David Foronda H.

“Cuando llueve moja a todos”. Es un refrán popular de larga data que se lo interpreta de esta manera: “cuando un bien o un mal viene, a todos les afecta”. Desde hace bastante tiempo, en nuestro medio se lo toma “por el lado bueno”, y habitualmente, sobre todo, es en los sectores populosos donde se lo comprende y aplica de ese modo, vale decir que “cuando algunos reciben algo, la generalidad también quiere ser beneficiada”. Todo lo anterior viene respecto a lo que ocurre con la ayuda que aplica el Gobierno nacional, que busca aliviar las necesidades de los más desfavorecidos y vulnerables del país a raíz de la pandemia mundial del coronavirus.

Es así que en las últimas horas surgió una serie de voces que claman para ser tomados en cuenta en esas disposiciones, bajo el argumento de que “cuando llueve moja a todos” y que las autoridades debieran actuar con mayor equidad. A través de los novísimos medios de comunicación, entre ellos el WhatsApp, por ejemplo, un señor de apellido Chambi, dice: “Compañeros del sector Germán Busch, hay un bono para los que ya tienen bono, o sea Juana Azurduy, Dignidad…; en mi caso, mi familia, no tengo hijos en la primaria y no he de recibir los 500 bolivianos, nada; sin embargo, estamos acatando esta cuarentena y ya nos vemos obligados a trabajar, a sacar de donde sea porque no hay cómo alimentarse y somos cientos de familias en esta situación. Otras tienen hijos y recibirán ese monto que les caerá bien. Sin embargo, no es una buena decisión la que adoptó el Gobierno, pues favorece a muchos que no necesitan, pues como ejemplo mis papás tienen sus rentas Dignidad, su casa, inquilinos, y recibirán más; igual mi sobrina, que tiene un niño, trabaja y su sueldo está corriendo normal, como de su esposo, y el bono lo tendrá. Yo y mi esposa vivimos el día a día y no vamos a percibir nada y eso es injusticia”.

Mientras, un conductor asalariado de minibús también expresa su consternación ante lo que acontece, y, a tiempo de pedir equidad, exige que sea su Federación la que ayude a quienes ―somos decenas y decenas, afirma― lo necesitan, ya que muchos somos recién casados y estamos sin trabajo por este maldito virus; por eso pregunto ―añade―, ¿podrán darnos así sea un pequeño bono de los 12 millones de bolivianos que tienen de aquellas recaudaciones en la autopista que les entregó el anterior régimen hace un tiempo, o la actual Presidenta dispondría nos den esa ayuda?

En tanto que algunos rentistas de las AFP, cuyas rentas alcanzan a 480, 820 o 1.000 Bs y algo más, consultan: ¿podrán hacer como en el caso de la energía eléctrica, pues el Estado cancelará el 20% de los más pudientes, que gastan mucha luz, arriba de mil bolivianos? Porque, explica don Jacinto, con una renta mínima de mil bolivianos que paga la AFP y en muchísimos casos montos menores, en los que ya está incluido el Bono Dignidad, ¿acaso se puede vivir?, por lo que debe retornar el Sistema de Reparto, añade vehementemente. También sugiere que a los millares de rentistas que perciben debajo de Bs 1.200 mensuales, el Gobierno, en esa actitud solidaria que quiere mostrar, y con equidad, conceda al igual que a los demás por esta emergencia del COVID-19, el monto de la canasta de Bs 400. Como se podrá apreciar, infinidad de familias y otros que viven solos buscan acogerse a ese refrán que dice “cuando llueve moja a todos”. Y no dejan de tener razón, puesto que cuando “la enfermedad es el tirano más temible”, tal cual solía expresar el gran filósofo y escritor argelino, Albert Camus, quien fue Premio Nobel de Literatura el año 1957, la situación se pone vidriosa para los más necesitados, tal como acontece en esta aciaga etapa del coronavirus. Se podría decir mucho más, pero el espacio es nuestro verdugo, por lo que simplemente le invito a reencontrarnos en otro momento.