Si bien en Bolivia se celebra el día del orgullo desde el año 1994, antes de esa fecha se realizaba en espacios cerrados, discotecas y fiestas privadas.

David Aruquipa Pérez /

Ayer 25 junio de 2022, en la marcha del orgullo LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales) conmemoramos 20 años de la apropiación de espacios públicos en la ciudad de La Paz, aunque cabe recordar que el primer grito de rebeldía y desobediencia en Bolivia se dio en 2000 en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, una larga historia del movimiento LGBTI y diversos hitos en este recorrido.

Cómo surgen las Marchas del Orgullo LGBTI

La Marcha del Orgullo Gay surge en respuesta a los arrestos masivos de homosexuales sucedidos en el bar Stonewall, Nueva York, 28 de junio de 1969. Es la primera manifestación del movimiento homosexual estadounidense en contra del sistema opresor de la época, de las redadas policiales y extorsiones sucedidas sistemáticamente.

En junio de 1970 se manifestaron las primeras marchas del Orgullo Gay en Nueva York y Los Ángeles, conmemorando el aniversario de los disturbios acontecidos un año antes, por lo tanto, es una actividad política y festiva que el movimiento LGBTI realiza de forma anual en las principales calles de muchas ciudades del mundo, y Bolivia no es la excepción. El objetivo principal de las marchas es expresar públicamente con orgullo, el derecho a vivir una sexualidad en libertad, sin prejuicios ni opresiones.

Si bien en Bolivia se celebra el día del orgullo desde el año 1994, antes de esa fecha se realizaba en espacios cerrados, discotecas y fiestas privadas. Fue la Organización Uneldys (Unidos por la Dignidad y la Salud) en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra que inaugura un nuevo ciclo para esas marchas.

Santa Cruz de la Sierra, la primera marcha del Orgullo en Bolivia

La primera marcha por el orgullo gay-lésbico se celebró el martes 27 de junio de 2000, se decidió por un día laboral para atraer la atención y generar congestionamiento en el tráfico vehicular. A pocos minutos de iniciada la marcha, se suscitaron hechos de violencia. Una persona no identificada lanzó un gas lacrimógeno y después grupos de jóvenes persiguieron a las travestis y transformistas para agredirlas. Las afectadas huyeron o se confundieron en medio del público.

La Policía, con el fin de dispersar a los asistentes, lanzó gases lacrimógenos. Vásquez, Miguel relata: “Fue emocionante ver tanta gente que te espera, pero no sabes si es para bien o para mal. Al bajar del taxi nos acosaron los periodistas, por otro lado, los evangélicos nos gritaban ‘cambien, están en pecado’. Con el retraso, la marcha inició a las 20.30, empieza a tocar la música y a unos 30 metros de caminata cayó una bomba de gas lacrimógeno y se identificó como agresor a un pastor evangélico que las semanas anteriores fue a los medios de comunicación, instando a que nos prohíban marchar, pero nuestra consigna era ‘nadie nos va a detener, debemos continuar’, avanzamos otros diez pasos y empezaron a llovernos huevos, no importaba nada en ese momento, teníamos que seguir. A la mitad de la entrada al Parque Urbano, por el lado oeste, una turba de muchachos nos correteó y tiraron piedras. Ese momento toda la gente empezó a correr, nos escondimos detrás de los árboles, de los autos, mucha gente quedó herida. Al llegar al Segundo Anillo, la Policía empezó a lanzar gases lacrimógenos para dispersar a la gente, nos metimos al recinto policial como ocho personas, los policías nos dejaron entrar hasta que pase el disturbio, afuera era terrible la bulla, la turba de gente, los bocinazos, luego se tranquiliza un poco y viene la prensa a hacernos entrevistas, atendimos todo lo que pudimos, después salimos para dirigirnos a disfrutar la fiesta en nuestro grupo Uneldys, estaba repleto de gente, habíamos triunfado”, sostiene el relato. (Santa Cruz, 2008)

Al día siguiente, algunos medios de comunicación hicieron eco de los hechos de violencia e incluso responsabilizaron a las autoridades locales. Está claro que esos actos fueron consumados por sectores reaccionarios de la iglesia evangélica y de otros grupos antiderechos pseudo cívicos, pero no lograron impedir la primera marcha del Orgullo Gay-Lésbico en Bolivia, que rompió el muro conservador de los religiosos fundamentalistas de Santa Cruz, fue un golpe para la doble moral imperante en ciertos sectores cruceños.

