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Tras la aprobación del Decreto Supremo (DS)4232, que viabiliza el uso de semillas transgénicas en los cultivos de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya han surgido posiciones a favor y también en contra. Sin embargo, en el país hace décadas ya hay normas que aprueban y regulan el uso de estos productos.

Prueba de ello es que bajo el título, «Bolivia importó semilla transgénica y exportó procesados de soya en millones de toneladas», una publicación de este año el Periódico Digital de Investigación sobre Bolivia (PIEB) detalla cantidades que el país importó y exportó de estos productos el 2019.

El PIEB citando datos del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) menciona que en el 2019, Bolivia produjo procesados de soya que se fueron al exterior: 1,3 millones de toneladas de torta de soya, más de 874 mil toneladas de aceite crudo, 215 mil toneladas de harina y 15 mil toneladas de aceite refinado de soya. Además se reporta que en 2019 el ingreso o importación de soya (semilla transgénica, evento 40-3-2) en un total de 3.919 toneladas. «Este evento de semilla transgénica está autorizado en el país desde el año 2005», se menciona.

Entre una de las normas más recientes referidas a este tema está el DS 3874, aprobado en la gestión de Evo Morales. Esta norma en su artículo único detalla, «De manera excepcional se autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de la Soya evento HB4 y Soya evento Intacta, destinados a la producción de Aditivos de Origen Vegetal – Biodiesel». Sin embargo, pese a este antecedente, el expresidente Morales, criticó la nueva normativa indicando que «pone en riesgos para la población y los productores».

Este no es el único antecedente, una de las primeras normas en viabilizar este proceso fue el Decreto Supremo 28225 del 2005, aprobado en la gestión de Eduardo Rodríguez, en este se eleva a rango de ley la norma que da luz verde a este proceso, cuya parte técnica estuvo a cargo del Comité Nacional de Bioseguridad. La norma en su artículo 7 menciona, «.- Encomendar al Ministerio de Desarrollo Sostenible y al Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios, la elaboración de una normativa específica para la aplicación de buenas prácticas agrícolas tendientes a velar por la sanidad y manejo integrado de plagas, la fertilidad, la conservación de suelos, el control del avance de la frontera agrícola, entre otros, así como, el diseño de un mecanismo de seguimiento y monitoreo ambiental del cultivo de la soya en general.”

Dos años antes de esta norma, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) ya mencionaba que en el país incluso habían semillas transgénicas de maíz y azúcar.

No se aprobó semillas, primero se harán estudios

Hay quienes apoyan la nueva norma y en otros aún hay temor sobre la nueva norma, especialmente entre activistas, que cuestionan la ampliación de la aprobación de transgénicos a más productos, especialmente al maíz.

Ante ello, el Ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Ortíz indicó que el nuevo decreto respeta normas vigentes y establece que se aplicarán procedimientos abreviados. «Esto no significa que ya se haya aprobado un evento o una variedad de semilla. En función de procedimientos se harán todos los estudios necesarios en el uso en campaña», remarcó.