Dante Justiniano Segales/

El Estado Plurinacional de Bolivia en el Gobierno de Evo Morales (2006-2019) tuvo un crecimiento económico sostenido que fue afectado el año pasado por la crisis sanitaria y el golpe de Estado. Este periodo de importante evolución del Producto Interno Bruto (PIB), identificado como uno de los mejores crecimientos de la región sudamericana, repercutió simultáneamente en un mayor movimiento de carga a través de los puertos tradicionales habilitados que lamentablemente fueron devastados por la pandemia del coronavirus (Covid-19) y las desacertadas acciones del Gobierno de facto de Jeanine Añez (2019-2020).

 A partir de decisiones estratégicas y de gestión asumidas por instrucción del presidente Luis Arce, existe el compromiso de encarar una administración que genere incremento en la participación de mercado, promoviendo descuentos tarifarios, propiciando la presencia operativa en mayor cantidad de puertos.

En este contexto para recuperar el sector del comercio exterior boliviano, pese a la persistencia de la pandemia, se vio oportuno la generación de mejores condiciones para los empresarios que mueven carga importadora y exportadora con el emprendimiento de la política de diversificación de puertos alternativos.

Desde la estatal Administración de Servicios Portuarios (ASP-B) se lograron acuerdos favorables con descuentos por el puerto chileno de Arica y se desarrolla un plan de reactivación de puertos alternos por Perú para que las mercancías en tránsito tengan un tratamiento justo y en condiciones adecuadas de acuerdo a sus requerimientos.

En ese entendido, Bolivia reactivó e intensificó el comercio exterior por el puerto peruano de Ilo que a septiembre de este año se acrecentó 207% en comparación con igual periodo del año pasado. Similar situación se experimentó por el puerto peruano de Matarani.

En abril de 2018, a partir de la política de diversificación portuaria impulsada desde el Estado, se comenzó a mover carga boliviana por Ilo, constituyéndose en una nueva opción para el tránsito de mercancías hacia el país.

Esta gestión ha decidido intensificar el movimiento de carga por diferentes puertos, generando acciones operativas, logísticas y comerciales que permiten cimentar de mejor manera la posibilidad de acceso a ultramar a pesar de la condición mediterránea que tiene el país.

De acuerdo a los datos oficiales, se proyecta superar hasta fin de año más del 250% del movimiento de carga boliviana por el puerto de Ilo lo que fortalecerá el comercio exterior por ese astillero, con la recepción como despacho de carga y una atención personalizada.

La ASP-B, a través de su personal operativo en el puerto Ilo en Perú, también logró despachar el total de la carga para el proyecto del Mutún.

Este movimiento de carga de importación por ese puerto peruano es muestra de la reactivación del comercio exterior, lo que contribuye a la dinamización de la economía boliviana.

Estas buenas noticias para Bolivia se traducen en la generación de recursos a partir del rol estratégico y firme compromiso con la reactivación económica, en la reconstrucción del bien público que beneficie a toda la sociedad, que se materializa en el aporte a las políticas sociales como el Bono Juancito Pinto, entre otros.

(Dante Justiniano Segales es Gerente Ejecutivo ASP-B)

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