se necrosan puntos pequeños, o si se producen necrosis más extensas, como un dedo entero o todos los de un pie o de una mano.

Por otra parte, y debido al fenómeno inflamatorio y la hiperreactividad, los servicios de dermatología están registrando muchas urticarias. Asimismo, un tipo de caída de pelo, el efluvio telógeno, se ha convertido también en una secuela propia del Covid-19 que puede aparecer semanas después de haberse superado la enfermedad. Se trata además de una secuela muy común en el ámbito dermatológico, junto a las urticarias.

Para una recuperación óptima se debe tener una dieta rigurosa y tratamientos específicos

Es importante que los pacientes estén alertas a los síntomas de las secuelas para buscar la ayuda profesional adecuada.
“Se debe asistir al médico sin pudor, miedo o vergüenza, porque una atención oportuna puede evitar muchos problemas posteriores”, aconsejó la médica Meylín Vega.

Existen muchos métodos, entre ellos la ozonoterapia que, según Vega, tiene muchos años y ayuda a mejorar la oxigenación de las células, además es antiviral.

Para una recuperación eficaz, cada especialidad debe evaluar el problema y sugerir desde fisioterapia hasta la alimentación correcta.

Es importante tener en cuenta las pautas nutricionales porque serán aliadas para el sistema de defensas.

La dieta para los enfermos con Covid-19 tiene como objetivo evitar la pérdida de masa corporal magra y mejorar la función pulmonar.

En general, una mala nutrición disminuye las defensas y vuelve más vulnerables a las enfermedades. El objetivo de la dieta, por tanto, debe ser reparar la energía que requiere el organismo para funcionar bien.

Los enfermos con Covid-19, dependiendo de su situación y gravedad, deben tener una alimentación específica, por eso deben acudir al nutricionista.

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