Una de las salas de internacion de recièn nacidos del Hospital del Niño. (Foto: Archivo)

Bolivia Digital

Yola Quispe de 36 años, al estar embarazada de mellizos fue a sacarse la prueba para COVID-19 para poder ser atendida en el Hospital de la Mujer, grande fue su sorpresa, ya que al momento de recibir el resultado, este salió positivo.

“Yo me saque la prueba para venir al Hospital de la Mujer, porque no atendían si no tenías la prueba, y grande fue mi sorpresa cuando di positivo para COVID, no me lo esperaba porque no tenía síntomas, y pese a ser positivo vine al Hospital de la Mujer, no me quisieron atender porque me dijeron que no era un hospital COVID-19”, contó.

Al no poder ser atendida tuvo que peregrinar por varios nosocomios para recibir atención. Ese día la transfirieron al hospital de Cotahuma, donde le dijeron que no tenían las especialidades de ginecología y neonatología, fue a La Portada, donde le respondieron lo mismo, en el Hospital La Paz no la atendieron y finalmente el Hospital La Merced estaba cerrado, y así paso todo el jueves 13, buscando centros de salud.

No sabe dónde se contagió de coronavirus, ya que no presentó ningún síntoma, solo un leve resfrío. “Tenía miedo de contagiarme porque el doctor que me hizo los controles durante mi embarazo, me dijo que tenía las defensas bajas, anemia y principios de diabetes, ese era mi miedo de contagiarme y ponerme mal”, dijo.

Desde el jueves que no pudo encontrar un hospital para ser atendida, el viernes se quedó en su domicilio junto a su hijo mayor de seis años, el cual presenta un cuadro leve de autismo, ya para el sábado se le complican las cosas al comenzar a ponerse mal.

Ese día presentó inicios de preclamsia, sus pies se le hincharon, la cabeza le dolía, le  faltaba el aire y le comenzó a dar taquicardia, en ese momento se encontraba sola junto a su hijo, ya que su esposo se puso mal y fue de emergencia a un centro médico, sospechando que ya tenía el virus también, lo cual fue confirmado.

“Tuvieron que traer una ambulancia, con oxígeno y no me quisieron admitir en el hospital, pero me dolía el vientre, no podía res pirar, y después de esperar mucho tiempo, pude entrar”, dijo.

Yola junto a su bebé Alison. (Foto: Yola Quispe)

Para poder ser admitida en el Hospital de la Mujer, personal del Servicio Departamental de Salud (Sedes) tuvo que movilizarse, ya que al enterarse del caso se comunicaron con el director de ese centro hospitalario para que pueda ser atendida, pese a no ser un hospital COVID-19.

“Se pudo coordinar con el Hospital de la Mujer, para que excepcionalmente pueda atender a esta señora, que tenía un cuadro crítico, con un embarazo de alto riesgo, necesitaba ser atendida en un hospital de alta complejidad”, dijo el jefe de la Unidad de Servicios de Salud del Sedes, Casto Navia.

En La Paz el único hospital con los equipos y especialistas para atender a las madres y niños que se encuentran en estado crítico es el Hospital de la Mujer, por lo cual tuvieron que solicitar que le dieran atención a Yola, pero antes ese centro médico tomo todas las previsiones para cumplir con las medidas de bioseguridad para poder admitir a la paciente.

“Desde el sábado trabajamos comunicándonos con diferentes actores del sistema de salud, para responder esta emergencia y se logró que al final de la tarde que la admitieran en el Hospital de la Mujer”, indicó.

Ahora el Hospital de la Mujer, que es parte del complejo hospitalario de Miraflores de La Paz, cerró sus puertas por 12 días, tiempo en el que se desinfectarán los ambientes, ya que en las últimas semanas se contaminó con el virus, y se espera que cuando reanude su atención se convierta en un nosocomio para mujeres embarazadas con Covid-19.

Los mellizos

Dentro del nosocomio y con el cierre para la desinfección, muchas de las mujeres que se encontraban en el lugar fueron dadas de alta o trasladadas a otros centros médicos, pero no fue el caso de Yola, ya que al tener un caso crítico se quedó.

Después de controlar su preclamsia, fue programada para la cirugía, el martes a las 15.00 nacieron sus bebes con un peso de más de dos kilos, la mujercita, a quien el pondrán el nombre de Alison Victoria, nació en perfecto estado y se encuentra con su mamá, caso contrario paso con su hermanito, Juan Fernando, quien al presentar complicaciones, tuvo que ser llevado a la incubadora.

“La mujercita está conmigo, el varoncito necesita oxígeno, y está internado, no lo pude ver todavía por el problema del COVID, estoy aislada en mi sala, no puedo salir y no puedo recibir visitas”, dijo, ella para poder estar con la bebé usa constantemente un barbijo.

Ella espera poder salir del hospital hasta el viernes, pero para poder ser dada de alta, le pidieron las pruebas para sus dos hijos. Yola es de escasos recursos, por lo que le entristeció que le dijeran que sin esas pruebas los recién nacidos no podrían salir de ese nosocomio.

Contó que el único sustento que tiene es su esposo, quien trabajaba todo el día en una empresa, pero por la pandemia pronto cerrará, siendo que ya hubo un recorte de personal y ahora su esposo solo trabaja media jornada, y percibe la mitad de su sueldo, lo cual pone en aprietos a esta familia a la que llegaron dos integrantes más.

“Nos asusta la parte económica, por los gastos de la leche, pañales, comida, no sabemos que vamos a hacer”, dijo afligida por el posible despido de su esposo en un futuro.

Yola también se mostró agradecida por todas las personas que intervinieron para que pueda ser internada y ahora este junto a uno de sus bebes.