La famosa periodista Patricia Janiot difundió un mensaje en el que dice que ha llegado el momento en que el Gobierno de China tiene que pedir perdón a todo el mundo por todas las cosas que han ocurrido respecto del coronavirus.

El primer ministro chino, Xi Jimping, ha dicho que el virus que aqueja a todo el mundo no nació en China, sino que fue plantado en Wuhan por una delegación militar norteamericana, en octubre, cuando se realizaba el equivalente de las olimpiadas, pero solo de militares.

Parecía una excusa, pero lo cierto es que el informe sobre la existencia del virus salió de la China con dos meses de demora debido a que el médico que había advertido el problema no fue tomado en cuenta. Cuando el partido comunista lo pensó de nuevo, ya era tarde y el médico estaba muerto.

Ese país, dice la periodista, tiene cuentas pendientes con el mundo desde la masacre de Tienanmen, de 1989, de la que no se sabe cuántas víctimas quedaron sobre el asfalto, aplastadas por los tanques de guerra, porque el régimen comunista no tiene la costumbre de informar acerca de nada.

El pedido de la periodista Janiot se produce cuando el Gobierno de España ha decidido devolver miles de pruebas de test que habían sido enviadas desde China, pero que estaban falladas, lo que, por supuesto, perjudica a la campaña o, si se mira desde el otro lado, ayuda a la expansión del virus.

Dice la periodista: “En un estudio de la Universidad de Hong Kong publicado en 2007, hace más de 10 años, especialistas en enfermedades infecciosas concluyeron que “la presencia de grandes depósitos de virus como SARS-CoV en murciélagos de herradura, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, es una bomba de tiempo. La posibilidad de un resurgimiento del SARS u otro virus nuevos de animales o de laboratorios y la necesidad de estar preparados no deberían ser ignoradas”.

Y añade: “Además, destacados epidemiólogos venían advirtiendo que lo peor podría pasar si no nos preparábamos. Es el caso del médico Larry Brilliant, que ha combatido brotes de viruela, gripe y polio alrededor del mundo, y viene insistiendo desde hace años en la necesidad de un sistema de alerta global y abierto (no dependiente de la burocracia y la poca transparencia de algunos gobiernos) que identifique las enfermedades a tiempo y así evitar una epidemia.”

Esto podía haber sido evitado: El doctor Brilliant aseguró: “Los brotes son inevitables, pero las pandemias son opcionales”. Anticipó que si el planeta vive en nuestros días una pandemia, como la fiebre o la influenza española, entre 75 millones y 300 millones de personas se contagiarían. “Pondría a la humanidad de rodillas, no habría un avión volando por seis meses, mientras no haya una vacuna o un tratamiento antiviral”. Sus declaraciones están resultando proféticas.”

No es el tiempo de los reproches, pero los gobiernos del mundo necesitan ser responsables. No se puede manejar países, y menos los superpoblados, con semejante actitud de irresponsabilidad.

El Gobierno chino debe ahora dar explicaciones, en lugar de buscar pretextos. Y si hay una vacuna, debería ofrecerla a todo el mundo, sin costo alguno, lo que sería le mejor forma de pedir disculpas, dice la periodista Janiot.