Una familia cruceña muestra el canastón recibido, gracias a Calentando Corazones.
Foto: Fundación Calentando Corazones.

Gabriela Ramos/Bolivia Digital

Debido a la cuarentena total, dictada por el Gobierno para contener el brote de coronavirus (COVID-19) en el país, muchas familias que viven del sustento diario tienen dificultades para alimentarse, sin embargo, varios bolivianos solidarios como la Fundación Calentando Corazones, en Santa Cruz o personas particulares como Ángela Oropeza, en El Alto, se organizan para brindar una ayuda a estas personas y evitar que salgan de sus casas en busca de sustento.

Calentando Corazones es una fundación que agrupa a 25 voluntarios hace cuatro años, quienes se ocupan de ayudar a personas en situación de calle para que salgan de esa situación y mejoren su calidad de vida. Pese a la cuarentena, la organización se puso manos a la obra, para recolectar ayuda y llevar canastones solidarios a las familias cruceña que más lo necesitan.

Gladis Echenique contó que la iniciativa empezó con el armado de 20 canastas para familias que la fundación ayudó a salir de las calles, pero gracias a la página de Facebook, muchas personas se enteraron de la actividad e hicieron llegar sus aportes. Incluso empresas apoyaron la acción e hicieron llegar dotaciones de alimentos e incluso dinero para que adquieran lo necesario.

La sede de Calentando Corazones rápidamente se llenó de aportes de alimentos, bolsas de pan, arroz, aceite, huevos, papel higiénico, y otros alimentos.

Gracias a la ayuda, los voluntarios pudieron armar 250 canastones, que fueron entregados a familias de escasos recursos de siete barrios cruceños: Virgen de Luján, El Dorado, El Quior, Rancho Nuevo, La Cabaña, Plan 3.000 y Satélite Norte.

“El recibimiento de la gente cuando llegamos con la ayuda reconforta, en todos los barrios hay familias de escasos recursos, que lloran al momento de recibir sus canastas, hay historias muy tristes, de gente que no comió hace tres días y no tenían más que leche para los niños, familias de ocho, nueve niños, con personas de la tercera edad. Cada familia es un mundo aparte y están viviendo momentos muy duros por esta situación”, expresó.

Echenique dijo que, pese al riesgo que corren los voluntarios, por el peligro de contagio, la certeza de que pueden ayudar a quienes más lo necesitan los impulsa a seguir. Destacó que incluso hay condominios donde recolectan ayuda entre todos los vecinos y luego los voluntarios pasan a recoger.

La representante de Calentando Corazones informó que la próxima semana acudirán a los barrios de la Villa 1º de Mayo y Palmasola, aunque por el momento solo tienen arroz, pero confían en que el apoyo de la sociedad civil llegará para que las familias de esas zonas también reciban la ayuda para pasar la cuarentena.

Bolsitas en los parques

“¿Porqué no colocamos bolsitas con víveres dentro y los colgamos en los parques?”, escribió Ángela Oropeza en un grupo de Facebook de su barrio, la zona Ciudad Satélite en El Alto.

En el foro, al menos 30 personas se sumaron, pero con distintas ideas de cómo ayudar a la gente que no tiene que comer durante la cuarentena, y al final la idea no quedó en nada.

Sin embargo, hoy Ángela recibió la noticia de que su planteamiento no cayó en saco roto, ya que alguien más, tomó su idea y lo puso en práctica. Mediante redes sociales se enteró que habían aparecido bolsitas con alimentos en las jardineras de la avenida Cívica, listas para que la gente carenciada las tome y se las lleve.

“Ojalá y más gente lo haga, que ayude de esa manera anónima a los que lo necesitan, sobre todo de las zonas periféricas, que viven del trabajo diario y ahora no tienen que llevarse a la boca. A mí me toca salir el martes y junto con tres amigas acordamos dejar estas bolsitas en la plaza de Satélite”, relató.

Ángela planea hacer carteles para que más gente se entere de su plan y deje los alimentos en lugares públicos, y también para que las familias pobres se anoticien y sepan donde recoger la ayuda.