DEP 24-24 - FOTO 4 - ESTACIONARIA

La Paz / Julio Céspedes

Un accidente en carretera frenó la carrera deportiva de la ciclista orureña Dharlyn Bustos, mas la acercó a su profesión, por lo que está agradecida, pero su pasión por el ciclismo se mantiene intacta.

Bustos fue atropellada por un camión a finales de febrero de 2018 en la carretera Oruro-Poopó durante un entrenamiento de cara a los XI Juegos Deportivos Suamericanos Cochabamba 2018.

Tuvo que ser operada de la cadera y sufrió un fuerte golpe en la cabeza. Estuvo internada en un hospital hasta mediados de mayo de 2018, para después empezar un proceso de recuperación en su casa hasta junio.

“El casco evitó que el daño sea peor, durante la recuperación tuve muchos mareos y convulsiones, incluso no podía ver películas ni leer, por lo que tomaba pastillas, pero me hacían dar sueño y ya estaba cansada de dormir, pero necesitaba tomarlas”, cuenta Dharlyn.

Del problema en la cadera señaló que la evolución fue favorable, por lo que no fue necesario otra cirugía, que inicialmente estaba contemplada, pero sí requirió fisioterapia

“Yo soy fisioterapeuta y yo misma me hice los masajes y ejercicios, no quería que mis papás contraten un fisioterapeuta para evitarles más gastos de los que tuvieron que afrontar con mi hospitalización”, indica la ciclista de 29 años, quien egresó de fisioterapia de la Udabol de Oruro en 2012.

En junio del 2018 el médico la autorizó a apoyar el pie y a comenzar a caminar, ese mismo día se subió a una bicicleta, en ese caso a una estacionaria que tiene en su domicilio.

“Lo primero que hice fui subirme a una bici, a una estacionaria, lo que me ayudó bastante en mi recuperación. Cuando ya pude manejar una bicicleta también lo hice, pese a que mis padres no querían por miedo a que me haga algo”.

“Gracias al ciclismo tuve una buena recuperación, no tengo ninguna secuela del accidente y realizo mis actividades con normalidad”, añade.

Subirse a una bicicleta fue la mejor terapia para Dharlyn. “Estaba muy deprimida, al estar en cama no me podía subir a una bici y cuando lo hice fue una gran alegría. El ciclismo me ayudó mucho, al igual que Dios”, expresa la deportista, quien se acercó más al Señor y se convirtió en cristiana evangélica.

UNA BENDICIÓN

Lejos de tener un mal recuerdo y pensar que le pasó algo malo, afirma que “el accidente fue una bendición”.

“Yo antes estaba dedicada al cien por ciento al ciclismo, si bien egresé de la universidad dejé de lado mi profesión y no quería trabajar. La competición fue una obsesión por obtener nuevos resultados”, explica. 

Por ello determinó alejarse del ciclismo de alta competencia y tener espacio para su profesión. “Abrí un gabinete de fisioterapia en mi casa, que se llama Fisio Sport Bustos”. Su domicilio se encuentra en la zona Noroeste de Oruro.

Sin embargo no se retiró del todo del ciclismo. “Voy a seguir participando en campeonatos locales y nacionales, lo que ya no haré es acudir a certámenes internacionales”, señala.

Seguirá en este deporte “hasta donde pueda”. Es su pasión, volvió a caminar “gracias al ciclismo”.

 

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