En estos días propicios para los balances, cuando se está acabando el año, los bolivianos quisieran saber en qué estado se encuentra la economía del país después de los casi 14 años del gobierno totalitario del MAS.

La Fundación Jubileo aporta con un diagnóstico detallado y completo, y hace saber que el país está a punto de ingresar en un nuevo año con una enorme deuda e ingresos y ahorros mermados.

Si bien el boom de los altos precios de las materias primas había provocado que los ingresos se multiplicaran por 5,5 veces, como repite el ministro de Economía, José Luis Parada, el país no ha tenido 5,5 veces más salud ni 5,5 veces más educación debido al despilfarro al que se lanzó el anterior gobierno.

Dice Jubileo que en 2006 el gasto público era de Bs 32.000 millones y en 2019 creció hasta Bs 130.000 millones.

Es decir que lo que creció en el gobierno del MAS fue la burocracia, que aumentó cuatro veces.

En ese mismo lapso, la deuda externa pasó de 2.000 millones de dólares a 11.000 millones, mostrando que el gobierno anterior no solamente malgastó los recursos provenientes del alto precio de las exportaciones, sino que además se endeudó en exceso.

Los datos que maneja el Ministro de Economía dicen que la deuda pública, externa e interna, suma en estos momentos 22.000 millones de dólares. Y el economista Mauricio Ríos García dice que la deuda con China no es de 800 millones de dólares, sino de 7.500 millones, con lo que la deuda llega a representar 64% del PIB, algo jamás visto en la economía nacional.

Ya se sabe el estado en que ha quedado YPFB, con diagnóstico reservado, mientras la administración de la presidenta Jeanine Áñez debe ocuparse de dar explicaciones a las naciones compradoras de gas boliviano, porque el país ya no puede atender la totalidad de sus requerimientos.

Lo cierto es que los ingresos generados por la venta de hidrocarburos bajaron en 60% debido al agotamiento de los yacimientos y a la desconfianza de los países compradores en la capacidad de Bolivia de cumplir sus compromisos.

Dice el informe de Jubileo que de 137 obras viales del anterior gobierno, 108 llevan el nombre de Evo Morales Ayma, 28 tienen el nombre de Álvaro García Linera y las restantes son en honor del hermano del cocalero.

Es complicado hacer un balance de un gobierno que pisoteó todos los principios y todas las instituciones del país. Dondequiera que se busque, se encuentran irregularidades de asombro.

Por el momento, para consuelo o resignación, están las palabras de Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central, quien ha dicho en una columna de opinión que la crisis dejada por el cocalero prófugo es grave, pero felizmente no está a punto de colapsar.

Habrá que manejar todos los instrumentos de la economía con mucho cuidado. El Gobierno ha asegurado que no habrá cambios en la política monetaria ni se eliminarán los subsidios a los carburantes, además de que se mantendrán los bonos.

Pasar partidas de dinero de la propaganda o del despilfarro a salud, educación y obras públicas, como está haciendo el actual Gobierno, parece una muy buena reacción ante la herencia recibida.

 

Cuando se está acabando el año, momento propicio para los balances, los bolivianos quisieran saber en qué estado se encuentra la economía del país después de los casi 14 años del gobierno totalitario del MAS.