ESP 4 - 5 Alcaldesa - GAMEA

 

Karem Mendoza Gutiérrez

Soledad es, sin duda, una de las mujeres más ocupadas ya que administra la Alcaldía de El Alto. Es la primera alcaldesa de esta urbe joven al igual que ella. Esta semana tuvo una agenda muy apretada por los actos conmemorativos en homenaje a los 35 años de esta ciudad que se celebran hoy 6 de marzo.

Soledad Chapetón Tancara, sentada en la parte trasera de una camioneta de uso oficial, atendió al periódico Bolivia el 3 de marzo, mientras esperaba la firma de documentación en la Gobernación de La Paz. La autoridad, siempre amable, se dispuso a contestar las interrogantes.

¿Cómo debe enfocarse El Alto, como un motor político o económico?

Tiene que visibilizarse a El Alto como lo que es, una población con el 75% de ciudadanos que con su trabajo aportan a la economía de Bolivia. Hay muchas empresas en El Alto. Alguna tuvo un percance en noviembre, pero muchas de ellas contaron con el respaldo de los vecinos. Eso es lo que deberíamos dar, la garantía absoluta para las inversiones necesarias.

Tenemos topografía y espacio para recibir inversiones y convertirnos no solo nominalmente en la ciudad industrial de El Alto y captar a la población joven porque existe desempleo.

El Alto tiene las condiciones para adecuar, estructurar y pensar en constituir una ciudad como un motor económico y una capital metropolitana, que es como nosotros soñamos se pueda convertir.

¿Cómo ve a la ciudad de El Alto en 10 años?

Una ciudad con progreso y en desarrollo, que pueda resolver sus necesidades básicas insatisfechas, como el agua, alcantarillado y tecnología. Y si es posible, ingresaremos a la era de mejora de las áreas verdes. Pero en 10 años la veo mejorando, arborizando y remozando.

¿Cómo concibe la conformación social de El Alto?

En el tema económico, el 75% de la población de El Alto es independiente, gremial, artesana y microempresarial, esa es la característica de la mayoría de los alteños. Es de una composición joven y una mezcla de nuestro origen aymara. Gente que tiene mucha decisión para mejorar.

Somos una ciudad pujante. La gente, ante la necesidad, sale a la esquina y  vende su fresco de k’isa o hace su ají de fideo. Quiere crecer.

¿Cuáles fueron los avances que tuvo El Alto durante su gestión?

Es difícil autoevaluarse. Hemos ingresado el 2015 lastimosamente con una reducción presupuestaria que afectó de manera significativa nuestras necesidades, pero administramos la pobreza durante los primeros años y pese a eso hemos logrado hacer mucho. Ejecutamos el 85% del presupuesto, lo cual demuestra la eficiencia de una gestión transparente.

De manera significativa, encaramos una obra de envergadura como es la Terminal de Buses y la Casa Municipal; pese a que no teníamos presupuesto, gestionamos y buscamos créditos de afuera.

Sin embargo, para la ciudad todavía es insuficiente, por eso decimos que El Alto es una ciudad insaciable porque en verdad necesita.

¿Cómo encontró a El Alto y cuál es el cambio significativo?

Encontramos una ciudad con una gran espera y una Alcaldía desordenada, sucia y corrupta. El desafío de nuestra gestión fue lograr un urbe con institucionalidad. La Alcaldía de alguna manera fue saneada porque nosotros reportamos nuestros movimientos financieros. Nos fiscalizó el Ministerio de Planificación y Finanzas, el Concejo Municipal e incluso la Cámara de Diputados y Senadores.

¿Piensa repostularse o tiene otros desafíos políticos?

Mi primer objetivo es cerrar bien la gestión y ver más adelante los factores que se tomarán en cuenta para repostular. Todavía voy a hacer mucho por mi ciudad y por mi país, si Dios me lo permite.

La confianza que me entregó el pueblo alteño me llevó a tomar decisiones consideradas una locura, porque tomé la decisión de no ser un florero sobre la mesa. Tuve un proceso en la política bastante complicado y difícil. El Movimiento al Socialismo no me perdonó haberle ganado la elección municipal en 2015.

¿Ha sido difícil ejercer la política como mujer?   

Fue difícil, que no quepa duda. El anterior Gobierno ha sido bastante permisivo durante mucho tiempo, pese a que hay derechos y leyes que prohíben la violencia política contra la mujer. Las autoridades tienen que decir y hacer las cosas, todavía hay mucho pajpaku.

¿Sufrió discriminación?

Sí, hubo discriminación y dejadez. No solo fue conmigo sino con la ciudad. No hubo retribución a la lucha alteña. Hubo bastante limitación con nuestra gestión.

Incluso entendimos cuando el Presidente, con su voz excesivamente autoritaria y machista, dijo: Si votan por esa mujer, no voy a dar nada para El Alto. También cuando permitió que me digan la yanqui imilla.

¿Qué piensa de las dos crisis políticas del país en 2003 y 2019, y la participación de El Alto?

Totalmente diferentes. En la de 2003 había una indignación plena porque nos unimos para defender nuestros recursos naturales, con una posición unánime para apoyar, marchar, no ir a trabajar o bloquear.

En noviembre del año pasado fue una amenaza y un juego de mentiras. Resistimos frente a esas hordas delincuenciales que quisieron matarnos, violarnos y asustarnos. Ha sido una tierra de nadie.

Grupos políticos que querían cuidar sus apetitos personales desinformaron y amenazaron a la población, pero esta no se dejó intimidar y dijo: “Yo quiero vivir en paz, quiero que mi voto se respete y ningún candidato será presidente sobre nuestras vidas”.

Perfil

  • Es licenciada en Ciencias de la Educación, titulada de la Universidad Mayor de San Andrés.
  • 2006 Primera incursión en la política. Fue postulante a la Asamblea Constituyente por la Circunscripción 15, hoy Nº 11 de El Alto.
  • 2010 Fue candidata a alcaldesa por Unidad Nacional. Pero no consiguió la victoria.
  • Incursionó en radio con el programa Una hora con la Sole y en televisión con La Sole está contigo.
  • 2010 Fue elegida vicepresidenta de Unidad Nacional, partido encabezado por Samuel Doria Medina.
  • 2014 Postuló a la senaduría del departamento de La Paz por UD.
  • 2015 Se convirtió en la primera alcaldesa de la ciudad de El Alto con el 54,4% de votos.