Caretas contra el prejuicio: las primeras marchas en La Paz

Hubo muchos intentos para organizar las marchas del orgullo en La Paz, pero después de varios intentos fallidos la primera marcha de la población GLBTI de La Paz fue organizada en junio de 2003, con el lema ‘Caretas contra los prejuicios y preconceptos’, una frase que reflejaba el anonimato de los participantes, la marcha fue promovida por la organización Libertad y encabezada por la Familia Galán, grupo transformista que para entonces ya era reconocido públicamente.

A diferencia de la primera marcha en Santa Cruz, no se registraron actos de violencia contra las marchistas. Curiosamente, la segunda marcha en La Paz también recibió un lema similar; ‘Máscaras y caretas contra el prejuicio y preconcepto’. Esto explica el temor a la visibilidad existente en ese momento, “las máscaras representaban una forma de marchar sin ser identificados”.

El sentido político de la marcha

En 2005 surgió el Movimiento del Arcoiris, un bloque integrado por ASIF (Amigos Sin Fronteras), Simbiosis, la Familia Galán, la Asamblea Feminista y asociaciones de travestis. En junio, esta nueva alianza orgánica advierte el desgaste político de las marchas, por lo cual el 28 de junio se realiza una contramarcha en la ciudad de La Paz, bajo otra visión producto de reflexiones discursivas y teóricas planteadas por la Asamblea Feminista y la Familia Galán.

Uno de los primeros cuestionamientos a la habitual marcha giraba en torno al tema de las identidades. En ese momento era el Día del Orgullo Gay, resultaba excluyente este denominativo, ya que también existen lesbianas, travestis, transexuales, transformistas, toda una diversidad de identidades. Por ello, ese año se denominó Marcha del Orgullo de las Diversidades Sexuales y Genéricas.

La marcha atentada por la homofobia

El sábado 30 de junio de 2007 en La Paz, luego de unificar las marchas, en inmediaciones de la calle Federico Suazo, sucedió un hecho delictivo. Una bomba molotov fue lanzada desde un vehículo por debajo de un carro alegórico, hiriendo a seis participantes.

El hecho delictivo fue visualizado en algunos medios de comunicación denunciando: “Este año todas las personas que acompañaron el desfile fueron víctimas de un hecho no sólo homofóbico, sino delincuencial, pues planificar lanzar una bomba con clavos al tanque de diésel de un tráiler no se puede calificar de otra manera”.

Pocos días después se denunció ante el Defensor del Pueblo, pero ni el Ministerio Público ni la Policía iniciaron investigaciones sobre el incidente. Nunca se llegó a identificar a los autores del atentado.

El sentido político y la mirada estética

Históricamente, las marchas por el orgullo gay-lésbico emergieron como manifestaciones contestatarias contra un sistema opresor, heterocentrista, patriarcal y autoritario.

Las primeras marchas no solo fueron un estímulo para que otras ciudades comenzaran a hacer sus propias manifestaciones locales, sino también iniciaron la presencia pública LGBTI con actores sociales que siempre habían sido parte de la vida social del país.

¿Marcha o desfile?

Desde un inicio coexistió la mirada política y estética; la protesta y la celebración; lo lúdico-festivo y contestatario. Pienso que siempre existió esa dualidad de entender qué es una marcha para unes o un desfile para otres.

Por un lado, la misma ocupación de espacios públicos es un acto político, y, por otro lado, las personas transformadas con seductores trajes, tacos y pelucas multicolores nos invitan a una extraordinaria exhibición estética, ya sea desde una apariencia drag queen o desde la estética folklórica local, como la china morena travesti, las cholitas trans, los whapuris galán y otros, además de un acto altamente político.

Es evidente que las marchas o desfiles son manifestaciones políticas contestatarias que denuncian a los sectores conservadores que amenazan la vigencia de los derechos conquistados arduamente, por lo que se hace necesario que las marchas refuercen sus posicionamientos político-reivindicativos. Hay mucho que seguir reflexionando y denunciando desde nuestros cuerpos.